domingo, 10 de enero de 2016

Día de Reyes y niños


El día de Reyes, dicen, es el día de los niños y de su ilusión. Cuando crecemos, esa ilusión, ese querer ser niño, lo olvidamos, lo dejamos atrás. Sin embargo, un año te ves asfixiada por el gentío en un gran centro comercial para comprar un regalo. Sientes, realmente, que vas a hacer magia o que, al menos, vas a participar en un juego de magia, por eso coges aire y aguantas las prisas y los codazos de los otros. Entonces, vuelves a la niñez, a respirar esa ilusión, la misma que hace que dejes tu regalo junto a los que son para ti, por primera vez, al lado de un Caga Tió que llegó después de visitar varios bazares chinos por tal de encontrar uno con cara de simpático.

Rompes los papeles de los regalos y en tu boca solo se dibujan sonrisas y besos. Ahí está, otra vez, la ilusión. No la habíamos perdido, como tampoco él había perdido la inocencia del niño que un día fue y que esperaba a sus Majestades de Oriente cada seis de enero. Ahí estábamos, borrachos de ilusión y sin carbón. Entonces entiendes que la vida es ilusión, es creer en quienes nos rodean y en su magia.

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