lunes, 27 de febrero de 2012

En caso de urgencia o en caso de emergencia

Fotografía extraída de Google Imágenes
Desde hace unas semanas estoy rodeada de papelitos en los que se puede leer de mi puño y letra “en caso de urgencia” o “en caso de emergencia” (me gusta la variedad). Estos papeles están en monederos, bolsos y mochilas y reconozco que a veces pienso si alguien los buscará en caso de urgencia o de emergencia. Yo, como soy más chula que nadie, a partir de mañana tendré otro papelito del que hacer fotocopias y que deberé meter en los mismos lugares en los que se encuentran los que ahora poseo. Los que hasta el momento tengo advierten de la medicación que no puedo tomar hasta que me hagan las pruebas de la alergia a medicamentos. Resulta que después de siglos tomando Nolotil, hace cosa de un mes,  así de repente y sin venir a cuento, me provocó una reacción alérgica: los labios (de la boca) se me pusieron como los de Esther Cañadas (aunque mi padre dice que me parecía más a una vaca silbando), mi voz era clavadita a la de El Padrino y mis pulmones empezaron a entonar la Novena Sinfonía de Beethoven. Sí, una mezcla explosiva. Mi madre fue a hablar con mi alergóloga, la cual le dio el papelito de “en caso de urgencia” o “en caso de emergencia”, por si me pasaba algo, que el resto de médicos supieran qué no podían darme. También le explicó que para que te hagan estas pruebas, las cuales son chungas de cojones y por ello te las deben hacer en un hospital en el que haya UCI, hay una lista de espera de tres pares de narices y la única posibilidad que tienes de que te las hagan antes es rompiéndote una pierna y así te las harán en el hospital en el que te estén atendiendo, pero de momento no tengo pensado romperme nada, siento decepcionaros.

Desde hace 24h he aprendido lo importante que son ciertos fármacos, y es que, señores, ayer me bajó la regla, y aquí estoy, sin dormir y apenas sin poder moverme porque no tengo drogas que calmen este dolor. Intento llevarlo con dignidad y solo lloro a escondidas, aunque a veces me notan que tengo mala cara y me preguntan qué me pasa, sobre todo cuando me dan los pinchazos en la zona de los ovarios y estoy a punto de desmayarme por culpa del dolor. Así que les voy a hacer una advertencia a las autoridades sanitarias: o me dan cita pronto o como tenga que pasar muchos meses más así, enloqueceré y lo de Puerto Hurraco quedará en una simple anécdota. Luego no digan que no avisé. 

Bromas a parte, los administrativos dicen que estas pruebas “no son tan urgentes teniendo en cuenta la que está cayendo”, pero lo cierto es que apenas pueden recetarme nada más que Paracetamol, el cual no puede con muchos males, como por ejemplo, una simple infección de garganta. Es bastante preocupante que tarden más de tres semanas en darte cita con tu médico de cabecera para que te haga el volante de turno, y da gracias porque te han hecho un hueco por ser una consulta urgente. Y ahora, que la tijera siga recortando.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Yo también soy el enemigo



El ingenio de la gente en la era de las redes social ante hechos como los de Valencia no tiene límites. Quizá esta sea una de nuestras armas más poderosas, aunque nosotros no tenemos miedo de mostrársela “al enemigo”, posiblemente porque nuestra guerra no es la de sangre, sino otras, como la de dignidad y la de la libertad.

Por cierto, escuchad ESTE PODCAST extraído del programa Hablar por hablar de la Cadena Ser en el que un médico de urgencias valenciano denuncia la censura recibida por parte de la policía. Afirma que los agentes se llevaron los informes y los partes de lesiones pese a ser datos confidenciales. ¿Qué medio generalista ha informado de esto? ¿Quién lo ha investigado? Son unas afirmaciones de EXTREMA GRAVEDAD que parecen no importar a los medios de comunicación. ¿O tenemos que hablar de censura?

martes, 21 de febrero de 2012

Cultura para paliar los porrazos




No olviden que el pensamiento, la cultura y el conocimiento pueden hacer caer ejércitos. La ignorancia, en cambio, solo puede ser defendida con violencia.








