martes, 31 de diciembre de 2013

La banda sonora de 2013

Como cada año, aquí está la lista de las doce canciones que han puesto banda sonora a mi 2013. Una vez más, no están en orden, ni temporal ni de importancia. 

Que el 14 les traiga muchas cosas bonitas, especialmente esas que son pequeñas, que no se compran y nos pintan una sonrisa en la cara.

1. Blue in Green, Miles Davis


2. Samba pa ti, Carlos Santana

3. Desorden, Izal

4. Joven poeta, Xoel López


5. Te doy media noche, Andrés Suárez


6. Ya ves, Ismael Serrano


7. Born alone, Wilco


8. Get lucky, Daft Punk


9.  El deshielo, Zahara


10. De lirios y de éxtasis, Carmen Boza

11. La cura, Franco Battiato


12. Tu fiebre, Marazu



viernes, 20 de diciembre de 2013

Fronteriza

Durante muchos años, mi padre fue un aficionado de los vídeos caseros. Fuera donde fuera, su cámara de vídeo doméstica iba con él. Lo bueno de esta afición, entre otras cosas, es que tenemos un material de lo que fuimos impresionante. La memoria, así, no puede fallarnos. O sí, ya sabemos que la memoria consiste también en reinventar una y otra vez aquello que algún día vivimos, incluso en idealizarlo.

Hace unos días, a mi padre le dio un ataque de nostalgia y me pidió que pusiera alguna de las cintas que grabó cuando yo era pequeña. Siempre que me lo pide hace el mismo comentario: “quiero ver a mi niña”. Supongo que aceptar el paso de los años para todos es difícil, especialmente para los padres que ven cómo sus polluelos empiezan a abandonar el nido.

Cogí un vídeo al azar, como casi siempre. Resultó ser el de las navidades de 1995, cuando la que escribe solo tenía tres años. A lo largo del vídeo se me ve escribir junto a mi madre la carta a los Reyes Magos. Solo pedía dos cosas: unos patines y que le llevaran “cositas a los niños pobres de Bosnia”. Parece ser que ya desde pequeña empecé a desarrollar mi interés por la información y estaba empapada de actualidad.

En otra escena se me ve dormir en la cama de entonces que sigue siendo la de ahora. Ahí ya se veía la cama pequeña, así que imaginaos ahora, sin embargo, me niego a cambiarla. Los minutos de vídeo en los que se me ve durmiendo, mi padre los acompañó con una canción de Ecos del Rocío. En mi casa desde siempre se ha escuchado a Los Chichos, Los Chunguitos y a Ecos del Rocío. Podríamos decir que son la Santísima Trinidad musical de mis padres. Más tarde, llegaron los cantautores cuando mi padre me regaló un cassette de Pablo Guerrero y entendí que debía llover a cántaros.

Volviendo a la canción de Ecos del Rocío, en el momento en el que empezó a sonar el otro día, mi padre me dijo: “atiende, esa canción parece que está escrita para ti”. La canción en cuestión es La cuna junto a la cama y habla de alguien que nació en Cataluña, pero sin embargo, su sangre procede de Andalucía y de Extremadura.

Desde aquel día he escuchado mucho esta canción, incluso a veces la pongo para que suene en bucle en Spotify. Ya he dicho en varias ocasiones que no creo en banderas ni en fronteras. ¿Cómo voy a creer en ellas si estoy compuesta por tres tierras y las tres son fronterizas? De ahí que no entienda, ni quiero, de nacionalismos. Respeto los sentimientos de cada uno, ¿pero de verdad un cacho de tierra es tan importante?

Todo esto viene por las famosas dos preguntas a las que tendremos que enfrentarnos el próximo 9 de noviembre, si es que se la consulta se llega a hacer, que tengo mis dudas. Hace tiempo que defiendo la consulta por una cuestión de principios. He salido muchas veces a la calle para manifestarme y me he sentido frustrada al ver que los políticos no han hecho nada, al contrario, nos han tachado de terroristas simplemente por defender nuestros derechos. Ergo, defender que se escuchen a los dos millones de personas que salieron a la calle, en mi caso, es lo más lógico. Pero a mí que los políticos se enfunden en banderas me parece demagógico, y más cuando la estrategia es clara: tapar los recortes y la aprobación de los nuevos presupuestos.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Gracias, Madiba



Es lógico que muera una persona de 95 años, el problema es que ahora estamos un poco más huérfanos. Gracias, Madiba.


lunes, 2 de diciembre de 2013

Vida


Nada se puede decir tras escuchar cantar a Estrella Morente y a Lluís Llach en catalán, y lo más importante, juntos.


lunes, 25 de noviembre de 2013

La naturaleza del egoísmo

Recupero un artículo de opinión que presenté en la Universidad con respecto al cierre de RTVV.

La naturaleza del egoísmo

El cierre de RTVV nos trajo a la memoria el de la radio y televisión públicas griegas durante el pasado verano. Volvimos a ver a los periodistas en pantalla para denunciar su drama, que como tantos otros, ha traído el poder político y la crisis económica. En el caso de RTVV, algunos periodistas han decidido tirar de la manta, siguiendo así la moda “Luis Bárcenas”. Hablan abiertamente de censura, de cómo tenían prohibido decir ciertas palabras, como “recortes”, o cómo taparon la denuncia de tres trabajadoras de la empresa por abuso sexual a Vicente Sanz, ex secretario general del ente.

