miércoles, 7 de agosto de 2013

Holden Caulfield, nuestro guardián eterno (reseña sobre El guardián entre el centeno)

El verano quizá sea la época del año preferida por los lectores, al menos en lo que se refiere a la lectura. Tenemos más tiempo libre, menos preocupaciones y ganas de relajarnos, así que los libros se convierten en los acompañantes perfectos para viajar desde el sofá, desde la playa o desde la piscina. También son la llave para encontrarnos y, por qué no, para perdernos.


A mediados de junio, Elena Sanz publicaba en la revista Muy Interesante un artículo en el que explicaba la importancia de leer durante el verano, especialmente a lo largo de la infancia. Sanz explica que el profesor Richard Allington y sus colegas de la Universidad de Tennessee han demostrado que si dejamos de leer durante el verano nuestras habilidades lectoras adquiridas durante el resto del año se pierden. Sin embargo, los niños pueden ganar un mes de destreza en la lectura cada verano. SEGUIR LEYENDO.

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