sábado, 29 de octubre de 2011

Autocensura

Fotografía extraída de Google Imágenes
Existen varios tipos de autocensura. La primera está relacionada con el mayor enemigo de la libertad de expresión: el paro. Los jóvenes, con sus contratos y salarios de miseria, viven la autocensura de quien trata de acomodarse a aquello que entiende que en el lugar en que trabaja le conecta con el siguiente subcontrato y así con la permanencia. Existe también la autocensura de quien tiene miedo a indisponerse con los demás, de quien quiere nadar entre varias aguas, de quien quiere ser permanentemente correcto. Y luego hay otra autocensura, de la que se habla poco, relacionada con la industria de los triunfadores de la comunicación. Porque el triunfador de la comunicación ha acabado por construir un papel, ligado a su manera de ser y a las circunstancias de la historia, cuya imagen ante la sociedad le obliga a actuar de una determinada manera. Es así como ese profesional se somete a un grado muy sofisticado de autocensura: la de colocarse en la posición que se espera de su papel. 


[…] Con todo, la autocensura que más me asusta es la del acomodaticio, y la que más me indigna es la del joven sin posibilidades de expresar su energía, su coraje, su vitalidad.


El fin de una época. Sobre el oficio de contar las cosas, Iñaki Gabilondo.


2 comentarios:

  1. Iñaki lo sabe bien. Aunque lo suyo es diferente. A las ordenes del partido y por el bien de su cuenta corriente.

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  2. Yo he escuchado a Gabilondo criticar muchas veces al PSOE. Nunca ha escondido su ideología. En este libro explica, entre otras muchas cosas, que uno puede ser honesto y tener una ideología.

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