martes, 29 de noviembre de 2011

Señor diputado


Cuando una lee mentiras sobre algo en lo que cree, duele. Anoche, antes de irme a la cama, leí la colección de falsedades que cierto político publicó en su perfil de  Facebook sobre la revista Delta. Él, que parece llevar por bandera el honor y la honestidad, se dedicó a difamar contra esta revista, y por lo tanto, contra los que trabajamos en ella. 

No voy a ir mucho más allá porque creo que no es a mí a la que le corresponde responderle ya que hay gente mucho más preparada y que controlan más el tema que yo, y la verdad es que tampoco merece la pena perder mucho tiempo en contestarle, así que voy a ir al grano: nos sentimos libres escribiendo, no hay ningún tipo de presión. Si tanto le molesta aparecer menos en la revista que un “indignado”, cuente todas las veces que declinó ser entrevistado por Delta y el por qué de su negativa, por ejemplo. Para hacer alarde de la verdad y dar lecciones de moralidad, lo primero que tiene que hacer es predicar con el ejemplo. Entiendo que somos un grano en el culo porque no bailamos al mismo compás, y eso para la clase política es una gran molestia. Me siento orgullosa cuando escucho a un político del color que sea decir que estamos a favor del contrario, en algo, al fin, están de acuerdo. Mienta y difame, pero no crea que así vamos a callarnos. Usted puede convencer a sus seguidores, está en su derecho, igual que ellos lo están de creerle sin contrastar sus afirmaciones, para eso somos libres de hacer lo que nos plazca. Si realmente usted está tan seguro de que mentimos, aporte pruebas, demuéstrelo, no creo que le sea tan difícil encontrarlas si es cierto que posee la verdad absoluta. La función básica de los medios de comunicación es informar, no hacer publicidad de ningún partido, pese a que esta función en muchos de ellos sea más que cuestionable, así que siento que no sea de su agrado que en Delta la llevemos a cabo.

Nada más. Imagino que estará pensando que soy una cobarde por no poner mi nombre. Este blog es anónimo, así que si le interesa saber quién soy, en la columna de la derecha, bajo las citas literarias, encontrará un e-mail de contacto. Estaré encantada de decirle en privado mi nombre y mis apellidos.

jueves, 24 de noviembre de 2011

La chica del dibujo

El pintor
La pintaba como si fuera el amor de su vida, aunque no se conocían de nada. Yo escuchaba poemas y escogía los versos que pintaban a la chica del dibujo y a su retrato. Él no le quitaba ojo y se lamentaba cuando el libro que ella leía tapaba sus facciones. Ella, morena y delicada, se perdía entre libros y apuntes sin percatarse de que acababa de entrar en su cuaderno de pasajeros desconocidos. Él ennegrecía absorto el rostro de la joven muchacha para acercarse más a la realidad; yo le fotografiaba mientras envidiaba su pasión. Nunca he sabido dibujar, por lo que me convertí en el hazmerreír de mis profesores de plástica. Recordé aquellos momentos mientras el pelo de la chica tomaba forma sobre el papel.

Ella comía un bocadillo, creo que de jamón, y él la devoraba con los ojos. No era una tensión sexual lo que se palpaba, sino una tensión artística, la del pintor y su musa. Ella volvió a meter su cabeza entre los libros y él, desesperado, miró hacia atrás. Allí estaba mi mirada perpleja ante tan bello espectáculo. Sonreí al verme descubierta como vía de escape. Él me sonrió y con su sonrisa me rogó que guardara su secreto. Pocos minutos después, el revisor también se convirtió en cómplice cuando le hizo pagar el billete que no compró en ninguna estación.

Ambos nos mirábamos con la confianza de dos desconocidos que comparten un mismo camino. Me pidió que me quitase mis auriculares para susurrarme con un catalán cerrado: “tus ojos son extremadamente bellos a la par que tristes. Un lápiz sería incapaz de copiar tanta melancolía.” Me quedé muda y sonreí para aguantar las lágrimas que se empeñaban en salir. Volví a ponerme los auriculares por tal de no escuchar más susurros y así contemplar cómo el lápiz oscurecía sus dedos.

