sábado, 27 de agosto de 2011

Irse a Madrid

Manuel Jabois. Fotografía extraída de Google Imágenes
Hace unas semanas Antonio me preguntó si conocía a Manuel Jabois, un periodista gallego. Una, como buena ignorante, no tenía ni idea de la existencia de este hombre, así que Antonio me deletreó su apellido. Yo, como soy imbécil, no apunté el nombre, simplemente deletreé mentalmente el apellido un par de veces creyendo que así lo recordaría. Evidentemente, a la hora de buscarle en Google había olvidado por completo el apellido y raro fue que no olvidase también el nombre. Así pues, no me quedaba más remedio que confiar en el todopoderoso buscador. Afortunadamente, Google no es como Dios y siempre está dispuesto a ayudar. En cuestión de segundos pude empezar a leer sus Apuntes en sucio. Reconozco que me impactó su estilo plagado de ironía y humor. En la Facultad de Periodismo nos inculcan que hay que escribir de forma correcta y seria, nada de chistes, y metáforas las justas.


Esa misma noche, casualidades de la vida, Henrique Mariño en su blog de Público escribió sobre Jabois. El título de la entrada era una declaración de intenciones: Mamá, yo de mayor quiero ser Manuel Jabois. Mariño alababa el libro de su compañero, Irse a Madrid. Así que no lo dudé y pinché el enlace que el periodista de Público ponía a nuestra disposición para comprar el libro. Reconozco que lo compré más porque ambos tipos me cayeron de lujo sin conocerles de absolutamente nada que por interés periodístico. 


El jueves por fin pude ir a Correos a recoger el libro. Lo empecé después de comer para mitigar el bochorno típico de Barcelona y su área metropolitana. La primera oración del prólogo ya me impactó: “Yo me hice periodista porque no quedaba otra”. No pude evitar preguntarme por qué yo elegí estudiar periodismo, y lo peor de todo, acabar en la Facultad. Creo que yo estudio periodismo por cabezonería. Con 12 años dije que yo de mayor quería ser periodista y siete años después con ésas andamos aún. 


Las crónicas de Jabois son atípicas, directas y divertidas. No sé si serán ciertas, tal vez lo sean y él las cuenta exagerando cada detalle para provocar las risas del lector; quizá tan sólo la base sea verídica y todo lo demás pura invención del periodista, o simplemente, puede que absolutamente todo sea mentira. A mí me da igual que sea un trabajo puramente periodístico, puramente literario o un mezcla, sólo sé que me ha hecho reír y que me ha enseñado otra forma de hacer periodismo.  Yo no quiero que Manuel Jabois se vaya a Madrid si eso le supone dejar de ser un canalla y tener que dárselas de erudito para hacerse un buen hueco en un mundo de fieras sin escrúpulos. Sería una auténtica putada que se convirtiera en el Lucien del siglo XXI porque el tío talento tiene un rato largo. Como Mariño, yo también creo que Madrid debería irse a Jabois.

Valoración totalmente subjetiva y personal del libro: 8

2 comentarios: