domingo, 11 de septiembre de 2011

Lengua vehicular

Viñeta de El Roto extraída de Google Imágenes
Hace unos días el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña instó a la Generalitat a implantar el castellano como lengua vehicular en la enseñanza catalana. Tras la sentencia se lió la de Dios. Confieso que no entiendo a ninguna de las dos partes. Empecé a ir a la guardería con dos años y siempre, tanto los profesores como los alumnos, hemos hablado en la lengua que nos ha dado la gana dentro de las aulas. No comprendo por qué se debe separar a los alumnos dependiendo de si hablan un idioma u otro. Llevo tiempo defendiendo que en todo el Estado español se debería poder aprender de forma optativa las diferentes lenguas oficiales en colegios, institutos y universidades, quizá así seríamos algo más tolerantes, quién sabe.


Los nacionalismos no nos llevan a ningún lado, al contrario, nos dividen y fomentan el odio. A mí me da igual que mis profesores me hablen en catalán, sé que puedo hablarles en castellano y presentar trabajos y exámenes en castellano porque no tendré ningún problema, jamás lo he tenido. La desinformación también hace mucho daño; seguramente es uno de los grandes factores que fomentan el odio.  Personalmente, dudo de la fuerza del nacionalismo catalán, creo que no es más que publicidad, un tema recurrente para rellenar espacios en los medios de comunicación, sin negar, claro, que hay un grupo importante de la población que tiene un gran sentimiento independentista. No entiendo a los que cuando ven un coche con la matrícula con la B de Barcelona pitan y hacen ciertas gilipolleces con las que se juegan el tipo y ponen en peligro las vidas del resto. Tampoco entiendo por qué hay catalanes que se niegan rotundamente a hablar castellano a personas que no entienden el catalán. Somos unos privilegiados que hemos crecido con dos lenguas, ojalá fueran más, así que es incomprensible que nos neguemos a entendernos ya que la comunicación es una herramienta básica para la supervivencia.


Yo sólo pido una cosa: no convirtamos nunca a una lengua en un motivo de trifulca. Escuchémonos, intentemos comprendernos y no impongamos nuestros sentimientos y/o pensamientos de forma irracional.

2 comentarios:

  1. La suerte está echada. Prepárate para el independentismo

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  2. Creo (espero) que nunca lo veré. Llevamos años con la misma canción, pero ya está.

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