Protestar es necesario en nuestra vida y para la sociedad. Podríamos decir, incluso, que es sano, pero hay que reconocer que elegir el momento para iniciar una protesta no es tan fácil. Muchos ciudadanos, especialmente los de la Comunidad Valenciana, se preguntan por qué ahora los periodistas hablan cuando llevan años callando. Sé que la objetividad no existe, pero sigo creyendo en la honestidad, llámenme ingenua si lo desean. Hoy en día hay muchos mecanismos para denunciar que tus jefes te obligan a tapar una tragedia de tal magnitud como el accidente de metro en Valencia ocurrido en 2006, de ahí la indignación de los ciudadanos que durante décadas han pagado con sus impuestos el mantenimiento de RTVV, por comprensible que sea que estos trabajadores tengan que comer y pagar su hipoteca.


Quizá el problema radique, una vez más, en el egoísmo del ser humano que ya anunciaron personajes ilustres como Jeremy Bentham o Thomas Hobbes y que a tantas catástrofes nos ha llevado a lo largo de la Historia. Hoy ignoramos todo aquello que perjudica al que tenemos al lado, y si tenemos que silenciarlo para seguir con nuestro ritmo de vida, pocos serán los que opten por gritarlo a los cuatro vientos. Sin embargo, cuando es a nosotros a los que afecta aquello que les arruinó la vida a los que en algún momento tuvimos al lado, somos capaces de tomar, incluso, informativos. Esos informativos que siempre tuvieron que estar en manos del pueblo, que al fin y al cabo es el que paga, y no de los que se aferran a su silla como si de un boleto premiado de lotería más se tratara.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Los olvidados

Portada del último número de Quimera: Los olvidados

De un tiempo a esta parte agradezco la normalidad en mi vida, especialmente la de las personas que forman parte de ella. Sin embargo, me aburre en exceso la normalidad de aquello que leo. Estoy en el cuarto y último (espero) año de mi carrera, Comunicación Cultural. Un periodismo que nace desde la cultura y desde las diferentes brancas de una sociedad tan compleja como la nuestra, o eso nos venden. Pocos profesores a lo largo de estos años han apostado por lo diferente, por salirse de los márgenes y mostrarnos que hay una vida muy rica tras los autores de siempre, las obras de siempre y las publicaciones de siempre. En definitiva, “lo de siempre” en todos los ámbitos. Afortunadamente, si rascamos, encontramos publicaciones maravillosas, de esas que te tienes que sentar, acompañarlas de un café, por ejemplo, y saborearlas lentamente.

Con estas líneas simplemente busco agradecer el trabajo de revistas como Quimera. La gente que la trabaja se ha tirado a la piscina, especialmente con su último número: Los olvidados. El número anterior me lo topé por casualidad mientras daba un paseo, este, en cambio, fui a buscarlo. Gracias a sus páginas he conocido a autores como José Antonio Gabriel y Galán, Antonio Fernández Molina o Emilio Carrere, entre otros muchos que no se estudian en las aulas.

Qué maravilloso es pasear por una ciudad en otoño, pese a este calor primaveral, para ir al quiosco y acabar bailando en los márgenes. Gracias, valientes.


lunes, 11 de noviembre de 2013

Luz en la oscuridad (Reseña de 'El teatro de la luz', de Juan Vico)



Hace pocos meses publiqué un artículo en el que criticaba los concursos literarios. Realmente mi crítica iba hacia la falta de criterio que demuestran tener muchos de los jurados que se jactan de intelectualidad y hacia el afán de reconocimiento que tienen algunos de los que presumen ser escritores. Hoy vuelvo a escribir un artículo sobre un libro premiado, tal y como hice meses atrás, pero esta vez, para compartir con el jurado su veredicto.

No nos engañemos. Hacer una crítica sobre un autor al que conocemos personalmente es difícil. La objetividad no existe, lo sabemos, pero sí la honestidad. Así que les seré honesta: El teatro de la luz de Juan Vico es una novela corta (163 páginas), con un ritmo trepidante desde su inicio hasta el final y con todos los elementos de la orquesta bien afinados y coordinados. El libro, por lo tanto, podríamos definirlo como una banda sonora de la vida. SEGUIR LEYENDO.


lunes, 4 de noviembre de 2013

Clásicas discusiones

Hace una semana entregué este artículo de opinión para una asignatura de la Universidad. Lo comparto, aunque el clásico ya haya pasado y la Doctrina Parot haya dejado de ser noticia.


Clásicas discusiones 
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos decidió hace unos días que la aplicación de la Doctrina Parot con carácter retroactivo vulnera el Artículo 5 de los Derechos Humanos. El espacio en los medios y la explosión política y social que esta decisión provocó solo se pueden comparar con los que generan un clásico. Sí, el F.C. Barcelona-Real Madrid y la manifestación del próximo domingo a la que acudirán las viejas glorias, aunque presentes, del PP se han convertido en el centro de todas las miradas. Algo que, por otra parte, a Wert le ha ido de perlas, junto a la muerte del cantante Manolo Escobar, para pasar por alto la huelga del 24-O convocada por la Comunidad Educativa en bloque.

