domingo, 17 de agosto de 2014

Alicia de verano

Decoración de una calle de Gràcia
Soñaba con mundos de ficción en donde los buenos sueños eran posibles entre tantas pesadillas. Corría detrás de conejos blancos por tal de encontrar la paz que le faltaba cuando caminaba por la realidad. Pero no había reloj que marcara las horas, tampoco el regreso a casa; nadie la esperaba. Ni siquiera había una reina malvada en su cuento que la quisiera muerta. Alicia dejó de existir en su mundo. Solo era una fábula, un recuerdo de verano de los que ni siquiera dejan una pequeña marca en la piel.

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