lunes, 7 de mayo de 2012

La chica de la maleta



La chica de la maleta siempre la arrastra con la mano derecha, mientras que la izquierda queda escondida dentro de algún bolsillo. Pasea cabizbaja o mirando las alturas; no tiene un punto intermedio, siempre le han gustado los extremos. De tanto en cuando, mira su teléfono, uno de esos de última generación que a ella le encanta y a la vez odia porque no soporta estar conectada al mundo las veinticuatro horas del día. Durante los paseos con su maleta, lo mira varias veces con la esperanza de encontrar un mensaje de texto o una llamada perdida de alguien que le diga por primera vez “no te vayas, quédate conmigo”.



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