domingo, 28 de febrero de 2016

Esa llama


De repente, llegó el frío y la lluvia a Barcelona. El febrero bisiesto tocaba a su fin y marzo amenazaba con arrancarle una nueva hoja al calendario. Se miraron, se acercaron de nuevo y, entonces, avivaron esa llama que no solo calienta la piel y los huesos, sino el alma.

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