jueves, 31 de diciembre de 2015

Banda sonora de mi 2015

Como cada año, aquí está la lista de doce de las canciones que han formado parte de mí durante este 2015. Posiblemente, uno de los años más difíciles a los que me he enfrentado, pero, al menos, acaba cargado de esperanza e iniciando nuevos caminos.

Las canciones no están en ningún orden, ni de importancia ni cronológico. Espero que las disfruten y que entren con buen pie en el 2016.


1. Que sigui avui, Joan Dausà




2. Cuando ella toca el piano, Standstill




3. Para dormir cuando no estés, Supersubmarina




4. El círculo polar, Miguel Ángel Bueno




5. Arráncame, Vanesa Martín




6. No vale la pena, Mártires del compás




7. Mundo marrón, Estopa




8. Oh, salvaje, Zahara




9. Dancing in the dark, Bruce Springsteen




10. El día de la ira, Ismael Serrano




11. Nocturnal, Amaral




12. A la orilla de la chimenea, Joaquín Sabina




martes, 29 de diciembre de 2015

Cuando la vida nos cala los huesos

En la vida podemos tener miedo por varios motivos, incluso no es anormal el propio miedo a vivir. Pero si hay un miedo intenso, que nos paraliza, es cuando miras a unos ojos y estos te devuelven una sonrisa. Tienes miedo a que esos ojos, por cualquier motivo, se apaguen. Decían por la megafonía de la estación que  mientras esperaba mi tren, cuando otros pasaban a toda velocidad y por los que pronto perdí el interés, que a la salida de la estación un hombre se había arrollado a la vía. De repente, el silencio entre los que esperábamos; también, detenían el ritmo los convoyes. Entonces, la vida se para por un instante. Pero sabes que sigues viva cuando cierras los ojos y sabes que esa sonrisa espera escuchar el ruido de las llaves en la cerradura, aunque sepa que eres un poco torpe en eso de abrir puertas.

La vida puede asustar, sí. Aunque mirarla de frente mientras sonreímos porque no podemos entrar a esa exposición que nos esperaba un domingo de Navidad, mientras la gente aguardaba cola o compraba compulsivamente, siempre nos convierte en un poquito más valientes. Sonreímos porque tenemos la oportunidad de perdemos por los recovecos del Raval y volver a descubrir una ciudad, Barcelona, que nos acuna a la vez que nos escupe a la espera de cualquier semáforo que decidimos, sin saber el porqué, cruzar en rojo con parsimonia. Entonces, los coches de la Diagonal se aquietan ante nuestras pisadas. Somos nosotros los que marcamos el ritmo de la ciudad.

La vida duele, claro que lo hace. Pero lo hace menos cuando perdemos ese miedo a amar y a sentirnos amados, aunque nuestro Peter Pan nos abandone y los pantalones -ya sea por la altura o por los excesos de estas fiestas que siempre guardan un regusto de tristeza por dejar vacíos huecos en una mesa que antes siempre estuvieron habitados-, dejen de ser de nuestra talla. Y es ahí cuando el miedo nos acecha, cuando realmente nos cala los huesos. Porque sabes que no volveremos a ser los de antes nunca, pues ahora sí tienes un tesoro entre las manos y en el alma. Entonces, es el momento de brindar por los que ya no están y por los que siguen cruzando con paso lento los semáforos en rojo, aprendiendo así a disfrutar de cada paso uno al lado del otro y cogidos fuerte de la mano.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Me llamarán puta


El papel de la mujer en la sociedad muestra realmente cómo es una sociedad. Desde Occidente nos solemos llevar las manos a la cabeza -lógico- cuando vemos a mujeres que son obligadas a llevar un burka que las tapa por completo, cuando las lapidan por cualquier acto que puedan considerar delito, como el adulterio, o cuando se les prohíbe conducir. Mirando ese espejo nos creemos modernos, progres, pero los datos nos hacen darnos de bruces con la realidad: una de cada cinco españolas ha sufrido violencia física o verbal; 62 millones de mujeres han sufrido malos tratos en Europa; la brecha salarial de género aumenta cada año en España y ya se sitúa en el 24% (las mujeres deberían trabajar 79 días más al año para hacer desparecer la brecha). La lista podría ser prácticamente interminable.

