jueves, 15 de septiembre de 2011

Cama

Fotografía extraída de Google Imágenes
El dolor me abrasa cada noche. Intento buscar explicaciones lógicas, pero sólo soy una macabra espectadora cuando se folla en mi cama a la tristeza. Apoyada en la pared contemplo el espectáculo a la vez que el frío tacto provoca la erección de mis pezones. La rabia y sobre todo la impotencia me arropan y me ofrecen mimos sin pedir ser correspondidas.

Mi cama ya no es el búnker de antaño; las peores pesadillas habitan en ella. Vuelvo a tumbarme sobre ella mientras tiemblo. Mi cuerpo se mueve agitado, incómodo, mientras una lanza me atraviesa el pecho. La sangre recorre mis piernas con furia y las lágrimas arrasan mi cara. Me cubro sin ningún tipo de pudor el cuerpo con la sábana; más tarde llega el turno del edredón y del sudor. El truco de esconderse entre las ropas de los monstruos hace tiempo que dejó de funcionar. Muero siendo culpable, lo sé y lo acepto. 

4 comentarios:

  1. Echaba de menos estos relatos tuyos aunque este es muy duro.

    Besitos.

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  2. Esa rubia cómo mola, se merece una ola, UEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE! (el comentario es sólo para que veas que tu caraculo va siguiendo desde er sú lo que vas poniendo en el blog Ü)

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  3. Y que te hayas tenido que ir a Córdoba para dignarte a escribir en el blog... Qué asco me das, panocha.

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