lunes, 22 de febrero de 2016

Un eco de humanidad


Cuando un maestro se nos va, sentimos un pequeño vacío dentro, un pellizco en el alma. Eso volvió a suceder este pasado fin de semana con la muerte de Umberto Eco. Muchas horas de lectura y reflexión la que nos regaló -y seguirá regalando- Eco, un puntal básico para los que hemos estudiado y amamos el periodismo y las humanidades. Eco supo mantener la dignidad ante la masa, pese al éxito. Supo enseñar a pensar y a hacernos mirar el mundo de una forma crítica y apocalíptica porque ser un integrado es demasiado aburrido.

Umberto Eco nos deja de legado la obligación de pensar y analizar nuestra realidad. Y es que no vale rendirse ante los comentarios superfluos de los medios de comunicación, de nuestros políticos o, incluso, de la gente que nos rodea. Tras conocer su muerte, rápidamente se me vino a la mente una cita que apunté hace algunos años en una libreta: "El verdadero héroe es héroe por error. Sueña con ser un cobarde honesto como todo el mundo". Y sí, soy eso, una cobarde que se deja llevar por sus rutinas. Y una acaba siendo honesta cuando vuelve a escuchar un "te quiero" de su boca, cuando vuelve a sentir sus caricias y abrazos un lunes de febrero cualquiera y se reconoce que solo es una heroína cuando la casualidad nos cruza.

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