Para visibilizar los abusos y la violencia a los que las mujeres están expuestas a lo largo de su vida, la organización noruega sin ánimo de lucro Care ha lanzado el vídeo Querido papá, todos me llamarán puta para concienciar de la importancia de las bromas que la sociedad acepta y que acaban conformando una sociedad machista que aplasta a un gran porcentaje de mujeres. Es un vídeo con el que emocionarse, pero también un vídeo que llama a la lucha desde la educación, desde donde deberían nacer todas las batallas para que el único objetivo fuera la libertad del individuo, y, por lo tanto, la colectiva.

lunes, 14 de diciembre de 2015

La vida va y te sorprende

A veces, la vida va y te sorprende. Te llena, te hace feliz. Pero miras a tu alrededor y todo sigue igual, sin embargo, todo ha cambiado. Los muros que nos sujetan se vuelven firmes y sonríes sin motivo aparente mientras paseas. Empiezas a darte cuenta de que la vida pesa, pero que es fácil encontrar la felicidad; está ahí, en la sonrisa de quien tienes enfrente, por ejemplo, en un abrazo, en un "te quiero". Es en ese momento cuando te sientas en un banco y ves a los viejos del barrio arrastrarse con las bolsas de la compra, aún así, se paran para saludarte. Ves a los niños jugar ajenos a cualquiera de los dolores que el hacerse mayor les acarreará y respiras por un rato, de nuevo, inocencia. Y nosotros nos miramos sabiendo lo que fuimos antes de encontrarnos y sonreímos cuando jugamos, como esos niños, a imaginar lo que seremos. Quien sabe, quizá, como ellos, seremos unos buenos astronautas.

domingo, 29 de noviembre de 2015

La vida cuando unos ojos te miran


A lo lejos, suena la melodía de un viejo piano. Es el vecino del sexto. Apenas le visitan los nietos desde que su mujer murió; solo le queda el piano. En el segundo, los niños se pelean. La madre les grita para que paren y se dediquen a estudiar un rato. En el tercero, solo veo el reflejo de una televisión que parece muda. No sé qué noticias dará, ni se verán en ella las bombas que asedian Siria en nuestro nombre. En el primero se escuchan los ecos del flamenco por todos aquellos que tenemos las raíces pegadas al sur. En el piso de al lado una pareja de recién casados discuten. Y yo bailo mientras me regodeo en mi propia miseria, pero tus ojos me observan. Entonces, te miro y el piano suena alegre; los niños ríen; en la televisión se escuchan, al fin, risas; las mujeres del primero bailan también; y los recién casados hacen el amor.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Guerras

Viñeta extraída de Google Imágenes

"No sé con qué armas se luchará en la tercera Guerra Mundial, pero sí sé con cuales lo harán en la cuarta Guerra Mundial: palos y mazas". 

Albert Einstein


"La guerra vuelve estúpido al vencedor y rencoroso al vencido".

 Friedrich Nietzsche


domingo, 15 de noviembre de 2015

Me canso

Dibujo extraído de Google Imágenes

Me canso de masacres, hace dos días en París, a diario en Siria, como en tantos otros lugares del globo. Me canso, sobre todo, de sufrir el dolor que produce el poder, en esta ocasión, vestido de religión. Me canso de las lecciones de moral que dan nuestros políticos, los mismos que enriquecen las arcas de nuestro Estado con la venta de armas para dictadores y terroristas. Me canso de los periodistas que no buscan la noticia, solo el morbo. Me canso de todo este circuito que ordenan los que mandan mientras derraman nuestra sangre. Y, mientras tanto, la vida se nos escapa en su tablero de ajedrez. 

domingo, 8 de noviembre de 2015

Nocturnal


Caminar de noche con total oscuridad. Ni farolas ni luna, solo sombras. Ahí, justo ahí es donde me encuentro. Te lo advertí.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Pierdo tu religión


