lunes, 14 de diciembre de 2015

La vida va y te sorprende

A veces, la vida va y te sorprende. Te llena, te hace feliz. Pero miras a tu alrededor y todo sigue igual, sin embargo, todo ha cambiado. Los muros que nos sujetan se vuelven firmes y sonríes sin motivo aparente mientras paseas. Empiezas a darte cuenta de que la vida pesa, pero que es fácil encontrar la felicidad; está ahí, en la sonrisa de quien tienes enfrente, por ejemplo, en un abrazo, en un "te quiero". Es en ese momento cuando te sientas en un banco y ves a los viejos del barrio arrastrarse con las bolsas de la compra, aún así, se paran para saludarte. Ves a los niños jugar ajenos a cualquiera de los dolores que el hacerse mayor les acarreará y respiras por un rato, de nuevo, inocencia. Y nosotros nos miramos sabiendo lo que fuimos antes de encontrarnos y sonreímos cuando jugamos, como esos niños, a imaginar lo que seremos. Quien sabe, quizá, como ellos, seremos unos buenos astronautas.

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