La justicia y la venganza son dos conceptos que tienden a confundirse. Como si de aficionados del Barça y del Madrid fueran, hay dos bandos: los que se llevan las manos a la cabeza ante la puesta en libertad de etarras y los que defienden los valores de los Derechos Humanos. En ambos casos, encontramos a políticos atentos para marcar un gol y de paso llevarse los tres puntos, o como se diría en el lenguaje político, aumentar la intención de voto. Así que volvemos a las discusiones de siempre: ¿la culpa es de Zapatero o de unas leyes que empiezan a quedarse obsoletas ante la rapidez con la que avanza el mundo? ¿Debemos seguir echándole la culpa a Mourinho de que Casillas siga sentado en el banquillo?


Gane quien gane, si es que no hay empate, esperemos que ningún mesías de la política ni de la opinión pública –tampoco del fraude fiscal- meta por la escuadra un gol de esos que hacen historia a nuestra justicia, ni que dejen en fuera de juego algo mucho más valioso que la décima: el respeto por los Derechos Humanos.


lunes, 28 de octubre de 2013

El rockero que nos retrató

Retrato de Andy Warhol a Lou Reed

Ayer, con motivo de la muerte de Lou Reed, Facebook se llenó de su música y de sus fotos. En un muro de tantos escribí "anoche me dormí escuchándole y hoy ya no está". Alguien que no conozco me respondió: "cuánta gente nos habremos dormido escuchándole para no encontrarnos tan solos ni tan raros..." Poco más puedo añadir. Gracias, Lou, por acompañarme durante tantas y tantas noches de insomnio.


viernes, 18 de octubre de 2013

La ciudad irá en ti siempre

A principios de semana me di una vuelta por Girona, exactamente como hice durante mi año de llegada. Desde entonces no había vuelto a hacerlo, ya fuera por falta de tiempo o de ganas. Escuchando música, como siempre, me perdí entre los rincones más antiguos y oscuros para acabar en uno de los puentes que cruzan el sucio Onyà observando cómo los patos del río se comían el pan que los turistas les tiraban para fotografiarles. Yo también, lo reconozco, les hice una foto con mi móvil.

Tras unos minutos de pausa en lo alto del puente, me fui hasta la Plaça Independència. Allí el quiosquero trataba con una amabilidad exquisita a un par de ancianos que discutían con sus periódicos bajo el brazo. El quiosquero, un hombre joven, estaba echado sobre el mostrador de su pequeño reino de papel y sonreía ante el encuentro de dos viejos que se disputaban la razón. No me refiero al diario que lleva ese nombre, afortunadamente. Los jóvenes, en cambio, abarrotaban las terrazas de los bares, especialmente la del König. “Tres semanas aquí y aún no he venido a comer bravas”, me dije a modo de reproche mientras otros las devoraban.

Se hacía tarde y llegaba la hora del regreso al piso en el que llevo viviendo más de un año y al que soy incapaz de llamarle casa. De vuelta me molestaban todo tipo de banderas, tuvieran estrellas o no o en ellas apareciera algún símbolo “español”. Pese a esta incomodidad, me di cuenta, por fin, de lo que ha significado Girona para mí en estos años; el cambio personal y vital que me ha provocado. Suelo odiarla con todas mis fuerzas, pero hubo un momento en la que la amé. El poeta Álex Chico, en una conversación veraniega por Facebook, me regaló la siguiente cita de Cavafis: “la ciudad irá en ti siempre”.  Supongo que el día que abandone Girona, el cual se va acercando con paso firme, me quedará el consuelo de que siempre formará parte de mí.

Los patos del Onyà comiendo el pan de los turistas


viernes, 11 de octubre de 2013

Steps



La Universidad te descubre maravillas como este montaje de Zbig Rybczynski basado en una de las escenas del cine más conmovedoras, la de la escalera de El Acorazado, de Eisenstein

Aquí la escena original:


miércoles, 11 de septiembre de 2013

Cuarenta años del asesinato de Salvador Allende



"El hombre de los países industriales ha llegado a la luna dominando la naturaleza. ¿Es justo que el hombre ponga un pie sobre la luna? ¿O no sería más justo que los grandes países pongan los pies sobre la tierra y se den cuenta de que hay millones de personas que no tienen trabajo y que sufren de hambre?"


Salvador Allende, asesinado el 11 de septiembre de 1973.

miércoles, 28 de agosto de 2013

El movimiento de tus manos

Fotografía extraída de Google Imágenes


Dejé de abrazarte
de hablarte
y, finalmente, de escribirte.
Pero si alguna vez
escuchas mi nombre
en boca de otros,
recuerda que te amé
hasta el punto exacto
de alimentarme solo
del movimiento de tus manos.