Acabó el retrato y me lo mostró para que le diera mi aprobación. Asentí y sonreí. La musa seguía con sus quehaceres sin enterarse de que estaba protagonizando la escena más emocionante de aquel rutinario tren. De repente, ella empezó a recoger y se puso un aparatoso abrigo. Él no podía dejar de mirarla mientras guardaba su cuaderno y su lápiz. Llegamos a la  penúltima estación del trayecto. Ella se puso en pie y a él se le iluminaron los ojos. El pintor dejó que ella se perdiera entre la gente que bajaba del vagón para levantarse y también salir, no sin antes volver a dedicarme una mirada y guiñarme un ojo, sellando así el secreto de su arte.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Minibalcón

Vistas desde el minibalcón
Anoche me escocía estar en la cama. Cuando las campanas de la catedral tocaron las 3 a.m., me levanté de un brinco. Salí al minibalcón de la habitación y respiré el frío de la noche. La calle estaba tranquila y oscura. La única luz provenía de la catedral que se dibujaba a mano derecha radiante como cada noche. Todos dormían: el piano de Paco, el chico de arriba, no sonaba con su dulzura habitual; los bares y comercios de abajo estaban cerrados, lo que me robó poder escuchar retazos de conversaciones ajenas y la pareja que siempre se despide a la misma hora cada tarde, no estaba.

Hacía frío y mi cuerpo tiritaba. Realmente no sabía qué hacía ahí; todavía no lo sé. Me sentía cansada mientras me tocaba la tripa palpando los nuevos kilos que he cogido. Recordé las palabras de mi madre cuando le dije al mediodía que ya le había comprado el décimo de lotería que me encargó, acabado, por supuesto, en trece. Me sentí triste y lloré mientras el viento rozaba mi cara  y mis piernas desnudas. Al secar mis lágrimas escuché un ruido. Instintivamente miré hacia la puerta de la habitación. La semana pasada tuvimos que estar encerradas porque un enfermo mental habitaba en nuestra planta. El pobre hombre se confesaba cada día con su amigo invisible a la hora de la comida y le contaba cómo nos iba a matar a todos.

Volví a cerrar con cuidado la puerta del minibalcón mientras las campanas anunciaban esta vez las 3.45 a.m. Las lágrimas en ese momento fueron más intensas y el frío dolía en todo mi cuerpo. El dolor de cabeza, persistente desde el domingo por la tarde, palpitaba con fuerza. Miré de reojo cómo dormía profundamente, desnuda y abrazada a su pareja, mi compañera de litera. Sonreí al darme cuenta de la suerte que tuvo al poder compartir la noche de su cumpleaños con la persona que más quiere y deseé que fuera plenamente consciente de ello.

Cuando las campanas repicaron cuatro veces, me volví a meter en la cama muerta de frío y de dolor. Sobre la camiseta del pijama me puse la del chándal, aunque seguí sin pantalones; nunca he sabido dormir con ellos. La música sonó fuerte en mis auriculares y mi lengua saboreó el sabor amargo de una cama que por muchas noches que pase en ella, no es la mía. Escuché dos campanadas más y me dejé llevar por Morfeo hasta que el ajetreo matutino de mis compañeras me devolvió a un mundo que cada día comprendo menos.

martes, 22 de noviembre de 2011

Estopa 2.0

Portada extraída de Google Imágenes
Ya tengo en mi poder Estopa 2.0, el nuevo disco de los hermanos de Cornellà. Después del chasco que me llevé con Allenrok, tenía un poco de miedo de sus experimentos, pero para mi sorpresa, y afortunadamente, creo que Estopa 2.0 se va a convertir en mi disco favorito de los Muñoz. 

