viernes, 2 de septiembre de 2011

"The Hours" ("Las Horas")

Fotograma extraído de Google Imágenes
Dirección: Stephen Daldry.
 
País: USA.

Año: 2002

Duración: 114 min.

Interpretación: Meryl Streep (Clarissa Vaughan), Nicole Kidman (Virginia Woolf), Julianne Moore (Laura Brown), Stephen Dillane (Leonard Woolf), Miranda Richardson (Vanessa Bell), Ed Harris (Richard Brown), John C. Reilly (Dan Brown), Charley Ramm (Julian Bell), Toni Collette (Kitty), Claire Danes (Julia Vaughan), Jeff Daniels (Louis Waters), Eileen Atkins (Barbara).

Guión: David Hare; basado en la novela de Michael Cunningham.

Producción: Scott Rudin y Robert Fox.

Música: Philip Glass.

Fotografía:
Seamus McGarvey.

Montaje: Peter Boyle.

Diseño de producción: Maria Djurkovic.

Dirección artística: Mark Raggett, Judy Rhee y Nick Palmer.
 
Vestuario: Ann Roth.

Estreno en USA: 27 Diciembre 2002.

Estreno en España: 21 Febrero 2003.


"Las horas" es la historia de tres mujeres en la búsqueda del sentido de sus vidas. Cada una vive en una época y lugar diferentes, pero están vinculadas entre sí por sus anhelos y sus miedos. Virginia Wolf (Nicole Kidman), en los suburbios de Londres a principio de 1920, inicia su batalla instantáneamente, cuando comienza a escribir su primera novela “Mrs. Dalloway”. Laura Brown (Julianne Moore), una esposa y madre en Los Angeles a finales de la Segunda Guerra Mundial, está leyendo “Mrs. Dalloway”, novela que encuentra tan reveladora que decide hacer un cambio abrupto en su vida. Clarissa Vaughan (Meryl Streep), una versión contemporánea de la Sra. Dalloway de Wolf, vive en la ciudad de Nueva York en la actualidad y está enamorada de su amigo Richard (Ed Harris), un brillante poeta que está muriendo de SIDA. Las historias de ellas tres interactúan, y finalmente se encuentran en un sorprendente y trascendente momento de compartido reconocimiento.


Cómo se hizo “Las Horas”

Cuando Scott Rudin compró los derechos para la pantalla de la novela de Michael Cunningham, muchos se preguntaron cuáles serían las dificultades que deberían afrontarse para adaptar una pieza literaria no lineal y tan llena de matices. Sin embargo, el entrelazado de varias historias que acontecen en épocas distintas resulta ser un concepto enormemente cinematográfico cuyos orígenes se remontan, cuanto menos, tan lejos como 1916 con INTOLERANCE (INTOLERANCIA, 1916), de D.W. Griffith. Contando con un reparto y un director de primerísimo nivel, y con un guión escrito por uno de los más aplaudidos dramaturgos contemporáneos, LAS HORAS se ha asegurado una sólida traslación del papel a la pantalla. El director Stephen Daldry comenta: «Realmente, la idea de tres historias y tres mujeres, y de la relación entre ellas, me pareció una magnífica oportunidad para intentar crear con ello una única narración.»
  El guionista David Hare entendió la novela de Michael Cunningham como un «ejercicio literario extraordinariamente logrado.» Y añade: «Me pareció que la estrategia de narrar tres historias sin que el lector pueda entender el modo en que se entrelazan era absolutamente seductora.» De algún modo, Michael ha conseguido mantener el interés del lector aunque éste no sepa exactamente cómo encajan las piezas. Logra generar una espléndida fascinación. Luego, cuando se comprende el rompecabezas, ello resulta enormemente satisfactorio.»

  Hare entendió que el guión tenía que disponer de una estructura distinta a la de la novela. «Encontré mi propia manera de mezclar las historias y de crear nuevos entrelazados» —nos dice—. «Sabía que podíamos emular el placer que el libro proporciona, el de la lenta comprensión del mecanismo por el que las tres historias encajan en un todo.»
  Sin embargo, debido a que casi todo lo del libro se refiere a lo que sucede en la cabeza de las protagonistas, el mayor reto para Hare en tanto que guionista consistía en conseguir comunicar por medio de la acción y el comportamiento lo que en la novela de Cunningham son pensamientos íntimos.
  «En la película, no se puede disponer de la voz interior a menos que sea voz en off» —observa Hare—. «Desde el mismo principio, convenimos meridianamente que no usaríamos la voz en off; una vez que esto estaba claro, tuve que crear cierto número de situaciones que expresaran lo que estaba pasando en el interior de la mente de los personajes sin tener que explicarlo. Por ejemplo, todo el tema del estado en que el marido de Laura ha regresado de la guerra: necesitamos saber cómo ha afectado al matrimonio su experiencia bélica. Hay la sensación de que la Segunda guerra mundial se filtra en la película, lo que tuve que explicitar en la escena de la fiesta de aniversario hacia el fin del film, donde él habla acerca de la primera vez que la vio. Por supuesto, eso no se expresa abiertamente en el libro. Tuve que generar toda una serie de situaciones como ésta para comunicar lo que pasaba en el interior de los personajes. Otro ejemplo: también tuve que cambiar completa y radicalmente al compañero de Clarissa, y la vida privada de ésta, para recrear y expresar varios aspectos que se producen en sus mentes.»