Vuelvo a morir,
ahora, en tu silencio.




lunes, 19 de agosto de 2013

Egipto llora sangre


Fotografía extraída de Google Imágenes

Por las aguas del Nilo apenas baja agua; su cauce se ha convertido en un vertedero de sangre. Las matanzas apagan sueños y empañan la Revolución que todo el mundo admiró. Hoy nos dicen que fue en vano, que la Primavera Árabe no ha servido para nada mientras nos muestran pirámides de cadáveres por televisión, aunque cada vez le dedican menos espacio. La noticia poco a poco deja de ser noticia. Este mundo líquido no puede ser otra cosa que cruelmente efímero.

Egipto dejó de ser el peaje hacia la Tierra Prometida y hábitat natural de los grandes faraones. Allí se tejió parte de nuestra cultura y las leyendas de aquellos tiempos nos siguen alimentando. La belleza de Cleopatra  continua embriagándonos, al igual que el dios Ra nos abrasa con su fuego sin importarle el paso del tiempo. Actualmente es lo único que sobrevive sin miedo al futuro.

A día de hoy Egipto está al borde de la guerra civil y el mundo mira de reojo, tímidamente, hacia el país de la Gran Esfinge. Seguimos sintiéndonos lejos de aquellos que sufren, aunque duerman en nuestro portal. Nos quedamos quietos y asentimos ante los que nos dicen que la Revolución es un fracaso seguro. Se nos olvidan los sueños que ella despierta, la esperanza, la capacidad de lucha o la unión en donde no existe la diferencia. Nos sigue asustando la lucha de los otros. De fondo, sin embargo, sigue escuchándose el rumor de la religión y del poder, el matrimonio que más muertes ha contraído a lo largo de la historia.


lunes, 12 de agosto de 2013

Dejar Granada




Soterradas semillas
cenizas hácense
bajo cimientos rotos

Gormaz a sangre y fuego, Aníbal Núñez.  


Granada, solo su nombre ya es poesía. De allí provienen el cincuenta por cierto de mis raíces, el otro cincuenta le pertenece a Extremadura. Pero Granada es especial, ni siquiera me atrevo a explicar mis sentimientos hacia esa ciudad que me acoge verano tras verano. Allí me esperan, en su aeropuerto minúsculo, todos los años mis tíos. Empiezan los abrazos nada más aterrizar y no acaban hasta que subo en el avión de vuelta. No, nos pasamos el día abrazándonos, es la ciudad la que nos acuna.

Hace escasos días volví a pasear por las calles por las que mis abuelos y mi madre jugaron a lo largo de su infancia y por donde pasearon hasta que tuvieron que abandonarlas. Una, por buscarse la vida en Barcelona; otro, porque la muerte le sorprendió; y la última, porque la vejez se presentó en su vida sin piedad.

El caso es que siempre volvemos. Seguimos regando las semillas soterradas cuando todo va bien. Sin embargo, somos capaces de escondernos bajo nuestros propios cimientos rotos para acabar siendo cenizas que se volatilizan y se pierden en el olvido del tiempo. Y aunque el olvido sea nuestro futuro, la belleza de la Alhambra seguirá en pie con una impasibilidad que solo rompe el hipnótico estruendo del campanario de la Torre de la Vela.


miércoles, 7 de agosto de 2013

Holden Caulfield, nuestro guardián eterno (reseña sobre El guardián entre el centeno)

El verano quizá sea la época del año preferida por los lectores, al menos en lo que se refiere a la lectura. Tenemos más tiempo libre, menos preocupaciones y ganas de relajarnos, así que los libros se convierten en los acompañantes perfectos para viajar desde el sofá, desde la playa o desde la piscina. También son la llave para encontrarnos y, por qué no, para perdernos.


A mediados de junio, Elena Sanz publicaba en la revista Muy Interesante un artículo en el que explicaba la importancia de leer durante el verano, especialmente a lo largo de la infancia. Sanz explica que el profesor Richard Allington y sus colegas de la Universidad de Tennessee han demostrado que si dejamos de leer durante el verano nuestras habilidades lectoras adquiridas durante el resto del año se pierden. Sin embargo, los niños pueden ganar un mes de destreza en la lectura cada verano. SEGUIR LEYENDO.

domingo, 28 de julio de 2013

Tu ruido atronador


Fotografía extraída de Google Imágenes


                                                                  Y de repente,
                                                                  vuelves a aparecer haciendo un ruido atronador.

                                                                  Yo,
                                                                  por mi parte,
                                                                  que adoro tu estruendo, empiezo a odiar al silencio.


miércoles, 24 de julio de 2013

Silencio

Fotografía retocada de la placa que hay en la c/Ferran Puig (El Prat de Llobregat)

Démons et merveilles, Julio Cortázar

De colinas y vientos
de cosas que se denominan para entrar
cómo árboles o nubes en el mundo

De enigmas revelándose en las lunas
rotas contra el aljibe o las arenas
yo he dicho y esperado

Creo que nada vale contra esta caricia
abrasadora que sube por la piel
Ni el silencio, ese desatador de sueños

Vivir
oh imagen para un ojo cortado
boca arriba perpetuo


lunes, 22 de julio de 2013

Camino sin magia

Fotografía extraída de Google Imágenes

                                                      Dejar de creer en la magia 
                                                      Es el primer paso vital
                                                      En el camino hasta tu tumba.


