sábado, 24 de marzo de 2012

Su felicidad

Recuerdo su última imagen. Sonreía y compartía un momento de felicidad, esa que llega gracias a los pequeños gestos, con sus más allegados. Yo, paralizada por el azar de la casualidad, me escondí para que prosiguieran su camino. Tuve miedo de que nuestras miradas contactaran y desquebrajar así  su felicidad. Me marché justo cuando ya no había posibilidades de que me viera huir. 

Mi respiración marcó el tempo de mis pasos. Corrí por las aceras y el asfalto y crucé semáforos en rojo solo para que  siguiera sonriendo. Su felicidad también me hizo sonreír a mí, aunque luego se tiñera de melancolía. La tierna mirada que dedicó al niño que jugaba en aquella barandilla me llevó hasta nuestros mejores momentos, y aunque no me escuchó, yo en silencio le grité que intentara sonreír cada día así.

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