lunes, 20 de febrero de 2012

Noche y Niebla

Desde hace mucho tiempo me obsesiona el tema del Holocausto y el nazismo. Desconozco el por qué, imagino que porque siempre he sentido curiosidad por la maldad humana, hasta dónde puede llegar, sus límites. Desde que estoy en la universidad aún me ronda más por la cabeza porque es un tema que siempre aparece y cada profesor, como es lógico, lo ve desde una perspectiva diferente. El año pasado uno de mis profesores nos hizo entender, al menos lo consiguió conmigo, que los nazis no eran monstruos, sino personas normales como todos los que estábamos sentados en el aula. A algunos les movía el odio, a otros el miedo, a otros las ganas de ascender socialmente, etc., es decir, sentimientos puramente humanos. Desde entonces esa obsesión ha crecido dentro de mí y ahora me cuesta mucho más que antes ver documentales como Noche y Niebla

Creemos que aquellos tiempos han quedado en el pasado, que están lejos, pero la realidad es que forman parte de nuestro presente. Los políticos llevan días callando a adolescentes a base de porras en Valencia. Me pregunto qué pensaran esos policías cuando lleguen a su casa y tengan que mirar a los ojos de sus hijos o al vecinito del quinto que tiene la misma edad de los chicos a los que él ha aporreado horas antes. Tampoco entiendo cómo un político puede ordenar y/o defender estos hechos. ¿No tienen hijos, sobrinos, primos o vecinos de esta edad? ¿Dónde están los límites de la maldad humana? ¿Los hay? ¿Hasta dónde podemos llegar para conseguir nuestros objetivos? ¿Se puede hacer daño al otro y no sentir un mínimo de culpa?


Aviso, las imágenes son duras:

 

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