  Ha sido un reto que le ha encantado a Hare. «Aquí es donde la realización de filmes se hace divertida. Porque no sólo me estaba privando de la voz en off; también deseaba abstenerme por completo de los flashbacks. Obviamente, en el libro se ahonda en lo que les sucede a Clarissa y Richard cuando eran jóvenes, y ello es excelente para la novela. Pero nosotros ya teníamos las tres historias, y la idea de retroceder en el tiempo en alguna de ellas no me parecía apropiada. Quería hacerlo por medio de lo que dicen los personajes, y del modo en que permanecen juntos, en lugar de mostrarlo. Creo que descartándose uno mismo estas vías, se aplica una disciplina en las cosas que resulta más enriquecedora.» Hare se encontró con Michael Cunningham antes de empezar a escribir.

  «Inicialmente, Michael había concebido un libro mucho más largo, así que estaba en disposición de proporcionarme una información inapreciable acerca de todos los personajes y sus vidas,» —recuerda Hare—. «Sabía todo de ellos. Se mostró absolutamente predispuesto y generoso con su tiempo. Cuanto más trabajaba en el guión, más crecía mi admiración por lo que Michael había escrito. Creo que no es muy frecuente escribir un guión a partir de una novela y sentir que la admiración por ésta no ha decrecido un ápice cuando se llega al final del trabajo. Y eso es lo que me pasó con el libro de Michael. Resistió brillantemente el examen de verse pasado a guión cinematográfico. De lo que estamos hablando aquí es de una tradición entre escritores que se transfieren contenidos de uno a otro. Un día en la vida de una mujer es el arco de su vida entera: ésa es la idea. Michael me dijo: “Virginia Woolf lo enfocó de una manera; yo lo hice de otra; ahora, David, abórdalo tú y hazlo a tu modo.” Ésa era una oferta muy generosa. En ella se depositaba la mayor de las confianzas. Y, por supuesto, si un autor brinda a otro tal oferta, se tiende a hacer todo lo posible por respetarla.»

  Hare ya había mantenido una duradera asociación con Stephen Daldry antes de LAS HORAS. Daldry le había dirigido en su debut como actor en una pieza propia: VIA DOLOROSA, que se representó en el Royal Court de Londres y que se mantuvo en Broadway durante cuatro meses. «Se trata de un director con un gran don para entender la esencia emocional de cualquier material» —opina Hare.

  Daldry aún no había leído la novela de Michael Cunningham cuando Scott Rudin le presentó un primer borrador del guión de Hare. «Estaba de vacaciones en el sur de Francia cuando me llegó el guión» —nos dice—. «Mi primera reacción fue considerar que se trataba de un guión extraordinariamente logrado, y una maravillosa oportunidad para tratar de explorar e investigar “Mrs. Dalloway,” una de los más impresionantes libros que se hayan escrito jamás.»

  Daldry añade que el libro de Cunningham le encantó sobremanera, y que aunque el autor les dio total libertad para transformar la novela en película, se mantuvieron fieles a la obra del escritor. «Michael nos dijo que debíamos sentirnos libres para hacer lo que consideráramos más apropiado» —sigue Daldry—. «Eso fue muy liberador y, una vez metidos en el desarrollo del guión, acabamos por ser plenamente fieles al nutrido mundo que la novela explora.»

