sábado, 10 de marzo de 2012

El sabio y el lenguaje

Fotografía extraída de Google Imágenes
Ayer, por fin, pude compartir un zumito rapidísimo- sí, un zumito, fuimos muy sanos-, con Antonio Ezpeleta. Hablamos de la polémica que hay actualmente respecto al machismo en el lenguaje. Yo, antes de hablar con él, creía que esta polémica era absurda, pero después de hablar con él, con el sabio de la tribu, aún lo creo con más firmeza. Me explicó el origen de ciertas palabras que engloban a los dos sexos y que las feministas quieren que History pase a ser Herstory. Ambos concluimos  que es cierto que hay muchas expresiones y palabras machistas, básicamente porque la sociedad es machista, pero que antes de tomarla con el lenguaje quizá habría que luchar para que una mujer con la misma titulación y el mismo trabajo que un hombre cobre lo mismo que él o que no se contrate antes a un varón por no haber riesgo de embarazo. Antonio también me explicó que hay gente que defiende que el inglés es menos machista que el español porque la sociedad inglesa es menos machista que la española. Él se reía mientras hacía referencia a la sociedad inglesa del s. XIX y a Dickens, “¡no le han leído!”, exclamó, y yo atónita, claro, asentía a todo mientras intentaba retener todas estas informaciones. 

Hablamos, también, de las expresiones que se consideran machistas. Cuando decimos “esto es la polla” entendemos que aquello a lo que nos referimos es genial, mientras que cuando decimos “esto es un coñazo” la interpretación es totalmente contraria a la anterior. Cogiendo estas dos expresiones y llevándolas a mis reflexiones soeces, vuelvo a llegar a la conclusión de que esto es una muestra de machismo en el lenguaje y también que los humanos somos más bien tontos. A las mujeres heterosexuales y a los gays nos suelen gustar los penes y a los hombres heterosexuales y a las lesbianas las vaginas, así pues, ambas expresiones deberían referirse a aquello que nos gusta y ninguna debería ser despectiva. Lógica pura.

Todo esto viene, además de por la polémica de estos días, por el día de la mujer trabajadora, el cual se celebra cada 8 de marzo como bien sabéis. Los que os pasáis habitualmente por aquí sabéis que soy anti “días de”, pues para mí son una muestra más de la gilipollez humana. ¿Por qué solo podemos reivindicar algo durante un día al año? Si quieres decirle a alguien que le quieres, no entiendo por qué hay que esperar al 14 de febrero para hacerlo, por ejemplo. Es cierto que el feminismo sigue siendo un movimiento necesario porque la desigualdad entre hombres y mujeres es evidente, es más, el machismo y la violencia de género siguen siendo dos de los lastres sociales más importantes, pero no creo en el feminismo que busca rebajar al hombre para que la mujer suba, es decir, si buscamos la igualdad, no podemos pretender tener al hombre por debajo porque haríamos aquello que estamos criticando. Querer cambiar History por Herstory es una muestra de esto que acabo de decir. Lo mejor será que antes de querer cambiar todo el lenguaje y ser políticamente correcto en exceso (quién no recuerda las miembras de la ex ministra de Igualdad, Bibiana Aído), habría que estudiar la lengua, conocer la procedencia de las palabras que pronunciamos a menudo y dejarnos de tantas gilipolleces.  Por cierto, yo tengo una teoría: hasta que las mujeres no dejemos de avergonzarnos de los anuncios de compresas y tampones, la igualdad seguirá siendo una utopía.

4 comentarios:

  1. Ezpeleta, es mucho Ezpeleta

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  2. Muy interesante post. Como filóloga, he de decir que acusar de machista la distinción masculino-femenino (de GÉNERO, ojo, no de sexo, las palabras tienen género) es ridícula. Muchas de nuestras palabras de género masculino vienen del NEUTRO latino, género que no engloba ni a hombres ni a mujeres. ¿Por qué las palabras acabadas en "a" son femeninas? ¿Son más hembras? Su única característica diferenciadora de la "o" es la posición de los labios con la que se articula, y que la "a" es un poco más abierta. De acuerdo, el lenguaje es un reflejo fiel de la mente del ser humano, y muchas palabras tienen quizá una connotación negativa hacia el sexo femenino debido a la herencia latina y romance, dentro de un contexto cultural claramente machista. Pero creo que es absurdo hacer que ese tipo de motivos nos lleven a cambiar la lengua, cuando en realidad lo que importa es la igualdad "de facto" y no de palabra. Además existe una cosa que se llama economía del lenguaje, y tener que decir sistemáticamente "los alumnos y las alumnas", "los niños y las niñas" y "los abogados y las abogadas" (por poner algunos ejemplos) anula este principio a lo grande.
    Otra cosa es el uso expresivo que hacemos de ciertas palabras, como lo de "ser la polla" o "ser un coñazo". Sí es verdad que ahí hay una estigmatización de lo femenino, pero, estas expresiones (llamadas colocaciones, o locuciones) están ya tan integradas en nuestro lenguaje que nadie, en su sano juicio, cuando dice "este disco es la polla" se imagina en su cabeza el disco como símil del miembro viril en cuanto a su maravillosidad.
    Este tema da para mucho, y creo que tengo un poquito de criterio para hablar sobre ello xD
    La igualdad de las mujeres empieza en el trato. Y cuando haya un verdadero cambio en ciertas personas en este sentido, esto se reflejará en el lenguaje, y "lo machista" caerá por su propio peso.
    Un besito :)

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