martes, 2 de julio de 2013

Rutina antes del infanticidio

Fotografía extraída de Google Imágenes
Los libros y el escritorio están desordenados. Mamá está nerviosa; fue la única que se salvó de los despidos. A papá los jefes le miran por encima del hombro e intentan ningunearle porque solo es un trabajador, sin embargo, ellos son ricos. A mí el sueño cada vez viene a visitarme antes y el cansancio al final del día me azota sin compasión. La abuela dice que me hago mayor y que ella está lejos para verlo, que se lo está perdiendo, pero que se alegra de que todo vaya bien. Ella también se hace mayor sin remedio y yo también me lo estoy perdiendo, pero no me alegro. Hoy, ahora, mientras escribo estas líneas, les echo de menos, y no hay verso ni canción que calme este dolor en el pecho. Me busco en la infancia.

martes, 25 de junio de 2013

Encontrarse en un lugar para nadie



Nuestro mundo cada vez se nos hace menos habitable. Día tras día las noticias nos azotan y la realidad nos consume en la pobreza, también en la moral. Nos cuesta aceptar nuestro reflejo en el espejo y los dramas de los otros cada vez se parecen más a los nuestros. Quizá solo sea que hemos convertido nuestra sociedad en un lugar para nadie a base de avaricia y egoísmo.

El poeta Álex Chico (Plasencia, 1980) publicó hace unos meses su último poemario, titulado Un lugar para nadie. A lo largo de las cinco partes del libro, Chico realiza un ejercicio muy complicado, aunque aparentemente sencillo: se para a observar lo que le rodea. Así rompe la realidad para mostrárnosla con sus versos y convierte lo rutinario en algo excepcional. Sirva de ejemplo el poema La parada del autobús, donde el poeta nos habla de la espera del autobús que lleva al niño al colegio y al adulto a su infancia. Y es que Un lugar para nadie nos muestra que la vida es un continuo círculo, como ya predijo Borges en Las Ruinas Circulares. SEGUIR LEYENDO

miércoles, 19 de junio de 2013

No somos ni Grecia, ni Turquía, ni Brasil

Montaje extraído de Google Imágenes

Desde hace años escuchamos la cantinela de “España no es Grecia”. Nos aseguran que estamos mucho mejor que los griegos, aunque las informaciones que copan las portadas de la prensa nos hagan dudar. Sin ir más lejos, la semana pasada cerró la televisión pública griega. Aquí, en este país que no es Grecia, nos llevamos las manos a la cabeza y exigimos a través de las redes sociales que volvieran a emitir. Sin embargo, apenas protestamos –y si lo hacemos, es con chistecitos a través de Twitter- de la continua manipulación que nos tragamos en nuestros medios públicos.

Ahora resulta que tampoco somos Turquía, y quizá tengan razón. Allí la gente se echó durante días a la calle para protestar por lo que creían. Se enfrentaron a la policía y al gobierno; finalmente consiguieron salirse con la suya. Eso sí, después de luchar. Pero aquí, recuerden, en este país que tampoco es Turquía, se permite que una policía autonómica, los Mossos d’Esquadra, además de poder seguir utilizando pelotas de goma, puedan utilizar también cañones de agua como medida disuasoria por si a alguien se le ocurre protestar. Porque esto es España, y si preguntas por la detención violenta de un inmigrante, te detienen, te dan una paliza y, por si fuera poco, te acusan de ir drogado, como le pasó al periodista Bertran Cazorla el pasado sábado. Como ven, la libertad de prensa no tiene nada que envidiarle a la griega.

Hoy los brasileños piden menos campos de fútbol y más médicos y servicios. ¿Cómo vamos a ser nosotros igual que Brasil? Aquí, en este país que tampoco es el de la caipiriña, lo que importa es la Marca España. Lo importante, por lo tanto, es que “La Roja” gane y salir en manada todos a la calle para celebrarlo, y ya otro día si eso hablamos de los trece errores cometidos por Hacienda y que han salpicado a la Infanta Cristina. Ante todo, no se olviden, por favor, hay que mantener limpia la Marca España. Así que si huelen a chorizo, echen ambientador; y si no tienen para pagarlo y les echan de sus casas, acepten que les ha tocado ser pobres. A lo mejor, con suerte, suben de categoría y les acusan de ser terroristas. Pero, sobre todo, no olviden que esto no es ni Grecia, ni Turquía, ni Brasil. Esto es España, y ya sabemos que es “different”.

miércoles, 5 de junio de 2013

Cerró el Arte




El pasado fin de semana cerraron el bar y la terraza del Artesà por obras.  Pero este cierre temporal también significa el fin de una época que ha durado más de dieciocho años. Cuando vuelvan a abrir sus puertas, según dicen,  empezará una etapa totalmente distinta.

El Artesà, nuestro Arte, cerró, como no podía ser de otra forma, con una fiesta. La música, pese a la normativa vigente, estuvo sonando hasta pasadas las cuatro de la madrugada. Bailamos (servidora a la pata coja y con muletas), cantamos, nos reímos, nos reencontramos con amigos y dejamos escritas algunas palabras en un mural, en el cual la palabra más repetida fue “gracias”.

