miércoles, 13 de abril de 2011

Sunset Park

Foto extraída de Google Imágenes
Quien tenga intención de leerse el libro, que no lea esta entrada porque hay spoliers.

El último libro de Paul Auster, Sunset Park (Anagrama, 2010), se inicia con el retrato de la sociedad actual azotada por la crisis económica. El protagonista, Miles Heller, es un muchacho de veintiocho años que se dedica a la limpieza de las casas desahuciadas. Poco a poco vamos conociendo detalles de su vida que nos llevan al misterio de la novela, el cual se centra en saber por qué se fue de casa. La trama se complica cuando Miles debe marcharse a Nueva York por la amenaza de ser denunciado por cuñada si no accede a los chantajes de ésta, ya que Pilar, su novia, es menor de edad. Así pues, el protagonista se va a la ciudad de los rascacielos para vivir en una casa okupa con el único contacto de su vida anterior que mantiene, Bing Nathan, quien a lo largo de los años ha sido el encargado, sin que Heller lo supiera, de informar de la vida de éste a sus padres. Las otras dos habitantes de la casa son Ellen Brice, que dedica su tiempo a la pintura, y Alice Bergstrom, quien por su parte invierte las horas en acabar su tesis doctoral sobre la película Los mejores años de nuestra vida.

A medida que avanza la novela, no sólo vamos conociendo las causas que llevaron a Miles a fugarse de casa, sino que también conocemos los problemas psicológicos y externos del resto. Página a página, los personajes parecen evolucionar con una rapidez vertiginosa. Por ejemplo, el lector se adentra en el caos interior que le producen los remordimientos al protagonista por la muerte de su hermanastro y el miedo a enfrentarse de nuevo a sus padres; sin embargo, no tarda mucho en ponerse en contacto con ellos una vez que llega a Nueva York y todas las piezas del puzle encajan a la perfección. Menos mal que la mujer del padre de Miles parece ser la única reticente, así consigue darle más vidilla al asunto y poner a su marido entre la espada y la pared.

A los personajes los conocemos gracias a su psique, y por lo tanto, a su modo de ver la vida. Lo más valioso de esta novela es que Auster sigue el ejemplo cervantino al dotarla de varios narradores, que no son otros que los propios protagonistas. Así pues, sabemos qué y cómo piensan los unos de los otros, lo que nos permite entender los diferentes puntos de vista que pueden tenerse de una misma situación y los distintos sentimientos que un mismo hecho provoca.

En esta novela, el autor toca varios tópicos de la sociedad actual. Para empezar, nos plantea un amor que debe superar la dificultad de la diferencia de edad, eslabón cada vez más aceptado, pero que en este caso supone un grave problema. También trata los complejos físicos, especialmente de las féminas, la soledad, la infidelidad y la identidad sexual. Da la sensación de que el escritor podría haber profundizado más en estos aspectos, pues hay veces que parece no saber por dónde ir y decide tirar por el camino de el medio ofreciendo la solución más sencilla.

Paul Auster tiene la decencia de acabar el libro con un poco de acción: los jóvenes okupas deben abandonar la casa. Tras la negativa de éstos y varias órdenes judiciales, la policía toma el mando y los echa haciendo uso de la violencia. Miles reacciona brutalmente cuando uno de los agentes tira por las escaleras a Alice propinándole un puñetazo. Sabe que se ha metido en un buen lío, aunque en esta ocasión cuenta con la ayuda de papá; pero el avance de los últimos cuatro meses que el lector ha ido siguiendo durante casi trescientas páginas se diluye y vuelve al mismo punto de partida de la historia, el cual también funciona como hilo conductor: la decepción.


Valoración totalmente personal y subjetiva: 5






 Citas/frases que me han gustado del libro:


Olvidar no es un crimen; sólo un simple error humano. (Pág. 65).

Lo que ocurre entre el momento del nacimiento y la muerte, toda emoción que nos embargue, todo arrebato de ira, toda oleada de deseo, todo acceso de llanto, todo ataque de risa, todo lo que sintamos a lo largo de nuestra vida también habrán de haberlo sentido todos los que vinieron antes de nosotros, ya seamos cavernícolas o astronautas, ya habitemos en el desierto de Gobi o en el Círculo Polar Ártico. (Pág. 71).

A Ellen le duele profundamente la negativa de Alice a hacerle ese sencillo favor, que en realidad es el primer paso para reinventarse a sí misma como pintora, lo que equivale a reinventarse a sí misma como mujer, como ser humano. (Pág. 113).

Una cabeza estallando por la fuerza de la oscuridad que reina en su interior, una vida rota por el exceso y la escasez de este mundo. (Pág. 133).

La razón y la memoria casi siempre están enfrentadas. (Pág. 147).

Sabes por experiencia que todos los cuerpos deben traicionar y traicionarán a la persona a que corresponden. (Pág. 150).

Ha sido lo mejor que podría haberle pasado, ha sido lo peor que podría haberle ocurrido. (Pág. 189).

Al hacerse mayor fue comprendiendo cada vez más la fuerza de las palabras, la amenaza al poder que las palabras pueden representar, y por eso se encuentra en peligro todo escritor que se atreva a expresarse libremente en Estados regidos por dictadores y policías. (Pág. 210).

Pocos hombres o mujeres tienen coraje suficiente para levantarse y arriesgar su vida por los demás, y a su lado el resto de nosotros no somos nada, vamos por ahí encadenados por nuestra debilidad, indiferencia y tediosa conformidad, y cuando un hombre como ése (se refiere a Liu Xiaobo) está a punto de ser criticado por su fe en los demás, éstos deben hacer todo lo posible por salvarlo. (Págs. 214-215).

Me convertí en adicto a la lucha. Perdí la pista de mí mismo. Seguí insistiendo, pero ya no sabía por qué lo hacía. (Pág. 240).

No nos hacemos más fuertes con el paso de los años. La acumulación de penas y sufrimientos va mermando nuestra capacidad de soportar el dolor, y como el padecimiento y la tristeza son inevitables, incluso un pequeño revés en la edad tardía puede repercutir con la misma fuerza de una gran tragedia cuando éramos jóvenes. (Págs. 242-243).

Cuarenta años en el desierto: publicar literatura en un país donde la gente odia los libros. (Pág. 245).

 
 
 
 
 
Desorden (María Rodés)
 
 

 
 
Vuelvo a pasar por el camino acostumbrado,
sin acordarme de si es el equivocado.
y aunque parezca que lo tengo controlado
algo me dice que otra vez se me ha escapado.

 
 
 
Me voy a la presentación del nuevo libro de Albert Espinosa, Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven. Sé que no puedo/debo, pero ya sabéis la admiración que tengo por este hombre.

2 comentarios:

  1. Por fin hay alguien que se atreve a darle un par de hostias a Auster. Opino como tú, aunque no le daría ni un 5 a "Sunset Park". Pero gracias igualmente.

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  2. No me gustó la novela, aunque a la mayoría de mis compañeros sí. Según me han dicho, todo lo que hace Auster es igual. Sobre esto no puedo opinar, pues es el primer libro suyo que leo y creo que será el último...

    Gracias por comentar ;)

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