El título viene porque, según ellos, se han reinventado, y sí, tienen razón, por ejemplo ya no está tan presente el “estilo Estopa”. La primera sorpresa nos la llevamos con Mañanitas 2.0, la canción que abre el disco. Una canción rockera, con una fuerza increíble para empezar, da igual el qué, simplemente empezar. Las letras son ricas, con mensaje y están perfectamente vestidas con estilos para todos los gustos, desde Los Chichos a AC/DC. El último tema, La locura, es conocido por muchos como Con la cabeza colgada, una de las canciones que conforman la famosa maqueta, pero nada tiene que ver con aquella versión primitiva de finales de los 90’s. Ahora la canta Jose que deja a un lado su vena romántica a la que nos tenía acostumbrados y nos sorprende atreviéndose con el heavy más puro.

Estopa 2.0 engancha desde la primera escucha. La frescura y el buen rollo de estos dos hermanos son necesarias, y más teniendo en cuenta los tiempos que corren. Una buena medicina que hay que tomar a todo volumen.

Próximamente, análisis de las canciones.

Hoy se han puesto a la venta las entradas para el concierto de Madrid. Mañana saldrán para el Palau Sant Jordi.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Las gaviotas ya están aquí, pónganse a cubierto.

Hoy la tristeza aflora en cada poro de mi piel, pese a entender que unas veces se gana y otras se pierde. Ayer el PP consiguió una mayoría absoluta, la cual acabará siendo absolutista, gracias a un sistema democrático injusto. En el gráfico se ve cómo debería haber quedado el Parlamento.

Fuente: http://noticias.lainformacion.com/politica/elecciones-locales/elecciones-20n-asi-quedaria-el-parlamento-si-todos-los-votos-valieran-lo-mismo_6mFClXJKXTTa2JZve5QLo1/


Decimos en coña que nos vamos a exiliar, pero el sentimiento es real. Estoy triste no porque haya ganado un partido al que soy totalmente reacia, que también, sino por lo que nos espera. El jueves nos enteramos de que la matrícula de la universidad se duplicará y las tasas universitarias muy posiblemente se triplicaran, lo que supondrá, si esto se cumple, que muchos de mis compañeros y yo misma no podremos permitirnos el “lujo” de estudiar una carrera. Hoy hemos tenido que acabar antes la última clase porque había reunión urgente de coordinadores para buscar soluciones que nos ayuden a tirar hacia delante. El futuro huele a mierda de gaviota sometida a las presiones de los mercados y a la fuerza del nacionalismo más radical.

Nos hundimos ante una debacle anunciada y encima tenemos que sufrir la humillación de los “vencedores”. Hace un rato he leído un mail de uno de mis primos reprochándome mi ironía en Facebook ante la victoria de las gaviotas. Él, de buena cuna y sin oficio ni beneficio (vivir de papá es muy fácil), me pide que crea. ¿En qué? Le he respondido. Espero su respuesta mientras sigue insistiendo en Facebook. No tengo motivos para creer, ya no. Al menos me queda leer la entrevista que le han hecho en El País a Alberto Olmos y el artículo de hoy del gran e irónico Manuel Jabois en El Mundo para sonreír. También esta tarde habrá paseo bajo la lluvia para comprar el nuevo disco de Estopa y tararear por lo bajini aquello de “las penas con rumba/ son menos penas”.


Próximamente en sus pantallas, ¡Islandia, qué hermosa eres!


sábado, 19 de noviembre de 2011

Jornada de reflexión

Viñeta extraída de Google Imágenes
Durante el día de reflexión se supone que tenemos que estar tranquilitos, aunque Pedro J. se dedique a pedir el voto para el PP, o en su defecto, para UPyD vía Twitter, y, como su propio nombre indica, reflexionar. Yo, como tengo muy claro al partido que voy a votar, me dedico a reflexionar sobre otras cosas. Por ejemplo, hace muy poquitas horas he confirmado algo que llevaba intuyendo desde hace mucho tiempo: soy gilipollas, además, de remate. Una vez hecha la primera reflexión que me ha llevado a esta confirmación evidente, mis esfuerzos ahora se centran en elegir a dónde me voy a exiliar tras la debacle de mañana por la noche. Islandia, para los que nos gusta el frío, no pinta nada mal.

domingo, 13 de noviembre de 2011

El corazón de los que venden máquinas

Hay detalles enormes que consiguen darte un pellizco de monja en el alma. El jueves mi ordenador murió sin ninguna intención de obrar el milagro de resucitar, ni siquiera al tercer día. Ante tal desgracia, no me quedó más remedio que ir a comprar uno nuevo el viernes 11/11/11, un día más de fin del mundo fallido y el día fatal para los cerdos (los de raza porcina). 

