sábado, 27 de agosto de 2016

Luz propia

Extraído de Google Imágenes
Recuerda aquel fragmento de El Principito en el que se regalan las estrellas. Lo hacen sonriendo, así cada vez que las miren y estén lejos, se recordarán mutuamente felices y el universo bailará al son de ellos. El abuelo, sin ir más lejos, no quiso tristeza en su funeral ni que nadie fuera vestido de negro a su despedida. Mamá le dijo adiós de rojo y hubo mujeres con vestidos de flores. Ahora, le recordamos sonriendo, como pasa con las estrellas en el libro.

Te miro mientras lees concentrado ese nuevo libro. Pienso que desde aquí, desde Barcelona, es casi imposible mirar las estrellas; demasiada mierda en el aire. De repente, tus ojos azules me miran, me dices algo que me hace reír y el universo brilla, las mujeres con los vestidos de flores bailan y nuestros cuerpos, una vez más, se buscan y encajan a la perfección. 

Lo conseguiste. Ya brillas con luz propia.

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