Queda lejos aquel mayo, queda lejos Saint Denis,
qué lejos queda Jean Paul Sartre, muy lejos aquel París,
sin embargo a veces pienso que al final todo dio igual:
las hostias siguen cayendo sobre quien habla de más.

lunes, 20 de febrero de 2012

Noche y Niebla

Desde hace mucho tiempo me obsesiona el tema del Holocausto y el nazismo. Desconozco el por qué, imagino que porque siempre he sentido curiosidad por la maldad humana, hasta dónde puede llegar, sus límites. Desde que estoy en la universidad aún me ronda más por la cabeza porque es un tema que siempre aparece y cada profesor, como es lógico, lo ve desde una perspectiva diferente. El año pasado uno de mis profesores nos hizo entender, al menos lo consiguió conmigo, que los nazis no eran monstruos, sino personas normales como todos los que estábamos sentados en el aula. A algunos les movía el odio, a otros el miedo, a otros las ganas de ascender socialmente, etc., es decir, sentimientos puramente humanos. Desde entonces esa obsesión ha crecido dentro de mí y ahora me cuesta mucho más que antes ver documentales como Noche y Niebla

Creemos que aquellos tiempos han quedado en el pasado, que están lejos, pero la realidad es que forman parte de nuestro presente. Los políticos llevan días callando a adolescentes a base de porras en Valencia. Me pregunto qué pensaran esos policías cuando lleguen a su casa y tengan que mirar a los ojos de sus hijos o al vecinito del quinto que tiene la misma edad de los chicos a los que él ha aporreado horas antes. Tampoco entiendo cómo un político puede ordenar y/o defender estos hechos. ¿No tienen hijos, sobrinos, primos o vecinos de esta edad? ¿Dónde están los límites de la maldad humana? ¿Los hay? ¿Hasta dónde podemos llegar para conseguir nuestros objetivos? ¿Se puede hacer daño al otro y no sentir un mínimo de culpa?


Aviso, las imágenes son duras:

 

sábado, 18 de febrero de 2012

Reanudar el tiempo

Hoy le han puesto la pila nueva a mi reloj de muñeca y ya vuelve a marcar las horas, los minutos y los segundos sin problemas. Su mundo ha vuelto a empezar.

jueves, 16 de febrero de 2012

Cuando el tiempo se para

La persistencia de la memoria, Salvador Dalí.

Cuando un reloj se para, una sensación de extraña congoja recorre mi cuerpo. El domingo, por primera vez, se paró mi reloj de muñeca. Andaba por las calles de Sants arrastrando una maleta rota, el cansancio, diversos fracasos y también el frío. Algunas gotas de lluvia cayeron, quizá en duelo por la nevada fallida de la madrugada anterior. Miré el reloj para saber el tiempo que me quedaba para pasear. Él me marcaba las 17.40h y 25 segundos, así que seguí paseando tranquila. Al rato, otra vez, eran las 17.40h y 25 segundos. El tiempo se convirtió en algo inamovible, en eterno por primera vez, pero solo en el mundo del reloj de mi muñeca porque todos los demás seguían marcando las horas, los minutos y los segundos, así que tuve que correr para coger a tiempo el tren.

En el trayecto fui recordando momentos en los que me hubiera encantado que el tiempo se parase, quizá fueron momentos en los que mi mundo, y no el del reloj de mi muñeca, se paró para que disfrutase, aunque realmente me parecieron demasiado efímeros. El tiempo juega así con nosotros, nos maneja a su antojo. Cuando estamos a gusto pasa excesivamente deprisa, en cambio, cuando deseamos que corra, le gusta emular a las tortugas.

Ahora tengo el reloj entre mis manos. Sigue parado en las 17.40h y 25 segundos. Intento recordar qué pensaba en ese momento, por qué calle paseaba exactamente, qué canción sonaba en mi Ipod o si me crucé con alguien en ese instante y qué aspecto tenía. Deseo que pronto vuelva a correr el tiempo en él y yo pueda parar mi tiempo cuando guste.

martes, 14 de febrero de 2012

Previsible

El domingo escribí esto en Facebook: “A Girona no ha llegado la ola siberiana, más que nada porque Girona es directamente Siberia ahora mismo. Por cierto, señores de Renfe, gracias por el gripazo que preveo coger en los próximos días. A ver si se enteran ya de una vez que no es saludable poner la calefacción a 40º con la que está cayendo fuera”.

Mi estado de salud ayer: cof, cof, cof.