Paseo por una ciudad en ruinas tras la guerra. Me refugio en una pequeña iglesia, en lo que queda de ella, con la esperanza de encontrar algo de lo que nunca tuve, como la fe, para poder aferrarme a un dios que me libre de mis pecados y al que culpar de este desastre. Pero no puedo. Solo puedo creer en las grietas que veo a mi alrededor. Camino hacia ellas en busca de la luz que cuelan, pero me quedo atrapada entre las piedras y entiendo que en mi oscuridad la luz me ciega. De repente, solo queda el silencio mientras las figuras religiosas observan sin escuchar ningún rezo mi pérdida.

domingo, 25 de octubre de 2015

Caminos

Fotografía extraída de Google Imágenes

Mostrarte el camino de mi oscuridad y que decidas quedarte.


domingo, 18 de octubre de 2015

Lámparas encendidas


"Yo también noto una sensación muy rara cuando pienso en esas lámparas que se nos olvidó apagar en sitios a los que nunca volvimos... No tuvimos la culpa. En todas aquellas ocasiones tuvimos que irnos de prisa y de puntillas".

La hierba de las noches, Patrick Modiano.

domingo, 11 de octubre de 2015

Octubre


En octubre, con la caída de las hojas, perdemos todo aquello que respiramos como el polen en mayo. Pero yo vuelvo a enamorarme de ti, como si fuera primavera. Tengo miedo, lo confieso, pero me tiro al vacío, otra vez, por ti.

domingo, 4 de octubre de 2015

Como un soldado


Como el soldado que no para de perder batallas y decide pasearse por la trinchera enemiga con una bandera blanca. De fondo, se escucha: "¡carguen, apunten, disparen!". Y, sin más, el silencio. A su sangre sabe tu ausencia. 

domingo, 27 de septiembre de 2015

Elecciones

Voto por tu cuerpo como ni nación,
por tu vida como mi cultura.
Tu felicidad, la única bandera que alzaría.
Rompamos ahora las fronteras que nos separan.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Me canso de ser hombre


"Sucede que me canso de ser hombre", escribió Pablo Neruda. Y algo parecido me pasa cuando me empapo de las noticias. Muchas veces he pensado que necesito la información para sobrevivir, sin embargo, las imágenes y los relatos que últimamente nos azotan hacen que me avergüence de ser hombre, que me canse. Un niño muerto, Aylan, ha encabezado la visibilidad de la miseria que están sufriendo los refugiados sirios que escapan de la guerra (Tristes guerras/ si no es amor la empresa, como decía Miguel Hernández). En pantalla, la policía húngara les tira la comida, como si fueran animales de circo a la espera que hagan alguna monería. Europa cierra sus fronteras y aquí hay quien lucha por crear una nueva. No entiendo las divisiones entre ciudadanos, no entiendo de banderas, no entiendo -ni quiero- de naciones.

Pero las divisiones se multiplican. Existen dos clases de refugiados o de inmigrantes, como prefieran llamarles: los que huyen de la guerra, que parece que parten con algunas ventajas sobre los que huyen del hambre. Ambas cosas matan, pero la hipocresía de una Europa enriquecida a golpe de miseria mira para cualquier lado donde esté el símbolo del euro y no donde se encuentran los problemas de sus ciudadanos o de los que, sin otro remedio, vienen a sobrevivir.

No entiendo, repito, de divisiones. Será que soy nieta de inmigrantes. Aquellos que en los años sesenta tuvieron que dejar a sus hijos para poder darles de comer en la soñada Alemania. Vivieron amontonados, soportando el frío y el hambre, también la pena por los que dejaron atrás. Será que soy hija de uno de esos niños que crecieron esperando el regreso de unos padres que volvían a marcharse en un tren a tierras lejanas. Hija de un hombre que llora todavía al recordarse con siete años despidiéndose de su madre sentada en ese maldito tren que cada vez se alejaba más. Nieta e hija, por lo tanto, de la supervivencia ante la miseria.