  Para Daldry, la esencia de LAS HORAS es el profundo respeto para con las mujeres y los retos que han venido afrontando a lo largo de las turbulentas y completamente impredecibles evoluciones del siglo XX. «En el film, nuestras mujeres luchan a través de la jornada que les ha sido dada, un día que definen por ellas mismas y que otros han definido por ellas» —explica Daldry—. «Hay en ello un auténtico heroísmo, y creo que ése es uno de los aspectos que inicialmente me atrajo en el guión: se trata de un día en la vida de esas tres mujeres. Y puede que todos los días sean iguales. Puede que el camino y la lucha, y el estoicismo, y las dificultades emocionales que afrontan…, puede que las batallas y los actos heroicos... se manifiesten tanto en el jardín trasero y en la alcoba como en la cocina horneando una tarta mientras ellos están escalando montañas o ganando guerras. Creo que, a menudo, los actos heroicos en la vida de las mujeres son infravalorados o ensombrecidos por los heroísmos en la vida de los hombres. Obviamente, la lucha deviene enorme y profunda; e igual de importante, si no más.»

Para Meryl Streep, quien encarna a Clarissa Vaughan, la novela de Cunningham fue como un regalo de amigo. «El libro me pareció hermoso» —nos dice—. «Cuando mi agente me llamó acerca del film, me resultaba imposible imaginar cómo iban a transformar la novela en una película, qué cantidad de todo ese mundo interior podía trasladarse a la pantalla. Sin embargo, cuando el guión cayó en mis manos, me pareció realmente maravilloso. David Hare posee una naturaleza muy emotiva; es un poeta consumado.»
  Streep ya conocía la extraordinaria capacidad de Hare para explorar los pensamientos íntimos de la gente, habiendo actuado en la versión cinematográfica de su obra teatral PLENTY. «David puede expresar cosas que están dentro de la gente» —nos dice Streep—. «Las inserta en la situación y hace que sean representables. Y creo que es eso lo que me convenció de que LAS HORAS sería un proyecto en el que sería digno participar.»

  «Lo que David Hare ha logrado» —nos dice Julianne Moore, quien encarna a Laura Brown—, «ha sido la traslación tanto de la realidad emocional como de la realidad estructural de la novela. Honestamente, no creía que ello fuera posible, pero él lo ha logrado maravillosamente.»

  Gran admiradora de la novela de Cunningham, Moore añade: «Soy una gran lectora de ficción, y raramente me siento sorprendida. Cuando se lee mucha literatura, se aprende a encontrar las pistas, y se adivina lo que va a pasar. Pero LAS HORAS me embargó completamente. Realmente me sorprendió, me conmovió. Cuando alguien logra hacer eso, una se siente como si volviera a tener doce años. Michael Cunningham puede llegar a ser increíblemente auténtico acerca de las cosas que son dolorosas y difíciles en la condición humana y, sin embargo, también resulta tremendamente optimista y conmovedor. Su concepto de pasar «las horas» de nuestra jornada y de nuestra vida, y de lo que eso significa: eso es justo lo que resulta a la vez doloroso y valioso acerca de la vida, todo a un tiempo. Me sentí muy emocionada.»

  Moore entiende a su personaje como alguien que tiene mucho en común con Virginia Woolf. «Lo que Laura comparte con Virginia Woolf es la depresión. Sin embargo, mientras la escritora es consciente de ello como una enfermedad, como algo que combatir, me da la impresión de que Laura está casi sumergida. Se trata de una persona que ni siquiera está presente en su propia vida. Su profunda infelicidad es la condición natural de su existencia. Lo que me gusta, tanto en la novela como en la película, es que sólo se trata de otro día, otra jornada caótica, otro montón de horas que pasar. Lo que no espera es que le sobrevenga un evento cataclísmico. Y no será un día que lleve a otro idéntico, sino que realmente se trata de su penúltimo día en esta particular vida. Si Laura se define de algún modo, es como una lectora apasionada. Eso es algo que apliqué por mí misma. Comparte ese sentido de lo literario con Virginia Woolf.”

  Para Moore, que es madre de dos niños, el papel de Laura tenía una enorme resonancia. «Cuando hice la película, mi hijo tenía tres años y medio; en el rodaje, estaba ya embarazada de mi hija. De hecho, en el libro, el niño es más pequeño, sin embargo, hubiera sido imposible trabajar con uno de tres años. Comprendo la relación que existe entre un niño y su madre. Para mí, era absolutamente desgarrador el hecho de que ese niño estuviera tan ligado a su madre, y que pudiera sentir la depresión de ella y estar tan perdido. No estoy segura de que hubiera sido capaz de entender esto, si no fuera yo misma madre. Pero lo que resulta atroz es que nos damos cuenta de que Laura, en el desenlace de la historia, opta por la única salida que puede tomar. En realidad, está eligiendo vivir antes que morir. Se trata de una mujer confundida por problemas en un matrimonio del que ya no desea formar parte; no tiene idea alguna acerca de su sexualidad; es alguien desesperadamente infeliz; ni tan siquiera sabe si en realidad desea estar en esta vida: es una lectora, no participa. Está perdida. No tiene opciones. Nada. Es un mundo distinto. En la vida de Clarissa vemos un mundo diferente. Ésta es una mujer que ha tenido un niño porque quería un niño, que está con la amante que desea, que ha tomado decisiones acerca de su vida. Laura apenas ha tomado decisiones; se ha refugiado en los libros.»

