viernes, 27 de abril de 2012

Su (d)olor

Hace unos días fuimos ocho en un ascensor y uno de ellos llevaba su perfume, pero él no estaba. Hoy estuvo; también su olor. Le recordaba sonriendo, por eso ha dolido tanto ver su mirada, triste como ninguna otra. Y a partir de aquí, todo ha sido impotencia por no poder hacer nada para calmar su mundo, ni siquiera para que sonriera durante un segundo. Le besé en la mejilla y se marchó, como siempre, con la cabeza agachada. Hoy me he dado cuenta de que le amo mucho más de lo que creía, y no tengo derecho a decírselo. 


Y al recordar como mi oscuro amor ciego
Fue a invitar a casa a Pedro sufrimiento
Cómo explicar que con lo que te quiero
Cómo pude no echar a patadas al tal Pedro

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