Disculpen, pues, por no entender la diferencia entre los que huyen de la guerra y los que huyen del hambre. También disculpen por ver todas las banderas, las de cualquier parte del mundo, como un simple trapo. Disculpen por no entender la pasividad de nuestros gobernantes a lo largo y ancho de este ente casi imaginario llamado Unión Europea. Discúlpenme por, simplemente, cansarme de ser hombre.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Guerra y paz


Sabes que es de verdad cuando sus ojos azules y tristes te miran pidiendo la guerra que ofrece el amor y su paz. Pero sobre todo sabes que es verdad cuando no te miran y tú te quedas al margen de una vida que pertenece a otros dos.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Aylan, la vergüenza de Occidente

Imagen extraída de Google Imágenes
Empieza el debate. Aparece el cadáver de un niño de tres años en la orilla de Europa. La imagen es tremenda, un puñetazo directo al estómago. Es prácticamente imposible contener la rabia, la indignación y las lágrimas ante el cuerpo inerte del pequeño Aylan. Pero de repente el debate deja de centrarse en cómo atender a los refugiados. En los medios pasan a plantearse si esa imagen debe ser o no mostrada. En las redes sociales el amarillismo pinta la fotografía del niño y desde el otro lado de la pantalla, lo reconozco, se me escapa una pequeña sonrisa: el buen periodismo duele.

Claro que la imagen de Aylan debía mostrarse. La realidad nos abofetea a diario, por eso el trabajo de los periodistas debe ser, en parte, el de no permitir que miremos hacia otro lado. Apenas se le ve la cara, punto positivo para el fotoperiodista. Pero la imagen que consigue es tan potente, que al día siguiente los titulares sobraban. Solo una imagen. Solo un niño. Solo una muerte que representa a los millones de personas que han muerto en nuestros mares. Solo un segundo para ridiculizar a todo Occidente. En eso también, vuelvo a insistir, consiste el periodismo.

domingo, 30 de agosto de 2015

No encajar

"Quien no encaja en el mundo está siempre cerca de encontrarse a sí mismo".

Hermann Hesse

domingo, 23 de agosto de 2015

Deseo


No hay mayor miedo que el se apodera de nosotros cuando la felicidad entra a cañonazos por la puerta.

domingo, 9 de agosto de 2015

Huidas



La canícula puede con nosotros a diario. Las ciudades se vacían, llegan los turistas y las ausencias pesan. Por eso nos vamos, para superar ausencias y nos engañamos a diario diciéndonos que hacemos un esfuerzo por encontrarnos a nosotros mismos. Pero a menudo necesitamos huir, también de nosotros. 

Quizá, las fronteras para lo único que sirvan sea para hacernos creer que volveremos siendo otros, pero no contamos con las cicatrices del tiempo dibujadas en nuestra piel y en nuestros recuerdos.

domingo, 2 de agosto de 2015

Te vas


Las despedidas nos arrancan un trozo de nosotros mismos, pero también nos enseñan qué somos. Lo mismo sucede con aquel al que despedimos. Después del adiós, solo queda una ciudad desierta.

domingo, 26 de julio de 2015

Un solo disparo


Tenía una mirada inocente, como si aún conservara algo del niño que fue. Decía que jamás había cogido un arma, por eso le temblaban las manos. Pero le disparó justo en el corazón. No volvió a necesitar jamás más balas, pero aún, asustado, no ha dejado de correr en la búsqueda de encontrar un corazón que le pueda salvar del recuerdo de aquel disparo. Mientras tanto, dibuja el contorno de su cuerpo, como ha visto en las escenas de crímenes de ficción, para asegurarse de que jamás se olvidará de ella.

domingo, 19 de julio de 2015

Heridas

Hoy, un poema de Rafa Mammos. Por esas conversaciones con él en cualquier bar de Gràcia que sirven para abrir heridas y lamerlas durante días para que así empiecen a sanar. Y también por los sueños, porque durante cualquier siesta de verano nos atacan.