  Preparándose para el papel de Virginia Woolf en LAS HORAS, Nicole Kidman se sumergió en una investigación acerca de la vida y la obra de Woolf. «Una parte de lo que implica encarnar a alguien que existió realmente es descubrir cual era su esencia» —comenta Kidman—. «David Hare me reveló mucho acerca de ella y, por supuesto, Michael Cunningham también. A lo largo de todo ese tiempo, acabé por enamorarme de Virgiania. Fue una mujer que bregó toda su vida con la muerte, la locura y el amor. La profundidad con la que consiguió captar el pathos de la vida ha sido siempre extraordinariamente importante para mí. Sin embargo, en ella había malicia, sentido lúdico, y joie de vivre, lo que hacía que la gente deseara estar en su órbita. Estaban fascinados por ella; los atraía. Y ella sentía una enorme gratitud hacia su marido por ser tan tolerante con ella. Mucho por lo que luchaba consistía simplemente en poder respirar, poder vivir en Londres si ése era su deseo, y librarse de verse entrampada, tal y como de hecho se sentía en Richmond. Creo que la creatividad procede considerablemente del entorno en que estamos. Eso hizo mucha mella en mí.»

  El personaje de Virginia produjo un singular y profundo efecto en Kidman. «Es muy interesante» —nos dice— «comprobar cómo hay personajes que te llegan en cierto momento de tu vida en que les necesitas. En aquel entonces, no creo que estuviera en mi mejor estado de ánimo, y Virginia fue catártica para mí de un modo sorprendente. Hay una línea muy bella en el guión acerca del modo en que los muertos nos proporcionan regalos. Virginia me dio uno. Eso es lo que es absolutamente extraño acerca de la experiencia: en aquel momento de mi vida, la necesitaba. Necesitaba encarnarla.»

  Para muchos, Nicole Kidman podia ser una elección insólita a la hora de dar vida a Woolf, particularmente debido al escaso parecido físico entre ambas. «No hay demasiada semblanza física entre Nicole Kidman y Virginia Woolf,» —admite Daldry—. «Sin embargo, sí existe un parecido tipo de magnetismo animal. Y hago uso de la palabra ‘animal’ en el mejor de los sentidos; en otras palabras, hay un peligro, una energía a punto de explotar. La gente describe a Virginia Woolf como si hubiera sido un pajarito. Sin embargo, hay algo inquietante en Nicole y, a partir de lo que leemos, también hay algo inquietante en Virginia Woolf. Ambas son puras sangres. Ya que Nicole no puede parecerse exactamente a Virginia Woolf, tratamos de proporcionar de algún modo cierta esencia de lo que se reflejaba en aquel extraordinario rostro.»

  La propia Kidman se sentía inquieta e intimidada ante el reto de tener que afrontar ese papel. «Cuando hay que distorsionar el propio rostro como tuve que hacer yo, y cuando se está encarnando a alguien tan distinta de una misma —y particularmente como actriz australiana interpretando a un personaje que es todo un icono para los británicos y para las feministas— se acaba por pensar: Cielos!! Esto es aterrador!! Realmente, tuve que depositar toda mi confianza en la persona que me estaba guiando a través de la maraña. Y Stephen me guió. Me ayudó muchísimo a moldear el personaje, y me infundió una enorme confianza para que pudiera avanzar.»

  «Tuve una gran suerte por contar con estos actores» —comenta Stephen Daldry—. «Y no sólo por Julianne, Meryl y Nicole, sino también por todo el resto del reparto, repleto de una capacidad y talento extraordinarios. Cada día, era maravilloso e instructivo contemplar todos esos distintos métodos de trabajo.»
  Efectivamente, LAS HORAS ejercía un gran magnetismo en los actores, e incluso para los papeles secundarios más pequeños se aportó el mayor de los talentos.

  «Creía que nunca se me permitiría hacerlo» —comenta Allison Janney, quien encarna a Sally, la amante de Clarissa—. «Creía que nunca me dejarían estar el suficiente tiempo fuera del plató de THE WEST WING (1999). Sin embargo, estaban tan entusiasmados con ello como yo, y trabajaron como locos para permitirme poder integrarme. Ello me conmovió.» Por otra parte, Janney estaba encantada de tener como oponente a Meryl Streep. «En una escena donde ella aparece, estamos en la cama, y yo le doy la espalda, y me digo: “¡¡Estoy en la cama con Meryl Streep!!” Fue en verdad un momento maravilloso.»

