viernes, 9 de septiembre de 2011

No voy a darte las gracias

Me gustaría darte las gracias, pero no lo voy a hacer. Eres demasiado grande para esa palabra que tantas veces te he repetido. Me has regalado felicidad sin pedirme nada a cambio y sigues a mi lado pese a todas las dificultades de los últimos meses, tanto propias como compartidas; no logro entenderlo. Ojalá en este mundo hubiera gente que simplemente te llegara a la suela de los zapatos, estoy segura de que no estaríamos tan jodidos y seríamos un poquito más felices. Estoy orgullosa de quien eres, de cómo eres y de lo que eres. Eres maravilloso, un regalo para los privilegiados que podemos gozar de tenerte en nuestras vidas, aunque no puedas o no quieras verlo, así que te lo repetiré las veces que me salga de las narices, que a pesada y a cabezota no me gana nadie, ya lo sabes tú. Hay muchas cosas que te hacen grande, y yo, sin merecerlo, las he podido disfrutar.


Lo que te hace grande (Vetusta Morla)



Tal vez, lo que te hace grande 
no entienda de cómo y por qué.
Tal vez, lo insignificante 
se ha visto en un barco de nuez.

Tal vez, lo que te hace grande 
no sea difícil de ver.
Tal vez, cada guiño esconda 
la llave que intentas tener.

Ya ves, se nos queda grande 
y hay riesgo de alarma otra vez.
Tal vez, cuando todo amaine 
la suerte nos vuelva a vencer.

Y en el vaivén de planes sin marcar 
cae sobre ti la bomba universal;
no hay colisión, ni ley, ni gravedad
que te pueda hacer caer aunque tiren a dar.

Tal vez, las paredes ladren
y el techo empiece a correr,
dirán que cayó el gigante
y un charco se ha abierto a tus pies.

Tal vez, lo que te hace grande 
no entienda de cómo y por qué.
Tal vez, lo que me hace grande 
es tenerte delante otra vez.

Y en el vaivén de planes sin marcar 
cae sobre ti la bomba universal;
pero no hay colisión, ni ley, ni gravedad
que te pueda hacer caer aunque tiren a dar.

Suena un tambor, retumba en el umbral 
viene hacia aquí, me atrae como un imán.

No sé lo qué te hace grande,
no entiendo de cómo y por qué.

Suena un tambor, retumba en el umbral 
viene hacia aquí, me atrae como un imán.
Pero no hay ecuación ni fórmula genial
que te ayude a comprender lo que asoma detrás.

2 comentarios:

  1. Y no podemos saber quien es el receptor de estas líneas? Yo quiero que alguien me escriba cosas tan bonitas como esta.

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  2. Quien tiene que saberlo, ya lo sabe.

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