Baby's breath

Aprieto contra mí
el aliento de bebé 
para que el viento
no lo disperse.

La gente no puede
evitar mirarme:
sucede así cuando alguien
camina con flores.

Deben imaginarse
una gran declaración
o un aniversario
ante una cuna vacía.

Hoy no hay nada de eso 
y resulta incómodo
para el cuerpo cargar
algo que no pesa.

lunes, 13 de julio de 2015

Todo al rojo

No soy de esas de las que uno cuelga fotos en su nevera o guarda un retrato en la mesilla de noche, justo en el cajón de los calzoncillos con el fin de encontrar, casi sin querer, mi rostro una mañana medio dormido o una tarde tonta de domingo. No, no soy la chica de los sueños de nadie y me aburren los príncipes azules. Más bien soy de las que apuesta todo al negro del fracaso de vez en cuando para divertirse. En cambio, esta vez, abro al fin los ojos con el deseo de tenerte enfrente y no apuesto a nada que no sea el rojo de nuestra victoria.

domingo, 5 de julio de 2015

Me tiré por vos

Barcelona tiene una mirada diferente cuando llueve, como si el tiempo fuera un poco más despacio en una ciudad en la que la rapidez nos devora. Yo me siento patética con este vestidito y estos zapatos de tacón que me disfrazan. El resto de pasajeros se preocupan por no mojarse con los paraguas húmedos mientras dos niños presumen de sus botas de agua.

Es viernes y me esperas en la boca del metro. Intento subir con dignidad los escalones que me separan de ti. Llueve con fuerza y nosotros nos sonreímos. Pienso en todo lo que podríamos ser y nunca seremos. Porque el amor exige valentía, como la que exigen las tormentas en alta mar a grumetes y capitanes por igual. Pese a ello, te abrazo y nos perdemos entre las calles y el deseo.

Tú no lo sabes, pero esta noche morirá algo de mí, y quizá, mate algo de ti. Nos asesinaremos mutuamente con cada gemido, con cada beso que no debemos darnos. Porque el placer siempre sacrifica algo de nosotros. Amar a otro, a menudo, es escapar de lo que somos. Así que nos dejamos llevar y caemos al precipicio esperando que alguien nos recoja. Yo, como Charly García, me tiré por vos, pero no caí en la piscina, sino que me empapo en la lluvia de una ciudad que creemos, como buenos ingenuos, nos observa expectantes.

Amanece y ya no llueve. Brilla el sol en una Barcelona que hoy se viste de fiesta. Vuelvo a disfrazarme con ese vestidito y esos zapatos que nada tienen que ver conmigo. Tú lo sabías y por eso tardaste poco en quitarme la máscara y la pena. Hoy, las calles huelen a rosas y a libros que esperan dueños. Hoy, le contaremos a todo aquel que nos escuche que la vida no nos va tan mal, aunque nos clavemos algunas espinas. Sonreiré a base de mentiras y volveré a perderme entre extraños en el metro, mientras dos niños se quejan a sus madres por llevar botas de agua y ellas sueñan con un dragón que las rapte y las lleve lejos de su rutina. 

domingo, 28 de junio de 2015

Abuela

Me hablan del mar y me acuerdo de ti. Una necesidad de despedirme de ti me oprime el pecho un mes después. Ambas supimos en enero que era la última vez que nos besaríamos, que nos abrazaríamos y que nos reiríamos juntas. Fue una despedida dulce y aún puedo sentir tu forma de aferrarte a mí cuando llegó la hora de marcharme.

Finalmente, la que se marchó fuiste tú. La muerte hacía meses que maquillaba tu rostro. Meses en los que mi madre, tu hija, insistía en que te llamara, pero yo no podía. Abuela, no tuve la valentía de coger el teléfono y llamarte. Tu voz débil al otro lado del auricular me rompía. Me asustaba que en una de esas tardes tontas ya no fueras capaz de reconocerme.

