sábado, 9 de julio de 2011

Ya son mil y una


Fotografía extraída de Google Imágenes
Estás aquí conmigo y no puedo dejar de tocarte. Me encanta tu sabor y tu olor. Nos abrazamos fuerte mientras el planeta gira, pero nuestros mundos se detienen. Nadie sabe que dormito enredada en tus brazos y eso me gusta, sólo tú y yo, sin que nada más importe. Cierro los ojos y mi mano recorre tu cuerpo despacio, no hay prisa, mientras yo me corro con el contacto de tu piel, con tu mirada y con tus gemidos. Siento que el pecho me estalla de felicidad, aunque sea efímera ya que debes marcharte y el amanecer, una vez más, lo veremos en camas separadas. Te vas y las semanas pasaran una tras otra sin saber cuándo volveré a verte y me pregunto cuántas veces te arrepentirás de esto, mientras yo, inevitablemente, sonreiré al recordarte. El taladro madrugador del vecino de arriba me despierta. Amaneció hace un par de horas y a mi cama se le han sumado más manchas de soledad; ya son mil y una.




Ayer soñé contigo (Standstill)

2 comentarios:

  1. leyendo tus texto, hoy he visto en el Kaddish un montaje que te hubiera gustado bastante....

    mariwano

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  2. ¿Sí? Ya me contarás ;)

    Besos, licenciado.

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