lunes, 4 de noviembre de 2013

Clásicas discusiones

Hace una semana entregué este artículo de opinión para una asignatura de la Universidad. Lo comparto, aunque el clásico ya haya pasado y la Doctrina Parot haya dejado de ser noticia.


Clásicas discusiones 
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos decidió hace unos días que la aplicación de la Doctrina Parot con carácter retroactivo vulnera el Artículo 5 de los Derechos Humanos. El espacio en los medios y la explosión política y social que esta decisión provocó solo se pueden comparar con los que generan un clásico. Sí, el F.C. Barcelona-Real Madrid y la manifestación del próximo domingo a la que acudirán las viejas glorias, aunque presentes, del PP se han convertido en el centro de todas las miradas. Algo que, por otra parte, a Wert le ha ido de perlas, junto a la muerte del cantante Manolo Escobar, para pasar por alto la huelga del 24-O convocada por la Comunidad Educativa en bloque.

La justicia y la venganza son dos conceptos que tienden a confundirse. Como si de aficionados del Barça y del Madrid fueran, hay dos bandos: los que se llevan las manos a la cabeza ante la puesta en libertad de etarras y los que defienden los valores de los Derechos Humanos. En ambos casos, encontramos a políticos atentos para marcar un gol y de paso llevarse los tres puntos, o como se diría en el lenguaje político, aumentar la intención de voto. Así que volvemos a las discusiones de siempre: ¿la culpa es de Zapatero o de unas leyes que empiezan a quedarse obsoletas ante la rapidez con la que avanza el mundo? ¿Debemos seguir echándole la culpa a Mourinho de que Casillas siga sentado en el banquillo?


Gane quien gane, si es que no hay empate, esperemos que ningún mesías de la política ni de la opinión pública –tampoco del fraude fiscal- meta por la escuadra un gol de esos que hacen historia a nuestra justicia, ni que dejen en fuera de juego algo mucho más valioso que la décima: el respeto por los Derechos Humanos.


2 comentarios:

  1. Para mi que todo ha sido y sigue siendo una farsa. Un juego político en el que mueren personas.

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  2. Es una forma de verlo. Es cierto que las cosas en su día no se hicieron bien, podríamos decir que en su momento fue una decisión populista a sabiendas de que no tenía validez, por lo tanto, era fácil, muy fácil.

    Saludos, Jesús.

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