miércoles, 23 de mayo de 2012

Hasta siempre, House


Fotografía extraída de Google Imágenes
Podéis leer con tranquilidad, no hay spoliers.

Nunca me han gustado los médicos, supongo que porque he pasado muchas horas de mi vida en consultas. Las series de médicos, generalmente, me cansan, las encuentro aburridas e incluso empalagosas, véase Anatomía de Grey. Pero como en todo, siempre hay excepciones que confirman la regla. En mi caso la excepción ha sido House, ese antihéroe que ha conseguido ganarse el corazón de millones de televidentes y/o internetvidentes alrededor del mundo. Su otro hito es que en más de una ocasión hayamos deseado tener Lupus para saber a ciencia cierta qué narices es esa enfermedad que encaja en los diagnósticos de todas las demás.

El pasado lunes acabó la serie. Un amigo me confesó ayer que estaba viendo el capítulo poco a poco porque le daba pena terminar, cuando le leí, yo aún no había sido capaz de darle al botón de descargar. Me daba miedo encontrarme con un final en el que todo fuera un sueño –el final de Los Serrano sigue haciendo estragos- o que de repente nos encontrásemos en el mismísimo limbo y un ser divino le perdonara todos los pecados a Gregorio, que no son pocos. Este amigo en su mensaje me decía que el capítulo parecía obra de Beckett, lo que a mí, sinceramente, me pareció una exageración, pero reconozco que fue lo que me animó a descargarlo por fin.

Me puse los auriculares y los pelos se me pusieron de punta al escuchar la respiración de Goyo. Justo ahí, en los primeros segundos te das cuenta de que guionistas y actores no te van a decepcionar; cinco minutos después ya te percatas de que tu amigo no exageraba porque realmente gran parte del capítulo final parece obra del mismísimo Samuel. 

Y así se nos ha ido nuestro Goyo, por la puerta grande, aun al bajón que dio gran parte de la octava y última temporada. Los últimos capítulos han sido obras de arte que dejan un gran sabor a teatro inglés, el mejor. El colofón final es sobrecogedor, con fluidez y buenos giros de guion, sorprendente en algunos momentos y con interpretaciones por parte de los actores de matrícula de honor. Pese a la tristeza, así da gusto acabar con una serie que ha hecho historia. ¡Viva el Lupus!

2 comentarios:

  1. Creo que no he visto ni un capitulo entero del Haus este. No me cayo simpatico al principio ni lo he tragado despues. Anda y que le den morzilla al impertinente doctor.

    ResponderEliminar
  2. Es que House no es simpático, de eso se trata...

    ResponderEliminar