Al llegar a la tienda le expliqué al vendedor de turno lo que necesitaba. Yo iba con una idea, pero él me convenció de la suya gracias a sus argumentos y al tema económico, que la cosa está mu’ mala. Así pues, compré el ordenador que el señor me recomendó con ahínco. 

Ayer me tuve que levantar tempranito para hacer un trabajo, pero cuando me puse al lío, ¡oh, sorpresa!, me di cuenta de que lo que tenía entre manos no era lo que el hombre me había vendido verbalmente, ni siquiera se parecía. Así pues, poco después de que abriera la tienda, me planté en ella con el ordenador. El señor dejó todo lo que estaba haciendo y vino a preguntarme qué pasaba. Le expliqué que la calidad de imagen era una mierda (las personas que aparecían en las fotos tenían un color parecido al de Naranjito), el sonido se escuchaba como si estuviera enlatado y la batería no duraba ni de lejos lo que él me había asegurado. El pobre hombre casi se puso de rodillas para pedirme perdón. Me prometió que él pensaba que lo que yo necesitaba era inferior a lo que le estaba pidiendo, así que quiso ahorrarme unos euros. Me juró y perjuró que obró de buena fe. Después de intentar convencerle durante unos larguísimo minutos de que no pasaba nada y que estaba más que perdonado, empezó a llamar a las tiendas más cercanas donde tenían los modelos de ordenador que yo quería/necesitaba. Como parecía no encontrar transportista, el buen hombre me dijo que cuando saliera de trabajar al mediodía, en su hora para comer, cogería su coche e iría a por el ordenador porque había sido un error suyo y yo lo necesitaba con urgencia. Imaginaos mi cara. No nos engañemos, esto no es lo normal. Otro se hubiera encogido de hombros y yo me habría jodido. Pues bien, el señor se enganchó al teléfono y consiguió un transportista, y en menos de una hora, yo tenía mi nuevo ordenador en la tienda. 


Reconozco que lo pasé muy mal al ver a este buen hombre pasarlo jodidamente mal. Creo que si hubiera sacado un látigo y se hubiese fustigado allí mismo me habría dolido menos; no sé si a él también… Antes de salir por la puerta con el ordenador bajo el brazo, le di las gracias mil veces. Ya no sólo por su buen gesto, su honestidad y su sinceridad, sino por haber conseguido alegrarme el fin de semana pese a todo lo demás. Joder, qué bien sienta compartir unos instantes de tu vida con gente así.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Canción no menstrual

Hay días en los que no podemos/debemos escuchar ciertas canciones. Desde que oí ésta por primera vez, he mantenido que si un día cualquiera una persona, un animal o una cosa me escribe, me dice o me canta (por mucho que desafine) algo la mitad de bonito, le prometeré amor eterno.




Ya ves, a veces me canso de ser libre, de ser
libre para venderme y caer
muerto donde mi libertad prefiera,
siempre al otro lado de tu frontera. 


Ya ves, a veces me canso de mí y de no tener
valor para buscarte y cometer
todo delito que este amor exija.
"Quieta ahí, tus labios o la vida". 


