viernes, 13 de junio de 2014

Manos



En las manos apenas me queda inocencia. Han secado demasiadas lágrimas en la oscuridad, han tocado otros cuerpos y han masturbado al propio. Ya son capaces de señalar el camino exacto del fracaso. Sin embargo, siguen soñando con la infancia y tiemblan y sudan cada vez que la boca es incapaz de decir "quédate un rato más, no te marches. Aún queda noche. Aún hay oscuridad suficiente para secarnos las lágrimas y conocer tu cuerpo".

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