  Toni Collette, quien encarna a Kitty, la oponente de la Laura Brown de Julianne Moore, se sentía igualmente encantada de formar parte del remarcable reparto de conjunto. Describe a su personaje como «la viva y maquillada imagen del disimulo; es alguien que siempre dice una cosa queriendo decir otra. Kitty ha vivido en una torre toda la vida, y ya es hora de que descienda. Pero lo hará con una sonrisa en el rostro.»
  «LAS HORAS es un libro brillante, y la adaptación es exquisita» —añade Collette—. «Mientras estaba trabajando en la película, tenía la impresión de ser muy afortunada por estar, aun siendo una migaja de esta tarta tan especial. Se trata de una pieza muy inteligente y sugestiva. Estoy muy orgullosa de formar parte de ella.»

  Cuando se ofreció a John C. Reilly el papel de Dan Brown, no tuvo que pensárselo mucho. «Para mí, la decisión era evidente,» —nos dice. Además de la calidad del proyecto y de su reparto, Reilly se sintió atraído por la posibilidad de desarrollar un personaje que era parecido a otro que ya había encarnado en otro film—. «Cuando leí el guión, mi primera sensación fue que ya había interpretado ese personaje en un trabajo anterior. De alguna manera, sentía que ya conocía a ese tipo. Es un veterano de la guerra que estuvo en el Pacífico Sur durante la Segunda guerra mundial; y yo participé en THE THIN RED LINE (LA DELGADA LÍNEA ROJA, 1998) dando vida a un tipo que está en Guadalcanal, al Sur del Pacífico. De algún modo, sentí que podía aplicar aquella experiencia.»

  Jeff Daniels, quien encarna a Louis Waters, antaño amante de Richard, el poeta que está muriéndose de SIDA, también se sintió atraído por su personaje. 

  «Lo que me gustó de este papel fue el dar vida a esa situación universal en la que dos personas se dedican a repasar los viejos tiempos, tras muchos años sin verse, y hallan el modo de rememorar lo bueno, lo malo y, más importante aún, todas esas cosas no resueltas. Para bien o para mal, aquí estamos de nuevo, como si fuera ayer. Y no transcurre demasiado tiempo que la conversación intrascendente da paso a algunos comentarios más bien intencionados, y entonces se cargan los mísiles y todo el mundo se cubre. ¿Para qué son los viejos amigos si no?»

  Daniels estaba particularmente encantado de hallarse en compañía de tales colegas. «Era como si se me pidiera jugar en el All-Star Game. Engrosar una lista que pesa quilates. Donde, además, hay que añadir a Stephen Daldry, David Hare, Ann Roth [diseñadora de vestuario]… no importa. Para mí, no obstante, lo impresionante era trabajar con Meryl.»

  «Stephen también proviene del teatro, como la mayoría del reparto, por lo que la energía vertida en la exploración de los personajes era muy específica. Stephen es un gran colaborador. Estaba en todo a todas horas, asegurándose de que no olvidáramos nada. A veces, una opción llevaba a otra idea y lo probábamos. Es emocionante trabajar con él.»

  Stephen Dillane, ganador del Tony, que en LAS HORAS da vida a Leonard Woolf, el marido de Virginia, halló la clave de su personaje en el guión de David Hare.

  «Creo que la adaptación para la pantalla es excelente, muy conmovedora. Leonard Woolf era un hombre remarcable por derecho propio, profundamente comprometido con sus ideales tanto en lo referente a su vida personal como política. Su autobiografía es digna de leer. Woolf poseía la rara capacidad de captar los detalles de su tiempo que ofrecen una mirada a la época en la que vivió. Estaba inusualmente dedicado a los debates políticos y estéticos del momento. Era un hombre que trató de vivir de acuerdo con sus creencias, y dejó trazo de sus éxitos y fracasos en el empeño con honestidad y sinceridad desarmantes.

  «Los hay que consideran a Leonard Woolf insensible y sobreprotector; alguien que controlaba obsesivamente la vida de Virginia Woolf. Otros creen que Virginia Woolf necesitaba y quería la protección de Leonard Woolf para alejarse de sus instintos autodestructivos. ¿Quién sabe? El guión sigue al libro inclinándose hacia la primera interpretación.»