Te fuiste y lo hiciste dejándonos una sonrisa a todos en la boca, tanto a los que estaban a los pies de tu cama como a los que esperábamos la noticia a kilómetros de distancia. Fuiste capaz de mantener la risa y el buen humor hasta el final. Te admiro. Te admiro porque sé que yo no soy tan fuerte ni tan valiente como tú. Lo fuiste desde que eras niña, cuando te fugaste con el abuelo por amor. Tuvisteis a vuestro primer hijo sin haberos casado en una época donde eso se consideraba una vergüenza. Pero juntos os reísteis de una sociedad que dejaba y sigue dejando al amor en segundo plano.

Hoy te escribo porque te echo de menos y porque sé que te debo otra despedida. Ahora, cada vez que me hablen del mar, me hablarán de ti. Te recordaré disfrutando en el agua y los buenos ratos que pasamos aquel verano en Huelva. Yo me despedía de la adolescencia y tú parecía que te aferrabas a ella. Fuimos cómplices de tu ganancia y mi pérdida. Ahora, también, tendré que aprender a mirar la belleza de Granada de otra forma y desde el prisma que ofrecen los recuerdos que tú y el abuelo me habéis dejado como herencia. ¡Y qué herencia más maravillosa!

Abuela, te echo de menos y ya solo me queda escribirte. Por eso seguiré escribiéndote. Ahora negaré que esto es una despedida, como pasará con todos los escritos que te dedique. 

domingo, 21 de junio de 2015

jueves, 11 de junio de 2015

Por tu ausencia, por tu miedo



Tu ausencia en tu casa
duele algo menos.
Pero afuera llueve
y los vecinos recogen
la colada.

Queda tendida la ausencia,
esa que en los días grises
nos achica como el agua caliente
a un jersey
y en la plenitud del sol
apenas percibimos.

Llueve y no estás.
Y yo ocupo tu espacio
inventándome una vida 
que ningún rayo podrá partir
porque jamás existirá
por tu miedo,
que impide un nosotros.

domingo, 17 de mayo de 2015

domingo, 10 de mayo de 2015

Esas pequeñas cosas

Quizá sea absurda la satisfacción que provoca que tu universidad (UdG) publique tu Trabajo de Final de Grado. Quizá, pero una siente con estas pequeñas cosas que esforzarse merece la pena.


Por si alguien lo quiere leer: http://m.dugi-doc.udg.edu/handle/10256/10021


domingo, 3 de mayo de 2015

El combate del siglo

Fotografía extraída de Google Imágenes
El combate del siglo, decían, mientras los boxeadores se preparaban para asaltar el cuadrilátero. Y sin embargo, tú te encontrabas a kilómetros de distancia mientras el mundo rugía y yo sentía que un derechazo directo al corazón volvía a dejarme K.O.

Hoy los periódicos solo hablan del injusto vencedor.


viernes, 24 de abril de 2015

Cicatriz

Es extraño ese instante en el que sales del cuerpo. Hablas y, entonces, te lames las heridas. De ahí la importancia de la memoria, para no olvidar aquello que ha hecho cicatriz mucho más allá de la piel.

lunes, 13 de abril de 2015

domingo, 29 de marzo de 2015

Semana negra para el periodismo

Ha sido una semana negra, por muchas cuestiones, pero también para el periodismo y la libertad de expresión. Para empezar, TVE, la televisión pública, la de todos, recordemos, decidió no renovar a Yolanda Álvarez, corresponsal en Gaza, por las quejas de Israel, que llegó a acusar a la periodista de ser "una correa de transmisión de los mensajes, cifras, imágenes y datos de Hamás".

El segundo caso es el de Jesús Cintora, quien hasta el viernes era el presentador de Las mañanas de Cuatro. Cintora siempre se ha mostrado muy crítico con el gobierno del PP y ha mostrado su simpatía, en varias ocasiones, a Podemos. Una posición que, finalmente, le ha costado el puesto.