¿Cómo se te queda el cuerpo después de esto?


martes, 8 de noviembre de 2011

La vida sigue igual

El reportaje es de hace unos años, pero es evidente que las cosas sólo han cambiado para peor. El malestar social no hace más que crecer gracias a la incompetencia y a la mediocridad de los que están al mando. Éste es un reportaje divertido donde se vierten todo tipo de opiniones con las que podemos estar más o menos de acuerdo, pero al menos es el pueblo el que habla. Muchos dicen que ir a votar es democracia, aunque se limpien el culo con nuestros votos y la ley favorezca a los dos grandes partidos y aplaste a los pequeños.

domingo, 6 de noviembre de 2011

"Ja em veig de record mig trist que se’t creua pel cap una mala tarda"

Criticarem les noves modes de pentinats de Manel es para mí una de las mejores canciones que se han escrito en catalán. Preciosa letra y melodía, por no hablar de la parte instrumental final. Una joya en toda regla.


Letra en catalán


Vindran els anys i, amb els anys, la calma
que et pintarà als ulls una mirada suau.
Et faran fer un pas i, després, un altre,
seràs tota una experta a tirar endavant.
Amb tant de temps hauràs trobat un lloc agradable,
o ja estaràs un pèl mandrosa per buscar.
Rebràs tracte de senyora, o de iaia estranya
que té acollonits tots els nens del veïnat.

I seràs un sac de mals o seràs una roca.
I els moments de mirar enrere et faran gràcia i et faran mal.
I potser no seré el teu amic,
ni tindré res a veure amb si ets o no ets feliç.
Ja em veig de record mig trist que se’t creua pel cap
una mala tarda.
I potser dormiré abraçadet
a una dona a qui quasi no hauré explicat qui ets.
Potser tindrem néts malparits que se’n fotin de mi
quan no m’enteri de les coses.

Però, quan seré vell, seguiré cantant-te cançons, igual.
Caminaré lent i m’asseuré, a vegades, als bancs.
Verset a verset convocaré el teu cos llarg i blanc
i em podran veure somriure una mica per sota del nas.

Que vinguin els anys! Aquí em té la calma!
Que em jugo amb la decadència de la carn
que un raconet del menjador farà d’escenari
i que ningú sospitarà de qui estic parlant.

I que, quan seré vell, seguiré cantant-te cançons, igual.
No sé si estaré per garantir-te una gran qualitat
però creuré en un verset i em distrauré intentant-lo allargar
i em podran veure somriure una mica per sota del nas,
i em podran veure somriure una mica per sota del nas.





Letra en castellano


Vendrán los años y, con los años, la calma
que te pintará en los ojos una mirada suave.
Te harán dar un paso y, después, otro,
serás toda una experta en tirar adelante.
Con tanto tiempo habrás encontrado un lugar agradable,
o ya estarás un pelo perezosa para buscar.
Recibirás trato de señora, o de yaya extraña
que tiene acojonados a todos los niños del vecindario.

Y serás un saco de males o serás una roca.
Y los momentos de mirar atrás te harán gracia y te harán daño.
Y tal vez no seré tu amigo,
ni tendré nada que ver con si eres o no eres feliz.
Ya me veo de recuerdo medio triste que se te cruza por la cabeza
una mala tarde.
Y tal vez dormiré abrazadito
a una mujer a quien casi no le habré explicado quién eres.
Tal vez tendremos nietos malnacidos que se cachondeen de mi
cuando no me entere de las cosas.

Pero, cuando sea viejo, seguiré cantándote canciones, igual.
Caminaré lento y me sentaré, a veces, en los bancos.
Versito a versito convocaré tu cuerpo largo y blanco
y me podrán ver sonreír un poco por debajo de la nariz.

¡Que vengan los años! ¡Aquí me tiene la calma!
Que me juego con la decadencia de la carne
que un rinconcito del comedor hará de escenario
y que nadie sospechará de quién estoy hablando.

