lunes, 6 de febrero de 2012

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Hoy esta maravillosa criatura ha estado paseándose por mi mente durante gran parte del día. Después de una noche infernal, no tenía el cuerpo para ir a clase, la verdad, así que para animarme no se me ocurrió otra cosa que mirar la temperatura de Girona a las 9.30h. El termómetro marcaba -4ºC. A mí me encanta el invierno y el frío, lo que no me gustan son las cuestas y escaleras que tengo que subir para llegar a la Facultad. Con este frío respirar hace pupa por más que te tapes la cara al estilo etarra. La cosa no es que se arreglase precisamente cuando llegué al ascensor que hay en la calle para librarte de una parte importante de las cuestas y escaleras anteriormente citadas y éste no funcionaba. Por si fuera poco, la primera clase la hemos hecho como si fuéramos sardinicas en lata, y no vale quejarse, no hay más aulas. Este día tan apacible ha proseguido con una avería eléctrica que ha dejado a todo el Barri Vell sin luz, afortunadamente, ya me había tomado el café, no todo iba a ser malo. Pero claro, beber líquido produce ganas de hacer pipí, y ¡oh, sorpresa!, al llegar al baño tampoco había agua, por ello el lavabo y sus alrededores apestaban a pis, así que decidí aguantarme como una campeona. Llegó el turno de la última clase, aquí sí, en un aula con espacio suficiente en donde se respeta el espacio vital humano. El profesor, como no había luz, no podía dar clase, así que se dedicó a compartir sus reflexiones y a contarnos que su asignatura está pensada para hacerla “al estilo boloñesa”, cosa que con los recortes es imposible, por ello esta asignatura, la típica hueso, la daremos al estilo del plan antiguo. Todo se volvió aún más divertido cuando nos advirtió del nuevo paquete de recortes. Genial, oiga, pensé mientras la niña protagonista del vídeo se apoderaba de todo mi ser.

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