jueves, 22 de mayo de 2014

Qué suerte no estar a su nivel intelectual

El lunes llamé desde la redacción al PP de Barcelona. Necesitaba un documento para contrastar una información. Ayer, dos días después, aún no había recibido respuesta. Volví a insistir y volví a recibir largas. Así pues, llamé a Génova, donde ya estaban avisados de mi petición, y me encontré con el mismo problema. El documento no era ningún secreto de Estado, solo se trataba de la carta firmada por Rajoy que acompaña a la publicidad electoral que inunda nuestros buzones. Ni en una sede ni en la otra, según decían, la tenían.

Por la tarde, dando un paseo por Passeig de Sant Joan (Gràcia) con una amiga, nos encontramos con un estand del PP. Nos acercamos a preguntar si tenían la carta, ya que tenían de todo, hasta un libro editado por las FAES sobre todos los puntos negativos que tendría la independencia de Cataluña, pero tampoco la tenían. Eso sí, intentaron cargarnos con todo el merchandising que tenían en aquel momento.

Durante aquellos minutos, tuvimos que aguantar el babeo de los señores del PP. Nos decían que “sólo se acercaban viejas”. Les pedimos respeto al mismo tiempo que nos dimos cuenta de que los dos más jóvenes, de unos veintitantos, nos fotografiaban. Les advertí que no tenían permiso para publicar aquellas fotografías y nos aseguraron que no nos habían hecho ninguna, pese a que les habíamos pillado.

Cuando nos íbamos, uno de estos señores nos paró para preguntarnos si votaríamos al PP el domingo. Evitamos responder a la pregunta, aunque creo que quedó claro que no teníamos intención de votar a dicho partido. Según este hombre, estábamos contaminadas por la prensa subvencionada de Cataluña, ergo vendida, y que por ello defiende la independencia. Después de escuchar una serie de chorradas sobre la prensa –toda horrible menos La Razón y Telemadrid-, decidí confesarle que soy periodista, confesión que no le hizo ninguna gracia. El señor siguió insistiendo en que solo la prensa catalana recibía dinero de un gobierno. Le expliqué que no, que la gran mayoría de medios reciben dinero de los diferentes gobiernos, ya sean autonómicos o el central. Sin ir más lejos, la propaganda electoral de todos los partidos que estos días podemos encontrar en los medios de comunicación no está ahí gratuitamente.

Viendo que no tenía argumentos con los que defenderse, quiero suponer, el hombre optó por gritarme: “¡No tienes ni puta idea!”. Le espeté que en ningún momento le había levantado el tono ni le había faltado respeto. Reconoció su error y me pidió perdón, hasta que un minuto después, volvió a gritarme, por lo que decidí poner fin a la conversación así: “Perdone, quizá Cañete tiene razón y debatir con una mujer es difícil. Disculpe por no estar a su nivel intelectual”.

Mi ironía, parece ser, tampoco le gustó. Después de que su cara se enrojeciera, no sé si de vergüenza o de ira, decidió responderme y, de paso, defender a su candidato: “Pues un socialista vasco le pegaba a su mujer y a ese no le llamáis machista”. Después de escuchar esta defensa, si es que a esto se puede llamar así, solo pude congratularme por no estar al nivel intelectual de este señor y de Cañete.

2 comentarios:

  1. Vaya por delante nuestra común antipatia por el PP. Pero la prensa catalana esta hipersubencionada. 8 millones en la última hornada, de cara a las elecciones europeas.
    Esto no quiere decir que la prensa estatal también lo esté. Lo ha denunciado el mismo Pedro Jota. Los bancos la controlan totalmente. Resumiento la prensa está prostituida mayoritariamente.

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  2. Prácticamente, todos los medios, al menos lo más generalistas, están subvencionados, especialmente por los gobiernos autonómicos. No pueden decir que es solo cosa de la prensa catalana.

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