domingo, 30 de agosto de 2015

No encajar

"Quien no encaja en el mundo está siempre cerca de encontrarse a sí mismo".

Hermann Hesse

domingo, 23 de agosto de 2015

Deseo


No hay mayor miedo que el se apodera de nosotros cuando la felicidad entra a cañonazos por la puerta.

domingo, 9 de agosto de 2015

Huidas



La canícula puede con nosotros a diario. Las ciudades se vacían, llegan los turistas y las ausencias pesan. Por eso nos vamos, para superar ausencias y nos engañamos a diario diciéndonos que hacemos un esfuerzo por encontrarnos a nosotros mismos. Pero a menudo necesitamos huir, también de nosotros. 

Quizá, las fronteras para lo único que sirvan sea para hacernos creer que volveremos siendo otros, pero no contamos con las cicatrices del tiempo dibujadas en nuestra piel y en nuestros recuerdos.

domingo, 2 de agosto de 2015

Te vas


Las despedidas nos arrancan un trozo de nosotros mismos, pero también nos enseñan qué somos. Lo mismo sucede con aquel al que despedimos. Después del adiós, solo queda una ciudad desierta.

domingo, 26 de julio de 2015

Un solo disparo


Tenía una mirada inocente, como si aún conservara algo del niño que fue. Decía que jamás había cogido un arma, por eso le temblaban las manos. Pero le disparó justo en el corazón. No volvió a necesitar jamás más balas, pero aún, asustado, no ha dejado de correr en la búsqueda de encontrar un corazón que le pueda salvar del recuerdo de aquel disparo. Mientras tanto, dibuja el contorno de su cuerpo, como ha visto en las escenas de crímenes de ficción, para asegurarse de que jamás se olvidará de ella.

domingo, 19 de julio de 2015

Heridas

Hoy, un poema de Rafa Mammos. Por esas conversaciones con él en cualquier bar de Gràcia que sirven para abrir heridas y lamerlas durante días para que así empiecen a sanar. Y también por los sueños, porque durante cualquier siesta de verano nos atacan.

Baby's breath

Aprieto contra mí
el aliento de bebé 
para que el viento
no lo disperse.

La gente no puede
evitar mirarme:
sucede así cuando alguien
camina con flores.

Deben imaginarse
una gran declaración
o un aniversario
ante una cuna vacía.

Hoy no hay nada de eso 
y resulta incómodo
para el cuerpo cargar
algo que no pesa.

lunes, 13 de julio de 2015

Todo al rojo

No soy de esas de las que uno cuelga fotos en su nevera o guarda un retrato en la mesilla de noche, justo en el cajón de los calzoncillos con el fin de encontrar, casi sin querer, mi rostro una mañana medio dormido o una tarde tonta de domingo. No, no soy la chica de los sueños de nadie y me aburren los príncipes azules. Más bien soy de las que apuesta todo al negro del fracaso de vez en cuando para divertirse. En cambio, esta vez, abro al fin los ojos con el deseo de tenerte enfrente y no apuesto a nada que no sea el rojo de nuestra victoria.

domingo, 5 de julio de 2015

Me tiré por vos

Barcelona tiene una mirada diferente cuando llueve, como si el tiempo fuera un poco más despacio en una ciudad en la que la rapidez nos devora. Yo me siento patética con este vestidito y estos zapatos de tacón que me disfrazan. El resto de pasajeros se preocupan por no mojarse con los paraguas húmedos mientras dos niños presumen de sus botas de agua.

Es viernes y me esperas en la boca del metro. Intento subir con dignidad los escalones que me separan de ti. Llueve con fuerza y nosotros nos sonreímos. Pienso en todo lo que podríamos ser y nunca seremos. Porque el amor exige valentía, como la que exigen las tormentas en alta mar a grumetes y capitanes por igual. Pese a ello, te abrazo y nos perdemos entre las calles y el deseo.

Tú no lo sabes, pero esta noche morirá algo de mí, y quizá, mate algo de ti. Nos asesinaremos mutuamente con cada gemido, con cada beso que no debemos darnos. Porque el placer siempre sacrifica algo de nosotros. Amar a otro, a menudo, es escapar de lo que somos. Así que nos dejamos llevar y caemos al precipicio esperando que alguien nos recoja. Yo, como Charly García, me tiré por vos, pero no caí en la piscina, sino que me empapo en la lluvia de una ciudad que creemos, como buenos ingenuos, nos observa expectantes.

Amanece y ya no llueve. Brilla el sol en una Barcelona que hoy se viste de fiesta. Vuelvo a disfrazarme con ese vestidito y esos zapatos que nada tienen que ver conmigo. Tú lo sabías y por eso tardaste poco en quitarme la máscara y la pena. Hoy, las calles huelen a rosas y a libros que esperan dueños. Hoy, le contaremos a todo aquel que nos escuche que la vida no nos va tan mal, aunque nos clavemos algunas espinas. Sonreiré a base de mentiras y volveré a perderme entre extraños en el metro, mientras dos niños se quejan a sus madres por llevar botas de agua y ellas sueñan con un dragón que las rapte y las lleve lejos de su rutina.