  Miranda Richardson, nominada en dos ocasiones al Oscar, da vida a Vanessa Bell, la hermana de Virginia Woolf. Una de las razones que le atrajo de LAS HORAS fue la fuerza de la escritura de David Hare, y el hecho de que su personaje aporte cierta luz a la vida de Virginia Wolf y al film mismo.

  «Se trata de un guión maravillosamente complejo, que aun reflejando el libro posee cualidades propias,» —observa Richardson—. «Me encantaba absolutamente que mi personaje, Vanessa, por comparación con su hermana Virginia, fuera alguien casi despreocupada. La tensión entre ellas me recordó la relación de muchas hermanas. Eran prácticamente simbióticas, con una sutil rivalidad subterránea. Me da la impresión de que Vanessa sentía que tenía que cuidar a Virginia igual que lo hacía con uno de sus hijos y, sin embargo, también parecía tener la tentación de rehuir emocionalmente la intensidad de Virginia.»

  Durante la preproducción, Daldry insistió en un periodo de ensayos extenso para los actores y para él mismo, algo poco frecuente en la realización de largometrajes. «Dado que procedo del teatro,» —explica—, «se me hace difícil predeterminar mi visión de una escena, o de una secuencia de escenas, sin disponer previamente de una exploración con los actores. Para mí, ésta es la única manera de elaborar la dinámica y emoción internas de una escena. A partir de aquí, puedo estudiar dónde puede o no estar la cámara. Era muy satisfactorio disponer del guionista en los ensayos; puede rescribir a partir de lo que los actores aporten, a partir de sus intensidades y debilidades. Y más importante que todo, teníamos la suerte de disponer de un grupo de actores maravillosamente experimentado, muchos de los cuales tienen una larga trayectoria en los proscenios y están habituados a esta manera de trabajar. En el proceso de ensayos, eran capaces de operar de un modo que David y yo podíamos comprender. Nos pareció increíblemente útil.»

  «Stephen es muy atento con los actores y el proceso interpretativo» —nos dice Claire Danes, quien encarna a Julia, la hija de Clarissa—. «Mi papel en LAS HORAS es modesto, y lo ensayé más de lo que lo he hecho con algunos papeles protagonistas que he interpretado en otros largometrajes. Stephen comprende lo que es la interpretación, y para él es un auténtico placer ayudar al actor a componer el personaje desde la misma base.»

  Había otra razón por la que Daldry sentía que un periodo extenso de ensayos era indispensable. «Una de las grandes satisfacciones de ensayar y de conocer el guión muy bien antes de rodarlo era que permitía saber cómo era el modelo de transición de una historia a otra. Con ritmo, lo que se contempla es, básicamente, lo ensayado, lo que es muy singular. Antes de rodar un solo metro, sabíamos con bastante precisión dónde una historia iba a dar paso a otra, y cuál había de ser el ritmo colectivo de todas ellas. En otras palabras, nada de ello se creó en la mesa de montaje. En todo momento era posible orientar a los actores hacia donde nos dirigíamos a continuación.»

Para crear el look de LAS HORAS, Stephen Daldry contó con la ayuda de la diseñadora de producción Maria Djurkovic, la diseñadora de vestuario Ann Roth, y el director de fotografía Seamus McGarvey. Todos trabajaron al unísono para crear un esquema visual que unificara las tres historias y enfatizara las cualidades que compartían.

  Roth se concentró en el look propio del grupo Bloomsbury. «Toda aquella gente» —nos comenta—, «el grupo de Bloomsbury: los pintores, Vanessa y Duncan Grant... sus colores era muy intensos, herrumbrosos; verdes y grises azulados. Quería vincular todo —la película entera— a esos colores. Julianne Moore viste los mismos colores que Meryl, que son los mismos que también luce Nicole Kidman.»

  Nicole Kidman destaca como crucial el vestuario que Ann Roth creó para ella pues le ayudó a dar forma al personaje de Virginia. Los zapatos, el tejido de los vestidos, incluso el pañuelo…, todo contribuyó inmediatamente a que Kidman reaccionara de un modo que fuera auténtico para la época y, quizá, también para Virginia Wolf. «Tan pronto como me puse todo el equipo» —nos dice Kidman—, «fue como si pudiera moverme de una manera distinta.»

  «Era como diseñar para tres unidades distintas,» —nos dice Maria Djurkovic—, «pero asegurándome de que todas estaban bajo el mismo paraguas con objeto de que el film entero funcionara como una única entidad. Para un diseñador de producción, se trataba de un trabajo fabuloso. Era casi como bastir un collage, mientras se considera qué colores añadir, y cuales descartar. El vestuario de Ann y la luz de Seamus contribuyeron a completarlo; conseguimos un conjunto unificado.»

