domingo, 8 de marzo de 2015

Otro 8 de marzo y la vida sigue igual


Soy mujer y no pretendo ser nada más. Pero tampoco quiero ser nada menos. Por eso lucho, como buenamente puedo, a lo largo de mis días. Y es que no puedo entender por qué si hago el mismo trabajo que un hombre en cualquier empresa tengo menos posibilidades de llegar a un puesto importante, ni por qué tengo el riesgo de cobrar menos que un hombre. 

Pero no solo tengo dudas en el ámbito laboral, también las tengo en otros muchos que conforman mi vida, por no decir en todos. No entiendo por qué me dictan cómo debe ser mi cuerpo. El que tengo está decorado con estrías y celulitis, y por eso, al parecer, debería avergonzarme cada vez que me decido a enseñarlo. No entiendo por qué es normal que mis amigos hombres puedan follar día sí y día también con personas diferentes en cada ocasión, pero si yo decido hacerlo, socialmente está mal visto. No entiendo por qué se mataron a 51 mujeres durante el 2014 solo en España, ni por qué aceptamos que una de cada cinco mujeres que viven en este país haya sufrido algún tipo de violencia.

Yo tampoco entiendo, como ven, por qué sigue teniendo que existir un día para que el mundo reivindique los múltiples papeles de las mujeres. Esto es señal de que el antiguo modelo patriarcal se sigue imponiendo por puros intereses, por el miedo a la pérdida de poder de unos cuantos, lo de siempre. Yo no quiero leyes que me digan qué debo hacer con mi cuerpo, como pretendía hacer la Ley del aborto de Gallardón. Yo no quiero que se me juzgue por mi físico simplemente por ser mujer. Yo no quiero estudiar y trabajar como una mula a sabiendas de que cualquier hombre, pese a que esté mucho menos preparado que yo, pueda pasar por encima de mí. Yo lo que quiero es no tener que celebrar más el 8 de marzo, al menos como hasta ahora. Yo lo que quiero es ser una mujer libre, ni más, ni menos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario