miércoles, 1 de junio de 2016

Duermes


Es extraño verle dormir, vigilar su sueño. Su respiración se ralentiza y todo alrededor parece un estruendo. Él duerme y me tumbo a su lado. No consigo que mi respiración vaya a su ritmo, aunque me siento tranquila. Me gusta imaginar lo que está soñando cuando veo que su rostro se relaja. Es en ese momento cuando deseo acariciarle el pelo, pero no me atrevo. No quiero sacarle de sus sueños, aunque tenga celos de Morfeo por tenerle rendido a sus pies. Desearía que abriera sus ojos y me sonriera, como hace cada vez que despierta y estoy a su lado, pero no me muevo para que sus párpados sigan cerrados. 

Tengo la sensación de ser una ladrona, de estar robando una parte de él. Es excitante mirarle cuando no se da cuenta. Se mueve con lentitud. Coge aire profundamente y lo suelta despacio. Yo dejo de respirar durante unos segundos para que no se despierte, para poder seguir siendo esa ladrona. Duerme tranquilo, así que ahora sí, le acaricio despacio el pelo. De repente, mi respiración se agita mientras la suya continua tranquila. Siento el calor de su piel y sonrío al ver que él es mi sueño. Entonces, abro los ojos y ahí sigue, meciéndose en los brazos de Morfeo. Sonrío mientras me acurruco a su lado y el mundo duele un poco menos.

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