Hoy, mañana y pasado seguiremos escuchando voces que nos obligarán a mirar a países como Venezuela para decirnos que allí no hay libertad de expresión y así inyectarnos el miedo por vena. Pero cuando un periodista hace su trabajo y opina en nuestro país, como vemos, no estamos tan lejos de esos países que utilizan para acobardarnos.


lunes, 23 de marzo de 2015

Y seguía lloviendo

Llovía con furia. Mi cuerpo, a duras penas, mendigaba por una ciudad en la que cada vez cuesta más respirar. Sin fuerzas, me dejé caer en tus brazos. Podrías haber hecho lo que quisieras conmigo, y sin embargo, decidiste hacerme el amor.

El aire y la lluvia azotaban con fuerza tu ventana mientras nos contábamos historias en tu cama hasta que el sueño nos venció. Y yo, en la oscuridad más absoluta, solo podía abrir los ojos muerta de miedo. Pero ahí estabas, durmiendo tranquilo, mientras afuera los peces de ciudad sobrevivían a través de medias mentiras, y nosotros respirábamos las mentiras que nos acercan alguna noche de vez en cuando. Y seguía lloviendo.


Tres deseos

Había un camino y una luz insegura.
Iba el Mediterráneo paralelo a mis lágrimas.
Cañas a los lados me ocultaban:
quise ponerme el traje de un mendigo.

Latía una diana sobre el punto
vital del horizonte:
Quise tener un arco y una flecha.

Quise mudar de piel, lagarto
de la tarde que de nuevo nacía:
justo lo que anhelaba cuando solo
con recordar tu nombre estabas a mi lado.


PABLO GUERRERO

domingo, 8 de marzo de 2015

Otro 8 de marzo y la vida sigue igual


Soy mujer y no pretendo ser nada más. Pero tampoco quiero ser nada menos. Por eso lucho, como buenamente puedo, a lo largo de mis días. Y es que no puedo entender por qué si hago el mismo trabajo que un hombre en cualquier empresa tengo menos posibilidades de llegar a un puesto importante, ni por qué tengo el riesgo de cobrar menos que un hombre. 

Pero no solo tengo dudas en el ámbito laboral, también las tengo en otros muchos que conforman mi vida, por no decir en todos. No entiendo por qué me dictan cómo debe ser mi cuerpo. El que tengo está decorado con estrías y celulitis, y por eso, al parecer, debería avergonzarme cada vez que me decido a enseñarlo. No entiendo por qué es normal que mis amigos hombres puedan follar día sí y día también con personas diferentes en cada ocasión, pero si yo decido hacerlo, socialmente está mal visto. No entiendo por qué se mataron a 51 mujeres durante el 2014 solo en España, ni por qué aceptamos que una de cada cinco mujeres que viven en este país haya sufrido algún tipo de violencia.

Yo tampoco entiendo, como ven, por qué sigue teniendo que existir un día para que el mundo reivindique los múltiples papeles de las mujeres. Esto es señal de que el antiguo modelo patriarcal se sigue imponiendo por puros intereses, por el miedo a la pérdida de poder de unos cuantos, lo de siempre. Yo no quiero leyes que me digan qué debo hacer con mi cuerpo, como pretendía hacer la Ley del aborto de Gallardón. Yo no quiero que se me juzgue por mi físico simplemente por ser mujer. Yo no quiero estudiar y trabajar como una mula a sabiendas de que cualquier hombre, pese a que esté mucho menos preparado que yo, pueda pasar por encima de mí. Yo lo que quiero es no tener que celebrar más el 8 de marzo, al menos como hasta ahora. Yo lo que quiero es ser una mujer libre, ni más, ni menos.

domingo, 1 de marzo de 2015

Involución

Imagen extraída de Google Imágenes

Nos erguimos por primera vez para abrazarnos. Ahora, caminamos para pisarnos.


domingo, 1 de febrero de 2015

¿Por qué volvemos?


Volver se convierte en una utopía; nunca volvemos igual. Ya no somos los mismos. Hemos roto espejos, llevamos nuevas cicatrices y hemos abandonado igual que nos han abandonado. Pero pese a ello, hay momentos en los que decidimos volver después de haber huido. Quizá sea otro método de huida que solo muestra las ganas que tenemos de encontrar un pequeño refugio.

