martes, 7 de junio de 2016

Monstruos en el armario


Nunca creí en sus monstruos. Supe desde un principio que tras cada capa de él, había un halo de esperanza. He visto sus ojos brillar, he sentido en mis brazos cómo se mueve su cuerpo al reír, he lamido sus heridas y he escuchado cómo late en mi pecho. También he visto sus miedos y sus inseguridades, incluso sus manías y vicios. Y toda esa luz que ofrece a cada paso, con cada respiración, hace que me atreva a recoger los pedacitos de mi mundo cada vez que se destruye para que vuelva a empezar mi propio puzzle. 

Le miro, me sonríe. No puedo ver a los monstruos; no hay monstruos, pues les disparamos a cada paso. Le miro y el mundo duele mucho menos. Le cojo fuerte de la mano para enfrentarme al futuro que nos acoge. Vivimos, al fin y al cabo. Y si hay monstruos escondidos en su armario, bailaré con ellos.

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