Y que, cuando sea viejo, seguiré cantándote canciones, igual.
No sé si estaré para garantizarte una gran calidad
pero crearé en un versito y me distraeré intentándolo alargar
y me podrán ver sonreír un poco por debajo de la nariz,
y me podrán ver sonreír un poco por debajo de la nariz.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Aquella ciudad

Fotografía extraída de Google Imágenes
Anoche salí a buscarte por una ciudad que no lleva tu nombre. Dejé olvidado el abrigo y el paraguas en el perchero de la entrada. Corrí escaleras abajo y tardé tres segundos en abrir la puerta. Necesitaba escapar, pero mis pies no se movieron. Respiré hondo y comencé a andar. Busqué tu boca en callejones oscuros por los que una dama jamás debe pasear. Grité tu nombre y las calles me devolvieron su eco. Paseé cerca del río, el cual se iluminó con la luz de los rayos y tu recuerdo. Rebusqué entre las hojas esparcidas ordenadamente por el suelo, obra de este otoño primaveral, tu mirada, y en busca de tu risa me lancé al río de cabeza sin medir la profundidad del agua.  Jugué a esconderme de ti, pero el miedo me venció y tuve la necesidad de susurrarte al oído que todo irá bien. 


Aquella ciudad no tiene nada de ti, y sin embargo, te apareces en cada esquina con un único fin: robarme una sonrisa.


miércoles, 2 de noviembre de 2011

Ya no quiero ser yo

Estoy escondiéndome en otras pieles, en otros rostros, en otras miradas, en otras palabras. Estoy viviendo diferentes historias que me creo para no vivir la real. Estoy juntándome con quien jamás me junté para ser ellos. Estoy bebiendo para olvidar y le doy la espalda al espejo. Ya no quiero ser yo; nunca quise ser yo.

martes, 1 de noviembre de 2011

"Diccionario del malestar de la cultura", Josep Ramoneda (II)


Fotografía extraída de Google Imagénes
Mal: El mal es el abuso de poder, en cualquiera de sus niveles y manifestaciones.

Mercado: Un mecanismo de intercambio que ha resuelto con eficacia –que no quiere decir con justicia- la distribución de los bienes y de servicios. La ideología ha convertido este instrumento en un fin en sí mismo, transfigurando de esta manera todo producto material o intelectual en una mercancía.

Miedo: […] El miedo, que se alimenta de esta angustia existencia del que sabe que morirá pero no cuándo ni cómo, se ha convertido en el mecanismo más eficiente que el poder tiene para generar servidumbre. […] Desmitificar el miedo es un deber de los espíritus libres. Al fin y al cabo, la finitud es lo que nos hace libres.

Muerte: Nos asusta la enorme naturalidad de la muerte, destino natural de los seres vivos. En nuestra impotencia, vivimos la muerte como una enorme injusticia […].

Nación: […] Toda nación es un sistema de referentes culturales que define los límites de lo posible en una sociedad determinada, sobre una lectura selectiva de la historia que niega y excluye diferentes dimensiones de la realidad.

Noticia: […] La noticia es el material básico para construir y delimitar la opinión de una sociedad determinada. Y el conflicto su principal alimentador.

Olvido: […] A veces, el olvido es necesario para sobrevivir. Pero el olvido puede ser también una forma de negación del reconocimiento, de la humanidad, del otro. Las naciones se han construido siempre sobre el ejercicio sistemático del olvido: la negación de una parte de la historia y de un sector de la sociedad, para la exaltación de otra, convertida en verdad colectiva para la legitimación de una hegemonía social determinada […].

Orden: […] Desde el orden sólo tiene sentido aquel cambio que va en dirección de reforzar los poderes establecidos. A menudo las sociedades arrastran los criterios de orden heredados de generaciones anteriores más allá de lo que sería natural, de manera que se producen desfases entre la dinámica social real y la cultura referencial existente, con los riesgos correspondientes de estancamiento o crisis.

Pasiones: Las pulsiones que proyectan el yo hacia fuera, que nos llevan a implicarnos más allá de lo razonable con las personas, con las ideas y con las cosas.

Periferia: El exterior necesario para la existencia del interior, que nos explica la realidad que el centro esconde […].

