miércoles, 10 de diciembre de 2014

Las mismas manos

Fotografía extraída de Google Imágenes
Y, de repente, como un disparo, sus manos. Ahí estaban. Me daba pánico rozarlas, pero en silencio le rogaba una caricia más. Aún no sé leer sus ojos, no sé qué siente. Lo que está claro es que tanto la felicidad como la desdicha pueden convivir en las mismas manos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario