jueves, 27 de octubre de 2011

Mildred Pierce

Fotografía extraída de Google Imágenes
Mildred es una mujer adelantada a su tiempo, al menos para algunas cosas. Separarse en 1931 en California no era una decisión que se tomara fácilmente por todo lo que conllevaba, pero ella se atreve a dar el paso. Se siente capaz de sacar adelante a sus dos hijas sin más ayuda que su trabajo. Aunque, para una mujer acostumbrada a un nivel de vida medio-alto y sin experiencia laboral fuera de casa más allá de las tartas que hace para amigos y conocidos, no será fácil empezar.

Mildred no está dipuesta a rebajarse, ni que lo hagan sus hijas. Pero tendrá que vencer sus propios prejuicios para lograr hacerse un hueco en un mundo en el que a las mujeres no les quedaban muchas opciones entre las que elegir. En ese camino que se dispone a recorrer sabe que tendrá que sacrificar cosas, aunque no se imagina cuántas ni cuáles.

Sabe por experiencia propia que el amor duele. Su separación y posterior divorcio son una prueba de ello. El que sea un dolor inevitable no le quita relevancia. También sabe que el sexo es un arma poderosa, pero que se debe utilizar con cuidado. 

Mildred tiene toda su esperanza puesta en sus hijas. Ellas son la razón de todo lo que hace, con el deseo de que no tengan que pasar por sus dificultades. A pesar de que es consciente de que está siendo demasiado protectora con ellas, elige serlo. Sobre todo con Veda, la hija mayor, altiva y desafiante, en la que se ve reflejada y con la que mantiene una relación que marca toda su historia.

Mildred es pasión. Hay momentos en su camino en los que lo tendrá todo, pero querrá más. El problema de la pasión y de la ambición es que, si no se controlan, pueden llevarte al desastre. Su relación con Monty (un sobresaliente Guy Pearce) le hará perder por momentos el rumbo para volver a encontrarlo. Igual que la complicada relación materno-filial con la consentida y talentosa Veda.



Hace unos días empecé a ver esta miniserie por pura curiosidad. Tengo que reconocer que me engancharon la historia y la ambientación, pero sobre todo, la actuación de ciertos actores, especialmente la de Kate Winslet. Winslet fue la moza que dejó morir a DiCaprio cuando éste estaba de buen ver en Titanic (todos sabemos que en aquella tabla cabían los dos), por lo que se ganó el odio eterno de niñas, pre-adolescentes, adolescentes y mujeres de todas las edades. Pero, chicas, hay que dejar de lado al rencor porque DiCaprio ya no vale para nada y la muchacha actúa que da gusto. Así que os recomiendo encarecidamente que veáis esta miniserie en versión original. La podéis encontrar en Seriesyonkis, como no, pero ojo, que al descargarla, aunque ponga que el audio está en inglés, es mentira, además, tarda muchísimo en bajarse, por lo cual, lo mejor es verla en línea aunque tengáis que reiniciar alguna vez el router cuando os paséis de los 72 min. watched.

En las próximas horas, y sin que sirva de precedente, le haré caso a don Antonio Ezpeleta y empezaré con The Hour, a ver qué tal.

2 comentarios:

  1. Me gustó mucho esta miniserie. La actuación de la Winslet es magistral. La relación descarnada con Vela es un pulso interpretativo. Y creo que es una serie premiada.

    saludos

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  2. Totalmente de acuerdo en todo. Y sí, le han dado varios premios.

    Gracias por comentar.

    Saludos.

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