Durante casi dos décadas el Arte ha sido un lugar de encuentro, pero sobre todo, el sitio donde muchos hemos pasado nuestras primeras veces: la primera cerveza, el primer billar con los amigos, el primer beso, las primeras juergas, etc. Y todo esto sin contar las horas que hemos pasado en la terraza durante los veranos. Tampoco podemos olvidarnos de algunas celebraciones espectaculares que hemos vivido allí, como La cova del foc o los fines de año, que siempre terminaban, y siguen terminando, en la Churrería Mari Carmen.

El bar y la terraza han cerrado por un tiempo, sin embargo nada se sabe del teatro, un lugar que en sus años de esplendor se llenaba de pratenses. Pero ahí sigue, ahora lleno de telas de araña y derrumbándose poco a poco sin que nadie le ponga remedio. Ojalá los jóvenes que tantas noches hemos pasado en el bar del Arte y en la terraza podamos disfrutar de ese maravilloso teatro para (re)vivir momentos inolvidables. Sé que es difícil, y más en los tiempos que corren, pero también es el momento de defender nuestra cultura, la que nos ha permitido  ser nosotros.


Ahora mismo, a través de crowdfunding, se está recogiendo dinero para hacer un documental sobre el teatro Artesà. Si queréis colaborar, PINCHAD AQUÍ. Tenemos tiempo hasta el 23 de junio.



lunes, 13 de mayo de 2013

El A.E. Prat consigue la permanencia

Imagen extraída del Facebook de l'Associació Esportiva Prat


Estar a 120Km de casa y con un pie prácticamente destrozado no es fácil. Si tu equipo se juega salvar la categoría, menos aún. Ayer viví el partido del A.E. Prat a través de Twitter y Facebook. Actualizaba casi a cada minuto los perfiles oficiales del club en las redes sociales. Pese al gol, la tensión y los nervios seguían, no se iban, al contrario, iban incrementándose. Me tranquilizaba saber que en el campo estaban familiares y amigos apoyando al cien por cien.

En el descanso me sonó el móvil, era mi madre para informarme del resultado, y ya de paso, asegurarse de que tenía el pie en alto. Es madre, no lo puede evitar. Yo le pregunté por cómo estaba viendo ella el partido, a sabiendas de que no entiende nada de fútbol, pero necesitaba saber si las narraciones que le he ido haciendo partido tras partido habían servido de algo. Como era de esperar, el resultado fue desastroso: “¡y yo qué sé! Si van ganando es porque lo están haciendo bien, ¿no?”

Seguí actualizando las redes sociales minuto a minuto. Un gol de Rafa Murillo anulado, algún paradón de Toni Texeira para no perder las buenas costumbres y nervios, muchos nervios. El reloj apenas se movía. No quería saber cómo iban los otros equipos de los que, de cierto modo, dependía la salvación del A.E. Prat. Más tuits de amigos y más tensión. El esfuerzo por no morderme las uñas fue grande.

Y por fin… ¡final! El A.E. Prat ganó al Yeclano y consiguió la permanencia virtual. Mi padre, nada más pitar el final del partido el árbitro, me llamó para informarme del resultado y para que escuchara el ambiente. De fondo se escuchaban tambores y gritos de campeones. Los pelos se me pusieron de punta.

Ya conté hace unos meses qué significa este equipo para mí, así que disfrutar de un nuevo triunfo en la distancia fue algo muy especial. Por eso espero que el próximo año sigamos disfrutando, tanto la afición como los jugadores. Y por favor, que nunca se pierda la humildad que respira este club.

Gracias, campeones, por ser parte de nuestro oxígeno en momentos difíciles. Sí, el fútbol es el opio del pueblo, se nos nubla la vista y los pensamientos con él, pero también nos permite disfrutar y conocer a personas maravillosas como son los jugadores, el equipo técnico, el cuerpo directivo y la afición fiel que se deja la piel –y la cartera- cada domingo.

Visca El Prat!

martes, 23 de abril de 2013

Rojo, libro y dragón

Girona esta mañana



Rojo
Como una rosa
Como el amor que una noche compartimos
Como el adiós que nos dijimos
Como el dolor
Como escribirle a tus ojos azul cielo
Que hoy se encuentran a quilómetros
De distancia
Que por siempre ya estarán lejos.

Odio acabar los libros
Que me pueden enamorar.
Como odio las despedidas
Y los contestadores que me dicen
Que ya no estás disponible
Para mí.

Quiero matar al dragón
De tu adiós
Con los versos que
Te dan la bienvenida
En mi poesía.

viernes, 12 de abril de 2013

Ganar no es sinónimo de calidad


No soporto a la gente que escribe para ganar premios, menos aún a los que ganan. Siempre he entendido la escritura como una pasión, no como una fuente de ingresos, aunque lo sea, y además, de las importantes. Pero, reconozcámoslo, soy una romántica, además de una idealista empedernida, como ya habrán notado en estas primeras líneas del artículo. Claro que cualquiera escribe por dinero. Ser escritor, sin ir más lejos, es una profesión, y de las bien consideradas. Es más, yo sueño con ganarme la vida escribiendo, no poesía, ni novelas, ni ensayos, sino noticias. Sí, también soy pura contradicción.

