jueves, 2 de febrero de 2012

Black Mirror, la realidad más extrema

Fotografía extraída de Google Imágenes
Black Mirror es una de esas series que se te quedan dentro, simplemente porque te hace pensar. Tan solo son tres episodios sin aparente conexión entre ellos pero con un hilo conductor claro: una crítica a la sociedad de la superficialidad, del morbo y de las nuevas tecnologías. 

El primer episodio, The National Anthem, puede echar para atrás a muchos. La bestialidad no es otra cosa que una gran provocación por parte de Charlie Brooker, el director de la serie y uno de esos genios locos que afortunadamente existen para escupirnos la cruda realidad a la cara. En el primer episodio vemos al Primer Ministro británico enfrentarse a su conciencia y a su papel diplomático. “La princesa del pueblo” ha sido secuestrada y será ejecutada si el Primer Ministro no mantiene relaciones sexuales en directo con un cerdo. A partir de aquí vemos los movimientos de los asesores, cómo cambian de opinión dependiendo de las encuestas, el trato que los medios de comunicación hacen de la noticia y cómo afecta esto a los ciudadanos y, por supuesto, el morbo que todo esto genera. Cuando se acerca la hora de la verdad vemos las calles vacías, todo el mundo está delante de la televisión para saber si el Primer Ministro se decidirá a hacerlo o no. No es algo descabellado, en cada Madrid-Barça las calles se quedan desiertas; pasó lo mismo con la primera final de Gran Hermano u Operación Triunfo.

En 15 Million Merits nos encontramos con millones de personas que viven en un mundo fabricado por la tecnología. Los habitantes de este mundo viven en una especie de cápsulas en donde de vez en cuando aparecen anuncios eróticos que acaban enloqueciendo a muchos de ellos. Para poder deshacerse de estos anuncios, para poder comer o incluso para lavarse los dientes, necesitan pedalear en unas bicicletas estáticas. Esto es lo que les va dando puntos para poder vivir mejor. Dentro de este mundo el programa de moda es Hot Show, una especie de Tú sí que vales, con un Risto Mejide incluido. En este talent show antes de entrar les obligan a beber el zumo de la obediencia, pero realmente lo que lleva a los participantes a perder toda su dignidad y a olvidarse de sus principios es la presión del foco sobre ellos y los vítores y abucheos por parte del público, el cual se deja llevar por los tres miembros del jurado.

Durante The entire history of you, el tercer y último capítulo, nos encontramos con una especie de “hombres máquina”. En esta supuesta sociedad, todos llevan un chip que les permite volver a ver todo lo que han vivido. Una de las escenas más breves y a la vez más sorprendentes sucede en un aeropuerto. El protagonista de este capítulo necesita coger un avión, pero el guardia no le pide el pasaporte, sino que le ordena que le pase sus últimas 24h y su última semana para así comprobar que no ha cometido ningún acto delictivo. Retroceder en los recuerdos, pues, se convierte en una forma de espiar, cosa que hará el protagonista a lo largo del episodio, lo que le convertirá en un auténtico paranoico.

Black Mirror es el espejo más crudo de la realidad. Una exageración, sí, pero una exageración con fundamento. Cada vez dejamos un terreno más amplio a las nuevas tecnologías y olvidamos nuestra parte más humana. Hace unas semanas la periodista Carme Vinyoles decía que la decadencia del periodismo llegó con la cultura del espectáculo. La gente no demanda información rigurosa, sino que le entretengan, aunque eso signifique que adormezcan su mente. Black Mirror es ese despertador molesto que suena a las seis de la mañana para anunciarnos que ya es hora de despertar y levantarnos.


 
La serie de momento ha sobrevivido al FBI y se puede encontrar en Seriesyonkis.

2 comentarios:

  1. Parece interesante a la vez que una soberana estupidez. Pero así es la vida moderna donde el criterio no sirve de nada.

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  2. Para tener criterio hay que conocer ;)

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