Mi estado de salud hoy: COF, COF, COF, ACHÚS, ACHÚS, ACHÚS.

Sí, soy previsible a más no poder. La gripe y la fiebre ya han poseído oficialmente mi cuerpo. Este gripazo se lo quiero dedicar a los señores de Renfe y al director de la residencia por convertirla en Laponia. Sin ellos, nada de esto podría haber sido posible.

sábado, 11 de febrero de 2012

Eût-elle été criminelle.../ Even if she had been a criminal..., Jean-Gabriel Périot

En estos días en los que al recuerdo le entierran en cunetas, en los que los muertos son pisoteados y se calla su sufrimiento, en los que los verdugos brindan con champán y los trabajadores lloran y miran con miedo a los ojos del futuro, el pasado se convierte en presente. Hemos olvidado que la Historia no se construye a base de buenos y malos; nada es tan simple, y mucho menos los humanos. 

Ayer me descubrieron estas imágenes y desde entonces no me las puedo quitar de la cabeza. Veo a los vencedores humillando a los derrotados, en este caso son los franceses los que vejan a esposas, amantes o familiares de nazis, en algunos casos, simplemente eran mujeres alemanas. Las imágenes me dejaron sin aliento, y aunque las deje aquí, soy incapaz de volver a verlas, pero necesito que formen parte de este rincón, y por lo tanto, de mí. Creo que todo aquello que nos estremece, ya sea bueno o malo, debe formar parte de nuestro equipaje.

jueves, 9 de febrero de 2012

Iniciación, Chantal Maillard

Llevo unos días más tontorrona de lo habitual. Ayer me di cuenta de que necesitaba escucharla, más incluso que leerla. Ahora, tras leer que Garzón será condenado a once años de inhabilitación mientras chorizos como Francisco Camps se han ido de rositas, me siento triste y también desamparada. Todo está ya demasiado podrido. Necesitamos belleza entre la podredumbre y luz en esta oscuridad que nos deja ciegos e incluso sin aliento. Por eso hoy necesito (-amos) que Chantal Maillard nos recite, para así recordar que aún hay cosas que merecen la pena.


 

 
Iniciación

Estoy creciendo de la nada.
Mis ojos tantean
la claridad difusa
mis manos
se posan y tantean
abro agujeros
mi cuerpo agujeros
en el cielo agujeros
tanteo las estrellas
agujeros que llueven
y es dolor
y el dolor penetra
mi cuerpo tantea
el dolor tal vez
el gozo
indaga
descubre el mí
mi boca dice
vuelvo sobre mí
misma y tanteo
¡es tanta la ceguera!
cierro los ojos
lo cierro todo
y de repente me abro
veo
veo lo que no hay
veo
estoy creciendo de la nada.


lunes, 6 de febrero de 2012

Compartir deseos



Hoy esta maravillosa criatura ha estado paseándose por mi mente durante gran parte del día. Después de una noche infernal, no tenía el cuerpo para ir a clase, la verdad, así que para animarme no se me ocurrió otra cosa que mirar la temperatura de Girona a las 9.30h. El termómetro marcaba -4ºC. A mí me encanta el invierno y el frío, lo que no me gustan son las cuestas y escaleras que tengo que subir para llegar a la Facultad. Con este frío respirar hace pupa por más que te tapes la cara al estilo etarra. La cosa no es que se arreglase precisamente cuando llegué al ascensor que hay en la calle para librarte de una parte importante de las cuestas y escaleras anteriormente citadas y éste no funcionaba. Por si fuera poco, la primera clase la hemos hecho como si fuéramos sardinicas en lata, y no vale quejarse, no hay más aulas. Este día tan apacible ha proseguido con una avería eléctrica que ha dejado a todo el Barri Vell sin luz, afortunadamente, ya me había tomado el café, no todo iba a ser malo. Pero claro, beber líquido produce ganas de hacer pipí, y ¡oh, sorpresa!, al llegar al baño tampoco había agua, por ello el lavabo y sus alrededores apestaban a pis, así que decidí aguantarme como una campeona. Llegó el turno de la última clase, aquí sí, en un aula con espacio suficiente en donde se respeta el espacio vital humano. El profesor, como no había luz, no podía dar clase, así que se dedicó a compartir sus reflexiones y a contarnos que su asignatura está pensada para hacerla “al estilo boloñesa”, cosa que con los recortes es imposible, por ello esta asignatura, la típica hueso, la daremos al estilo del plan antiguo. Todo se volvió aún más divertido cuando nos advirtió del nuevo paquete de recortes. Genial, oiga, pensé mientras la niña protagonista del vídeo se apoderaba de todo mi ser.

sábado, 4 de febrero de 2012

En Tintablava



La idea ha sido de Mariwano, que además se ha currado la traducción del texto al catalán, así que los huevos y los tomates se los tiráis a él, pero con cariño, ¿eh?

