martes, 29 de mayo de 2012

Inconsciente



El otro día mientras invertía tiempo de estudio en ir de vídeo en vídeo por Youtube, escuché todas las versiones que hay de Ayer soñé contigo, una de mis canciones favoritas de Standstill. Colgué el vídeo que tenéis arriba en Facebook, pese a que le faltan las dos primeras palabras de la canción, “Me levanto”, pero aun así sigue siendo perfecta. Sin saber muy bien por qué, caer en las redes de Ayer soñé contigo me llevó a recordar un poema de Jorge Boccanera, Arder, otra maravilla. El inconsciente es así.

 
Arder

Cuando nos besamos trituramos un ángel.
Su última voluntad será nuestro deseo.
Tiempo habrá para escupir sus vidrios de colores,
              su sombrero de plumas,
barajas manoseadas por tahúres y ahora

hay que hacerlo entrar,
ofrecerle licor (que él viene de morirse),
acercarle una silla (que lee en la oscuridad).

Dirá sus baratijas,
su forma de guiarnos al secreto de la vieja
               estación.
Dirá que el vino está hecho de hojas secas,
que puede hacer un fuego con tu rostro y el mío.
(Ni un centavo de luz a su trabajo).

Cuando nos besamos desollamos un ángel,
un condenado a muerte que va a resucitar en
                otras bocas.
No tengas lástima por él, sólo hay que hincar el
                diente
y triturar al ángel.
Abrir tus piernas blancas y darle sepultura.

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