domingo, 9 de agosto de 2015

Huidas



La canícula puede con nosotros a diario. Las ciudades se vacían, llegan los turistas y las ausencias pesan. Por eso nos vamos, para superar ausencias y nos engañamos a diario diciéndonos que hacemos un esfuerzo por encontrarnos a nosotros mismos. Pero a menudo necesitamos huir, también de nosotros. 

Quizá, las fronteras para lo único que sirvan sea para hacernos creer que volveremos siendo otros, pero no contamos con las cicatrices del tiempo dibujadas en nuestra piel y en nuestros recuerdos.

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