Hoy escribo este artículo porque acabo de terminar de leer un libro que fue premiado hace unos meses. Ya saben, uno de esos premios que dan prestigio y permiten al autor ganarse un buen dinero y publicar el libro. La novela es pura basura. Intenta ser una copia barata y sin escrúpulos de una de las obras maestras de la literatura española: 'Cinco horas con Mario'. No hace falta adentrarse en la historia para darse cuenta que el soliloquio de la protagonista de este libro es de una Menchu de andar por casa. Afortunadamente, la muerte tiene su parte positiva, en este caso, el maestro Delibes jamás sabrá de la existencia de esta novela. SEGUIRLEYENDO.

martes, 9 de abril de 2013

¡Buen viaje, maestro!

Fotografía extraída de Google Imágenes

Hoy es un día triste. Nos ha dejado uno de los pensadores españoles más importantes del siglo XX y de lo que llevamos XXI. José Luis Sampedro ha muerto a los 96 años y con su muerte nos ha dejado huérfanos. Y es que mentes tan lúcidas como las de Sampedro son muy necesarias en estos momentos tan difíciles. Él, pese a su edad, fue uno de los encargados de prender la llama de la indignación; fue uno de los padres del 15-M. Su espíritu siempre fue joven, lo que le permitió mantener una rebeldía admirable.

Con 15 o 16 años ayudé a mi madre a hacer una buena limpieza en casa. Entre un montón de cosas que estaban destinadas a acabar esa misma mañana en una bolsa de basura, apareció un ejemplar de La sonrisa etrusca. Le quité el polvo y dejé el libro encima de mi escritorio. Pocos días después lo empecé a leer y aún recuerdo todo lo que me hizo sentir aquella lectura de verano. Creo que no me he vuelto a emocionar tanto con una novela. Lloré, reí y aprendí un poco más sobre la vida y la muerte, en definitiva, sobre el acto de vivir. Leer esta joya de Sampedro es una de las mejores cosas que me ha pasado como lectora.

A partir de entonces empecé a interesarme por este economista, escritor y pensador. El silencio era sepulcral en casa cada vez que aparecía en televisión. Si no estaba en el salón, mi padre me gritaba: “¡corre, que está Sampedro en la tele!”, a la vez que subía el volumen. Yo corría, me acomodaba en el sofá y ponía los cinco sentidos para analizar, comprender e interiorizar la sabiduría del maestro. También envidiaba a sus entrevistadores y soñaba con poder sentarme algún día delante de él y hacerle una entrevista, una excusa maravillosa para, una vez que estuvieran los micros apagados, darle las gracias.

Hoy, cuando volvía al piso después de haber pasado la mañana en la Facultad, llamé a mi madre para que el camino se me hiciera más ameno. Hablamos de cómo nos había ido la mañana y también de lo que íbamos a comer. Un minuto después de colgar, me sonó el móvil. Era mi madre. Con un tono dulce me preguntó: -“José Luis Sampedro es ese escritor que tanto te gusta, ¿verdad?” Sin que dijera nada más, sabía lo que me iba a decir. “-Sí… No me digas que se ha muerto”. Mi madre hizo un silencio y susurró un “sí” que apenas pude escuchar. Pocas veces he andado un camino tan triste como el de hoy.

José Luis Sampedro se ha ido, pero nos queda su legado. Ahora nos toca a nosotros seguir escribiendo la Historia y mantener la llama que él encendió. Sampedro nos obligó a pensar cuando nos negábamos a hacerlo y hasta su último suspiro luchó por hacer del mundo un lugar más habitable. Desde aquí, desde este rinconcito escondido en la infinita red, una solo puede escribir palabras de agradecimientos teñidas hoy de una profunda tristeza.

¡Buen viaje, maestro!



lunes, 8 de abril de 2013

Diez años sin José Couso: una década sin justicia




Hoy se cumplen diez años del asesinato a José Couso. Una década de aquella guerra que aún sigue matando. Los asesinos de Couso están en libertad, nadie ha sido juzgado por este crimen aún. Esperemos que pronto, aunque ya sea demasiado tarde, se haga justicia y José Couso pueda descansar, por fin, en paz.

Gracias, compañero, por dejarte la vida para mostrarnos los horrores de la guerra, de la humanidad.

Brillante y triste artículo de mi admirado Jon Sistiaga publicado hoy en El País en memoria de Couso: CLICK AQUÍ

viernes, 29 de marzo de 2013

Jam session



La música vuelve a sonar, y esta vez, de forma totalmente improvisada, como si de una jam session se tratara.

jueves, 7 de marzo de 2013

La Literatura en las aulas




La Revolución Formalista fue un movimiento que se produjo en lugares dispares del mundo durante períodos diferentes. El primer punto caliente, por llamarlo de alguna manera, lo encontramos en la Rusia del año 1915. El formalismo fue reivindicado por el Centro Lingüístico de Moscú (CLM) y en San Petersburgo por el Opojaz. Ambas escuelas, lideradas por jóvenes estudiantes universitarios, eran sincronistas, descriptivas y cientificistas.

