jueves, 11 de junio de 2015

Por tu ausencia, por tu miedo



Tu ausencia en tu casa
duele algo menos.
Pero afuera llueve
y los vecinos recogen
la colada.

Queda tendida la ausencia,
esa que en los días grises
nos achica como el agua caliente
a un jersey
y en la plenitud del sol
apenas percibimos.

Llueve y no estás.
Y yo ocupo tu espacio
inventándome una vida 
que ningún rayo podrá partir
porque jamás existirá
por tu miedo,
que impide un nosotros.

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