domingo, 18 de noviembre de 2012

Sin pudor ni vergüenza


Desde hace unos meses tengo un Smartphone. Reconozco que no me acabo de hacer a él, eso de estar todo el día conectada con el mundo me agobia bastante. El viernes por la noche, mientras bailaba al ritmo de la Orquestra Festuc, entre los diferentes Whatsapps, recibí el aviso de que tenía un correo electrónico nuevo. Pensé que seguramente sería spam y ni siquiera lo abrí.

Al rato de llegar a casa me acordé del mail, así que lo abrí desde el ordenador. Me llevé una alegría incalculable -como si la alegría se pudiera calcular- al ver el nombre del remitente. Hay veces que aparecen personas en nuestras vidas y que, a simple vista, con el tiempo desaparecen, pero lo cierto es que están agazapados esperando el momento justo para sorprenderte. Casualmente, suelen dar la sorpresa cuando más lo necesitas.

De mi remitente hacía mucho tiempo que no sabía nada. La última vez que hablamos él pasaba por un mal momento y yo le respondí a sus males con un mail quilométrico que terminaba con la famosa canción Todos losdías sale el sol de Bongo Botrako. Él se encargó de recordármelo y me explicó que durante una temporada, cada mañana la ponía en su reproductor de música para empezar con alegría el día.

Su correo venía porque el pasado miércoles, el día de la huelga general, se acordó de mí al escuchar el nuevo hit de Bongo Botrako, Revoltosa. “Está claro que única lucha que se pierde es la que se abandona” me dijo haciendo referencia a mi admirado Ismael Serrano, y me adjuntó dos canciones del nuevo disco de este grupo, el cual por falta de tiempo, aún no he podido escuchar. Me las envió con el siguiente mensaje: “sé que te gustarán estas dos canciones, también que llorarás”.

No sé si es que al leer su comentario me predispuse a llorar al escucharlas o es que la sensiblería asquerosa que tengo últimamente encima se acentuó, aún más, con la música, pero, efectivamente, entre sus palabras y estas dos canciones no pude reprimirme las lágrimas, tampoco una sonrisa.

Hoy le contesto por aquí con el fin de dar las gracias a todas esas personas que ya estén muy cerca o muy lejos de donde nos encontramos velan para que nuestro universo particular siga en pie, aunque nos cueste admitirlo y el pudor y la vergüenza en ocasiones nos venzan.






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