sábado, 30 de julio de 2011

Tormenta

Fotografía extraída de Google Imágenes
La tormenta se cierne sobre nosotros. Aunque el cielo se empeñe en hacernos creer que ya es el turno de la noche, el reloj informa de que tan solo es media tarde. Los relámpagos rompen el cielo con la misma furia con la que un amigo te rompe el alma; el corazón hace tiempo que está hecho añicos. Los truenos hacen retumbar los cristales y una sonrisa se dibuja en mi cara. A lo lejos suena Standstill. Los árboles bailan con el viento y el granizo se hace presente. Llueve con furia y la tristeza se folla a la alegría. Duele perder a alguien, o tal vez lo más doloroso sea darte cuenta de que ya se ha ido. La lluvia se apaga cuando la tormenta se aleja. Quizá el ser humano también funcione así: nos secamos cuando no hay una tormenta que provoque a un rayo para que nos ilumine, mientras que la falta de truenos trae consigo al doloroso silencio. Ya no hay risas, tampoco llantos. La tormenta estival arrasó con todo y me arrastró con ella.


With or Without you (U2) 

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