domingo, 5 de julio de 2015

Me tiré por vos

Barcelona tiene una mirada diferente cuando llueve, como si el tiempo fuera un poco más despacio en una ciudad en la que la rapidez nos devora. Yo me siento patética con este vestidito y estos zapatos de tacón que me disfrazan. El resto de pasajeros se preocupan por no mojarse con los paraguas húmedos mientras dos niños presumen de sus botas de agua.

Es viernes y me esperas en la boca del metro. Intento subir con dignidad los escalones que me separan de ti. Llueve con fuerza y nosotros nos sonreímos. Pienso en todo lo que podríamos ser y nunca seremos. Porque el amor exige valentía, como la que exigen las tormentas en alta mar a grumetes y capitanes por igual. Pese a ello, te abrazo y nos perdemos entre las calles y el deseo.

Tú no lo sabes, pero esta noche morirá algo de mí, y quizá, mate algo de ti. Nos asesinaremos mutuamente con cada gemido, con cada beso que no debemos darnos. Porque el placer siempre sacrifica algo de nosotros. Amar a otro, a menudo, es escapar de lo que somos. Así que nos dejamos llevar y caemos al precipicio esperando que alguien nos recoja. Yo, como Charly García, me tiré por vos, pero no caí en la piscina, sino que me empapo en la lluvia de una ciudad que creemos, como buenos ingenuos, nos observa expectantes.

Amanece y ya no llueve. Brilla el sol en una Barcelona que hoy se viste de fiesta. Vuelvo a disfrazarme con ese vestidito y esos zapatos que nada tienen que ver conmigo. Tú lo sabías y por eso tardaste poco en quitarme la máscara y la pena. Hoy, las calles huelen a rosas y a libros que esperan dueños. Hoy, le contaremos a todo aquel que nos escuche que la vida no nos va tan mal, aunque nos clavemos algunas espinas. Sonreiré a base de mentiras y volveré a perderme entre extraños en el metro, mientras dos niños se quejan a sus madres por llevar botas de agua y ellas sueñan con un dragón que las rapte y las lleve lejos de su rutina. 

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