Los jóvenes estaban cansados de cómo se impartía la literatura en las aulas. Querían que lo importante no fuera el contexto histórico, económico o social de la obra, sino el texto en sí. Uno de los formalistas más radicales fue el inglés I. A. Richards, quien cuando repartía poemas entre sus alumnos para comentarlos en clase ni siquiera decía quiénes eran los autores. A raíz de esta experiencia escribió 'Practical Criticism', tratado que causó un auténtico furor. Lo más curioso es que I. A. Richards no conoció el formalismo ruso, el cual se desintegró después de la Revolución de Octubre, aunque las ideas del movimiento no perecieron. En el centro de Europa, en cambio, nació la Estilística, otro tipo de formalismo, de la mano del alemán Leo Spitzer. (SEGUIR LEYENDO)

martes, 5 de marzo de 2013

Monstruos en el armario


Elias Canetti: “La integridad del hombre consiste en el hecho de que, en cada momento, pueda decirse lo que piensa”.

Stefan Zweig: “Aquel que en tiempos de entusiasmo es menospreciado por débil y miedoso, en el momento de la derrota normalmente demuestra ser el único que no solo soporta, sino que también señorea”.

El domingo escribí en mi Facebook que hay días en los que la palabra “gracias” a una se le queda pequeña y la palabra “amistad” demasiado grande. Llevo algunas semanas agradeciendo en público y en privado todo el apoyo. La verdad es que hay días en los que una se queda sin palabras. Ante los ataques de unos cuantos ahí están los amigos y la familia, incluso los conocidos y algunos desconocidos a los que les llegan los ecos de aquellos que difaman. Una se siente invencible con tanto cariño.

Gracias, aunque sea una palabra demasiado pequeña para todos vosotros, amigos y familiares. Tampoco puedo olvidarme de esa gente de El Prat que ha escuchado los rumores y lo primero que ha hecho ha sido preguntarme qué ha pasado antes de juzgar, por fortuna, no sois pocos. Sí, la gente íntegra sigue existiendo en estos tiempos, aunque parezca mentira. Gracias también, amigos y familiares que estáis lejos, pero que habéis perdido minutos de vuestras vidas para mandarme mensajes de apoyo y sacarme mil y una sonrisas. Por último, quiero agradecer el trato de los Mossos d'Esquadra de El Prat, también su apoyo y el gran trabajo que hicieron.

He empezado la entrada con dos citas, así que la cerraré con una frase que alguien me dijo una vez cuando le comenté que quería dedicarme al periodismo: “tendemos a creer a aquel que más grita solo porque hace más ruido, pero el tiempo, habitualmente, pone a cada uno en su sitio y la verdad suele hacerse visible”.

Y ante mi famosa locura, solo diré que las chicas con monstruos en los armarios siempre hemos sido las mejores.

lunes, 18 de febrero de 2013

Tenía que decírtelo


Tenía que decirte que el silencio y la oscuridad efímeros de los teatros antes de empezar una obra de teatro siguen conmoviéndome igual que el niño que descubre algo por primera vez. A veces me gusta jugar a ser ese niño y hago que desconozco lo inevitablemente conocido para volver a la ilusión de la niñez.

Tenía que decirte que sigo amando la música de cantautor, también a algún cantautor, a su guitarra y, por qué no, a sus musas. Sigo creyendo en la utopía como quien cree en un dios. Me aferro a ella en los momentos difíciles y me empeño en buscar su paraíso para que me acune, por fin, entre sus brazos, y espero que haga lo propio con los prójimos: los que están sin trabajo, los que comen porque rebuscan en la basura, los que pierden sus casas, los profesores que no pueden dar clases en condiciones o los médicos que no pueden atender a sus pacientes como quisieran y deberían.

Tenía que decirte que soy más fuerte. He aprendido a hablar, a explicar aquello que me duele y preocupa. Me dicen que eso es crecer, hacerse mayor, pero esta vez de verdad. Sigo enfrentándome a los problemas con coraje, solo ha cambiado el gran apoyo que tengo detrás. Ese soporte que me mantiene en pie y hace que me ría en los momentos más amargos. Me dicen que el tiempo pone a cada uno en su lugar, que la verdad, tarde o temprano, se acaba sabiendo, y yo les creo mientras brindamos, cantamos y bailamos borrachos de alcohol y amistad.

Tenía que decirte que otros brazos han apaciguado el dolor del tiempo y de los años. Unos se marcharon y otros se quedaron. Por el momento son más los que llegan que los que se van y traen bajo sus brazos experiencias y risas, también algún lamento. También tenía que decirte que robé el legado de los que se fueron: los buenos momentos compartidos.

En definitiva, tenía que decirte que, aunque nos intenten matar a poco a poco, aunque nos despellejen las noticias asesinas con las que desayunamos cada día, seguimos creyendo. Todo esto no es más que una forma absurda de hacerte saber que creo en ti, en nosotros, los que creemos que otro mundo es posible. Como comprenderás, tenía que decírtelo.