Presente continuo: Vivimos en un presente en movimiento continuo que no escucha al pasado y es ciego ante el futuro. No hay proyecto, sólo acción. No hay fines compartidos, sólo fragmentación.
Productividad: Productividad y competitividad –que son función la una de la otra- son los grandes mitos ideológicos del capitalismo global. El ciudadano NIF tiene tres misiones: competir, consumir, contribuir. Es una idea del mundo tejida sobre el patrón de la máxima optimización del dinero y del trabajo, que niega aquellas actividades que requieren dar a cada cosa el tiempo que necesitan.

República: Una forma de gobierno, propia de los estados que han dejado atrás cualquier forma de legitimación religiosa, mágica, carismática o mítica y que no reconocen otro fundamente al poder político que la propia sociedad. Durante el siglos de las Luces nació la virtual República de las Letras, decisiva en el proceso de modernidad. Aún hoy, el nivel de calidad de la República de las Letras es excelente indicativo de la salud de un país.

Sexo: El hombre es un animal sexual, que consolida su condición en su proceso de entrada en la escena del mundo. […] El carácter  emocional e irracional de la pulsión sexual ha hecho que el poder siempre haya visto el sexo de los otros como una amenaza. De todos los poderes han emanado consignas para el control y la represión de la sexualidad. […] Pero la capacidad de integración de la cultura capitalista es extraordinaria y el sexo hoy es estrella del consumo y bandera del reformismo político. El feminismo ha subrayado la complejidad de la condición sexual, más allá de la simplificación del sexo a partir de la división macho/hembra.

Soledad: Es la cárcel del yo. La dificultad de empatía con el mundo y con la humanidad que condena a la vida solitaria. Pero también trasluce la voracidad de los mecanismo de exclusión social que pueden reducir a un individua a su soledad absoluta.

Supervivencia: […] Un motor de la acción humana que hace que el hombre luche a veces contra toda evidencia. El único proyecto que le queda al hombre cuando ya ha fracasado en todos los demás.

Tecnología: La prótesis de las que el hombre se ha ido dotando en su lucha por el control de la naturaleza. […] La asimilación  heideggeriana de la técnica a los fines de la actividad humana pesa como una amenaza sobre el horizonte de la humanidad.

Tortura: Negación de la humanidad del otro por la vía de sus destrucción física y psicológica […].

Transgresión: […] Todo es susceptible de ser convertido en mercancía o moda, o de ser reducido a insignificante. Sin embargo, la negación del espacio de la transgresión hace que determinadas pulsiones se cronifiquen en los territorios subterráneos de la sociedad y acaben emergiendo en forma de patologías psíquicas o de acciones criminales.

Vanguardias: […] El sentido de las vanguardias es el cambio pero, como toda fuerza, cuando cristaliza en poder, se convierte en criterio de orden y de dominación. Así en política como en arte.

Vida: Desde Nietzsche, a la experiencia del sujeto la llamamos vida. Es donde la experiencia individual se hace cuerpo.

Violencia: Una emanación directa de la voluntad de poder. Uno de los principales instrumentos para el abuso de poder, es decir, del mal. Pero hay, sin embargo, una violencia creativa: en la acción humana por la transformación de la naturaleza de las cosas y en las diversas manifestaciones de la acción creativa. Crear es una forma de violencia. Claudio Magris explica así el carácter ontológico de la violencia: “Nacer es más terrible, más violento, más absurdo que morir; la explosión de la materia del Big-bang, que se difunde como cataclismo inaudito para crear innumerables vidas efímeras y dolorosas, es más espantosa que la lenta entropía en la que probablemente, al final, se despeñará, dulcemente y fatigadamente, el universo, de manera parecida a la decrepitud de una casa de reposo”.

Yo: Yo soy. Y aquí empieza todo, si no ni siquiera el mundo existiría. Pero este yo es relacional: su entidad e identidad se conforman en relación con los demás. Y, sin embargo, yo es el único territorio propio del que disponemos. Todo lo demás ya es sociedad. La tragedia es que a veces el yo se diluye antes de que el cuerpo muera.

Zapping: El símbolo de una sociedad nerviosa, sometida a un proceso de aceleración por las propias prótesis humanas, que quiere atraparlo todo sin dar a las experiencias los tiempos que requieren.