Gracias, Mariano.

jueves, 2 de febrero de 2012

Black Mirror, la realidad más extrema

Fotografía extraída de Google Imágenes
Black Mirror es una de esas series que se te quedan dentro, simplemente porque te hace pensar. Tan solo son tres episodios sin aparente conexión entre ellos pero con un hilo conductor claro: una crítica a la sociedad de la superficialidad, del morbo y de las nuevas tecnologías. 

El primer episodio, The National Anthem, puede echar para atrás a muchos. La bestialidad no es otra cosa que una gran provocación por parte de Charlie Brooker, el director de la serie y uno de esos genios locos que afortunadamente existen para escupirnos la cruda realidad a la cara. En el primer episodio vemos al Primer Ministro británico enfrentarse a su conciencia y a su papel diplomático. “La princesa del pueblo” ha sido secuestrada y será ejecutada si el Primer Ministro no mantiene relaciones sexuales en directo con un cerdo. A partir de aquí vemos los movimientos de los asesores, cómo cambian de opinión dependiendo de las encuestas, el trato que los medios de comunicación hacen de la noticia y cómo afecta esto a los ciudadanos y, por supuesto, el morbo que todo esto genera. Cuando se acerca la hora de la verdad vemos las calles vacías, todo el mundo está delante de la televisión para saber si el Primer Ministro se decidirá a hacerlo o no. No es algo descabellado, en cada Madrid-Barça las calles se quedan desiertas; pasó lo mismo con la primera final de Gran Hermano u Operación Triunfo.

En 15 Million Merits nos encontramos con millones de personas que viven en un mundo fabricado por la tecnología. Los habitantes de este mundo viven en una especie de cápsulas en donde de vez en cuando aparecen anuncios eróticos que acaban enloqueciendo a muchos de ellos. Para poder deshacerse de estos anuncios, para poder comer o incluso para lavarse los dientes, necesitan pedalear en unas bicicletas estáticas. Esto es lo que les va dando puntos para poder vivir mejor. Dentro de este mundo el programa de moda es Hot Show, una especie de Tú sí que vales, con un Risto Mejide incluido. En este talent show antes de entrar les obligan a beber el zumo de la obediencia, pero realmente lo que lleva a los participantes a perder toda su dignidad y a olvidarse de sus principios es la presión del foco sobre ellos y los vítores y abucheos por parte del público, el cual se deja llevar por los tres miembros del jurado.

Durante The entire history of you, el tercer y último capítulo, nos encontramos con una especie de “hombres máquina”. En esta supuesta sociedad, todos llevan un chip que les permite volver a ver todo lo que han vivido. Una de las escenas más breves y a la vez más sorprendentes sucede en un aeropuerto. El protagonista de este capítulo necesita coger un avión, pero el guardia no le pide el pasaporte, sino que le ordena que le pase sus últimas 24h y su última semana para así comprobar que no ha cometido ningún acto delictivo. Retroceder en los recuerdos, pues, se convierte en una forma de espiar, cosa que hará el protagonista a lo largo del episodio, lo que le convertirá en un auténtico paranoico.

Black Mirror es el espejo más crudo de la realidad. Una exageración, sí, pero una exageración con fundamento. Cada vez dejamos un terreno más amplio a las nuevas tecnologías y olvidamos nuestra parte más humana. Hace unas semanas la periodista Carme Vinyoles decía que la decadencia del periodismo llegó con la cultura del espectáculo. La gente no demanda información rigurosa, sino que le entretengan, aunque eso signifique que adormezcan su mente. Black Mirror es ese despertador molesto que suena a las seis de la mañana para anunciarnos que ya es hora de despertar y levantarnos.


 
La serie de momento ha sobrevivido al FBI y se puede encontrar en Seriesyonkis.