  Sin embargo, Daldry era consciente de que procurar una total unidad entre las historias sería un error. «Estaba claro que queríamos a toda costa un proceso específico para unificar las historias, para que hubiera no sólo una coherencia de look, sino también una diferencia. Hay una oposición visual que funciona, de una historia a otra. Y mucho de ello consiste en cosas sencillas como el color. Hay una paleta distinta en cada historia. Sin embargo, de algún modo, las respectivas paletas remiten directamente a las otras. Así que los elementos fusionadores se hallan en el patrón de montaje, en la paleta de colores, en los movimientos de cámara de una historia a la otra, y en las técnicas del procesado del film. Tratamos de evitar lo que yo definiría como movimientos de cámara «decorativos.» Antes que predeterminar una respuesta emocional a partir de un movimiento de cámara, tratamos de permitir que los actores controlaran la respuesta emocional. Hicimos que la cámara respetara a los actores. Y, por supuesto, disponíamos de un reparto fantástico; éstos han hecho una imponente cantidad de trabajo.»

  El compositor Philip Glass, cuyo trabajo a menudo parece destilar la auténtica esencia del paso del tiempo, ha proveído a LAS HORAS con un entretejido musical de gran rigor. «Con la música establecí puentes entre las historias en lugar de separarlas» —nos explica—. «Una de las cosas más interesantes de la película es que va saltando de historia a historia, y deviene habitual que un tema se inicie en una historia y avance en las otras dos. Se podría pensar que cada historia debería disponer de su propia música, pero decidí no enfocarlo así.»
  En lugar de ello, Glass optó por imitar el estilo con el que Michael Cunningham escribió la novela, y con el que David Hare escribió posteriormente el guión, superponiendo pautas, erigiendo un continuum que avanza a través del tiempo y el espacio mientras las historias se mezclan.»

  «Desde el principio tomé una decisión esencial: cada pie musical debía establecer el puente entre las tres historias» —nos dice Glass—, «y devenir un modo muy persuasivo de ofrecer la banda sonora. Al fin y al cabo, no se trata realmente de historias separadas —cada segmento está hablándonos de una parte de la misma historia—. El punto de vista emocional se mantiene muy coherente, en tanto que las tres partes tratan de autoaniquilación, supervivencia, y enfrentamiento con uno mismo. Busqué la misma clase de coherencia para la música, para que fuera la hebra que entretejiera el camino a través de las tres épocas, un camino que las uniera en una sola.»

  La coherencia estructural era el gran objetivo para todos los implicados en el film. Glass recuerda: «Michael Cunningham luchó denonadamente con ello en su novela; Stephen Daldry tuvo que afrontarlo como director, y era algo esencial en el apartado musical. Resulta una idea muy interesante que la imaginación de un escritor pueda llegar tan lejos como para viajar por épocas y vidas distintas, hallando el modo de unirlas. Ello ha significado un logro indeleble del poder del arte.»

  El rodaje se inició en el mes de febrero de 2001 en Nueva York con dos semanas de trabajo que se ceñían mayoritariamente a las secuencias contemporáneas en Greenwich Village. El exterior del apartamento de Clarissa estaba en un bloque histórico de la West 10th Street, cerca de una casa donde Mark Twain había vivido. El apartamento de Richard estaba localizado al otro lado de la ciudad, en el distrito del Meat Market.
  Ultimado el rodaje en Nueva York, el equipo se trasladó a la zona de Miami para rodar los exteriores de la secuencia de Laura Brown, que se pretende transcurre en el Los Ángeles de la década de los cincuenta. «Buscábamos un tipo concreto de apartamento propio de los cincuenta en Los Ángeles» —nos dice Daldry—, «sin embargo, había mejores áreas residenciales de la época en Florida, que estaban perfectamente conservadas. En Los Ángeles se ha modernizado todo mucho.»

  La calle de Laura está en el suburbio de Hollywood de Miami. Muchas de las fachadas de los bungalows y de las casas de una sola planta del bloque se repintaron en las tonalidades pastel de los 50, y también se añadieron coches del momento. Cuando, por la tarde, Laura va a un enorme y viejo hotel para escapar de la vida de su casa, se trata del histórico Biltmore de los años 20, en Coral Gables. El Biltmore, uno de los más impresionantes y venerados establecimientos lujosos del Sur, acogió al expresidente Bill Clinton el mismo día en que el equipo rodaba allí, por lo que el hotel hervía de efectivos del Servicio Secreto.
  A continuación, la producción se trasladó a Londres, donde muchos interiores se rodaron en los platós de los Estudios Pinewood. Para el hogar de Virginia y Leonard Woolf en Richmond, se localizó una antigua casa al sur del suburbio de Luton. Ahora, Richmond está situada en plena trayectoria de los vuelos del Aeropuerto de Heathrow, y el factor ruido hacía imposible rodar allí. Daldry confiaba en poder usar como localización Monks House, en Sussex, donde Virginia pasó sus últimos días, sin embargo, se ha convertido en un museo que, además, sólo permite visitas restringidas.

