domingo, 18 de enero de 2015

Gracias, Patricia Heras

Barcelona, esa ciudad de la marca turística, el parque de atracciones ideal para los que vienen a pasar unos días. Pero también es una ciudad oscura para sus habitantes.  En las calles plagadas de luces, publicidad y menús donde no faltan la paella y la sangría a precios desorbitados, mueren quienes la habitan. Y lo hacen a manos del gobierno y de la policía. Un simple peinado puede provocar un suicidio. 

Barcelona está muerta. Sus habitantes paseamos entre el gentío como zombis. Barcelona nos mata. Pero anoche Patricia Heras nos rescató de nuestras tumbas. Ella tenía razón. La vida no es más que una partida de ajedrez donde los peones mueren para que los reyes puedan ganar la maldita partida.

En los últimos días, nuestros medios de comunicación y políticos se han puesto medallas diciéndonos que somos unos afortunados por tener la libertad de expresión que ellos nos imponen, lejos de ser una libertad de expresión real. Anoche, tuvimos otro ejemplo. Se censuraron por orden judicial cinco minutos del documental Ciutat Morta, el cual nos muestra que el supuesto Estado de derecho es una gran pantomima. 

He aquí los cinco minutos que anoche la televisión catalana censuró:




Y aquí el documental completo:



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