lunes, 25 de abril de 2011

Dices que soy

Dices que soy un desastre, una descerebrada, una imbécil. Te empeñas en juzgarme sin apenas conocerme, aunque tú creas que sabes todo de mí porque llevamos toda la vida soportándonos. Pero la realidad es que no sabes qué me gusta y que no; desconoces mis problemas y mis sueños. Crees que sabes lo que pienso, lo que le digo a los desconocidos o la música que me gusta. Por ello te empeñas en decir que soy todo lo que tal vez un día fui y de lo que huí hace ya algunos años, pero sigues sin enterarte de que escapé, a mi manera, pero lo hice. Abrir los ojos fue el proceso más duro por el que en estos casi diecinueve años de existencia he pasado. No te culpo, pero eché de menos un abrazo tuyo. A veces me encantaría poder susurrarte al oído que te vayas de mi vida, despacio, siendo consciente de cada palabra, de cada letra, sin un solo grito.

No, no te odio, pero tampoco te quiero, al menos cómo se supone que debería. Me hubiera gustado compartir mis miedos contigo, mis fracasos y mis escasos éxitos. Me haces gracia cuando me dices que lo único que admiras de mí es mi valentía, mi falta de miedo. Ahora sí que me gustaría gritarte y decirte que todo es mentira, puro caparazón. El miedo se apoderó de mí hace algo más de cuatro años y desde entonces convivimos como buenamente podemos. Soy una cobarde con un disfraz de valiente. Me gustaría volver a ser aquella niña que realmente no le tenía miedo a nada y que por ello acabó con todas sus extremidades vendadas o escayoladas. Hace tiempo que no me tiro al vacío, demasiado… También hace meses que los fantasmas me visitan por las noches y no me dejan dormir. Quizá sólo sea que le tengo miedo a los sueños, a los del subconsciente, y me dedico a soñar despierta.

Ya no quiero que sepas quien soy. Me da pena, mucha, que nunca te hayas preocupado por saber qué pasa dentro de mi pequeño mundo o por qué aprendí el sonido de tus andares o cada matiz de tus gestos y muecas. Sobrevivirte es complicado y sufrirte demasiado fácil. Me encantaría que fueras feliz, pero lejos, muy lejos de mí. Siento no ser lo que esperabas.




Dices que soy (Vainica Doble)