jueves, 18 de agosto de 2011

Espinas cuando nieva

Espinas cuando nieva

Suéñame suéñame aprisa estrella de tierra
cultivada por mis párpados cógeme por mis asas de sombra
alócame de alas de mármol ardiendo estrella estrella entre mis cenizas

Poder poder al fin hallar bajo mi sonrisa la estatua
de una tarde de sol los gestos a flor de agua
los ojos a flor de invierno

Tú que en la alcoba del viento estás velando
la inocencia de depender de la hermosura volandera
que se traiciona en el ardor con que las hojas se vuelven hacia el pecho más débil

Tú que asumes luz y abismo al borde esta carne
que cae hasta mis pies como una viveza herida

Tú que en selvas de error andas perdida

Supón que en mi silencio vive una oscura rosa sin salida y sin lucha



En momentos de gran aburrimiento -el verano tiene muchos-, me da por navegar viento en popa y a toda vela por internet. A veces hago descubrimientos maravillosos, como es este poema de Juan Larrea. Y es que prefiero pensar por mí misma y descubrir estos tesoros que sentarme delante de la televisión a hacer zapping para sólo encontrar programación telebasura, ya sea Sálvame o sucedáneos o la retransmisión de lo que está haciendo Ratzinger y sus seguidores. Sí, esos fanáticos que vienen casi de gorra y que se dedican a insultar e incluso a agredir a los que no piensan como ellos, mejor dicho, a los que simplemente piensan.


Durante la manifestación laica de ayer, muchos de los manifestantes pedían por Twitter que la policía actuara porque los del botellón católico les estaban increpando. Minutos después, hubo avalanchas de twitts informando de que algunos policías se habían sumado a las provocaciones y alguno que otro también estaba sacando ya la porra a pasear. Muchos fueron los que se quejaron antes de que la policía empezara a aporrear. Sus quejas venían porque, al parecer, las autoridades estaban protegiendo a todos los que llevaban la mochila de las JMJ –las cuales están patrocinadas por tito Botín-, mientras que dejaban en total desamparo a los manifestantes laicos. Pero la represión no sólo se vivió ayer en las calles de Madrid. Esta mañana los vídeos que tenían que ver con lo que pasó ayer y con las últimas agresiones de la policía a los indignados, contaban con cero visitas, es decir, que los contadores de visitas, casualmente, no funcionaban. Evidentemente, la inteligencia no es la mayor virtud del que esté detrás de esto, sencillamente porque, aunque no se hayan contado las visitas durante algunas horas, los comentarios fluían, tanto en Youtube como en las temidas redes sociales.


Así pues, aferrémonos a todo aquello que nos dé aliento, ya sea la literatura, el cine, el aire acondicionado o la cerveza, para que el chaparrón sea más llevadero y así poder coger fuerzas para todo lo que se nos viene encima, que no va a ser poco.



He aquí una muestra de la brutalidad policial de ayer:

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