  «Buscamos otras casas de Sussex,» —nos explica—; «la jefa de localizaciones venía cada día a mi casa de Hartfordshire con todas las imágenes. Finalmente, dijo: “lo que es extraordinario es que esta misma casa tiene todo el aspecto de las casas de Sussex.” Hablamos, y nos dimos cuenta de que mi casa sería la mejor localización. Me encantó rodar allí. Fue glorioso. El equipo técnico se mostró muy respetuoso con mi casa. Habitualmente, no hubiera permitido que un equipo de rodaje estuviera ¡ni siquiera cerca de ella! Pero es que para colmo de coincidencias, habíamos rodado el apartamento de Richard de Nueva York en un edificio donde también resido: en el distrito del Meat Market.»

  A principios de primavera, Nicole Kidman había de rodar la secuencia del suicidio. «La actriz era consciente» —dice Daldry—, «de que tendríamos que meterla en un auténtico río de corriente rápida, y que iba a tener que permanecer bajo el agua. Se trataba de una situación verdaderamente peligrosa. Sin embargo, por lo que respectaba a Nicole, nunca hubo la sugerencia de que lo hiciera otro. Esta secuencia requirió varios días de rodaje, incluyendo la parte en la que el cuerpo de Virginia tenía que verse arrastrado por la corriente a lo largo del lecho del río. Cuando se contemplan esos planos del film, no es otra que la propia Nicole Kidman la que está allí.»

  Kidman, y los otros actores, se mostraron en todo momento dispuestos a regresar al plató aunque se tratara de rodar el menor de los planos de inserto. «En cierta ocasión» —explica Daldry—, «deseaba obtener ciertos planos de detalle de la mano de Virginia mientras escribía. Parecía ilógico que otra persona interviniera en esos planos. Nicole estaba ya ocupada en el rodaje de otra película, sin embargo, regresó a Londres, se enfundó el vestido, y nosotros rodamos la escritura de su mano. Ese tipo de profesionalismo y atención por parte de los actores fue maravilloso. Hicieron grandes esfuerzos para poder regresar al plató, después de que el rodaje principal ya hubiera finalizado, para atender esos pequeños planos de inserto, sin importarles cuándo les requeríamos para ello.» Kidman, que es zurda, aprendió a escribir con la mano derecha para el papel, y llegó a poder imitar la singular letra de Woolf.

  «El rodaje entero fue una experiencia fabulosa» —nos dice Ed Harris, quien encarna a Richard, el amigo y examante de Clarissa—. «El ambiente en el plató fue muy, muy bueno; había mucho respeto. No circulaba mucha gente que estuviera haciendo el tonto. Se mantenía una línea de conducta que aprecié en lo que vale, pues lo que teníamos en manos era un material absolutamente intenso.»

  «Todo el mundo estaba absolutamente concentrado en el trabajo que estábamos haciendo,» —coincide Daldry—. «Pero era divertido, precisamente porque el trabajo era verdaderamente serio. Y eso es lo que lo hacía divertido; algo seriamente divertido. Se generó un proceso de colaboración fantástico entre todos los que participaban. El nivel de aporte creativo de todo el colectivo fue algo digno de recordar. De principio a fin, embargó la sensación de un auténtico trabajo de equipo. ¡¡Y qué equipo!!»

  Ahora, con un largometraje acabado cuyas raíces beben de una fuente literaria que puede que muchos desconozcan, ¿le preocupa al director que LAS HORAS llegue al público general?
  «Confío» —nos dice— «en que si no se sabe nada acerca de “Mrs. Dalloway,” ni sobre Virginia Woolf, ello no signifique la mínima traba para apreciar esta película y divertirse con ella. Sin embargo, la gente que haya leído “Mrs. Dalloway” sabe que el film es el mapa del tesoro, y se divertirán tanto —espero— como nosotros lo hemos hecho en la exploración del mismo.»


Opinión totalmente subjetiva y personal: 9


Hace un año que vi esta película. Es de ésas que se te quedan dentro para siempre, al menos, durante mucho tiempo. Desde hace unos días me planteo volver a verla, pero voy posponiendo su visionado porque simplemente no me atrevo a hacerlo.

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