No recuerdo el tiempo que hace que llevo huyendo, pero ahora te encuentro a ti. Te tengo frente a frente en mi imaginación. Recreo recuerdos y también me los invento. Me desgarro al mirarme en el espejo y sé que eres mi debilidad, aunque estés prohibido. Y entonces, una tarde de domingo y resaca como la de hoy es cuando encuentro la valentía suficiente para decirte que te quiero, pero solo lo escribo en una pantalla.

Quizás vuelvo porque sé que nunca estarás. Quizás vuelvo a pisar fuerte porque sé que me espera un adiós de esos que te hacen romper espejos, que nunca cicatrizan y por los que nos abandonamos. Entonces, seguiremos con la huida, si es que alguna vez la abandonamos.

domingo, 25 de enero de 2015

Qué difícil es decir adiós

Qué difícil es decir adiós. Así, sin más. Sin exclamaciones, sin remedio. Qué difícil, pienso al verte, es aferrarse a la vida que se nos escapa. Me duele clavar mi mirada en tu cuerpo preso de una cama, de medicinas y de ojos que te miran con tristeza porque saben que te vas. Qué difícil es respirar este aroma de hospital, de muerte.

Te estás yendo. Nos dicen que te irás en breve. Y tú, inconsciente como la adolescente que en una época difícil escapó de casa con su amor, sigues sonriendo a la espera de la mejoría. Nosotros, que aún no hemos aprendido ni una parte de la vida, intentamos mentirte diciéndote, como siempre se dice, que todo está bien. Tú nos devuelves la mirada y aceptas nuestras palabras, pero sé que estás convencida de que mentimos.

No es la enfermedad la que invade tu cuerpo cada vez más encogido, sino la vejez. Es ella la que se empeña en robarte. El maldito paso del tiempo y las despedidas que le son intrínsecas. Qué vértigo, qué miedo. Pero todo sin exclamaciones. Con calma. Y es que en esta habitación, la misma en la que hace casi dos décadas te robó al chico con el que huiste en tu adolescencia, todo parece en calma, aunque nuestros estómagos estén encogidos y luchemos contra nuestras lágrimas para retenerlas.

La muerte. Ese proceso natural que esta sociedad niega, como si ella no fuera la verdad más absoluta que planea sobre nuestros cuerpos. Otra vez el paso del tiempo. Otra vez los suspiros que se nos escapan. Otra vez una despedida. Otra vez caigo en la cuenta de que no he sabido decirte que te quiero. Otra vez pienso que te voy a echar de menos. Otra vez escribo “qué difícil es decir adiós” sin una sola exclamación.

domingo, 18 de enero de 2015

Gracias, Patricia Heras

Barcelona, esa ciudad de la marca turística, el parque de atracciones ideal para los que vienen a pasar unos días. Pero también es una ciudad oscura para sus habitantes.  En las calles plagadas de luces, publicidad y menús donde no faltan la paella y la sangría a precios desorbitados, mueren quienes la habitan. Y lo hacen a manos del gobierno y de la policía. Un simple peinado puede provocar un suicidio. 

Barcelona está muerta. Sus habitantes paseamos entre el gentío como zombis. Barcelona nos mata. Pero anoche Patricia Heras nos rescató de nuestras tumbas. Ella tenía razón. La vida no es más que una partida de ajedrez donde los peones mueren para que los reyes puedan ganar la maldita partida.

En los últimos días, nuestros medios de comunicación y políticos se han puesto medallas diciéndonos que somos unos afortunados por tener la libertad de expresión que ellos nos imponen, lejos de ser una libertad de expresión real. Anoche, tuvimos otro ejemplo. Se censuraron por orden judicial cinco minutos del documental Ciutat Morta, el cual nos muestra que el supuesto Estado de derecho es una gran pantomima. 

He aquí los cinco minutos que anoche la televisión catalana censuró:




Y aquí el documental completo: