miércoles, 7 de septiembre de 2016

Instrucciones de uso

Montaje extraído de Google Imágenes

Ojalá la vida viniera con instrucciones de uso. Ojalá pudiéramos coger un librito que nos indicara por dónde salir cada vez que nos derrumbamos y nos perdemos. Y si faltan tornillos, como si fuéramos un simple mueble de Ikea, no pasaría nada, pues podríamos aguantar en pie todo el peso que nos echaran. Pero, como cantaba Ismael Serrano, el hecho de vivir deja secuelas. Si caminamos, tenemos el riesgo de tropezar y hacernos alguna cicatriz de esas que, de tanto en tanto, sangran hasta tal punto que llegamos a creer que nos va a acabar por desangrar.

Pero pensándolo bien, menos mal que no tenemos ese librito de instrucciones; la de lecciones que nunca aprenderíamos. Tocar fondo tampoco está tan mal. Es la oportunidad de librar la batalla más importante: enfrentarse a uno mismo. No hay más que uno en el barro, pero ese uno es lo suficientemente fuerte como para salir de ahí, deshacerse de la marea y llegar nadando casi sin aliento a la orilla. No es fácil, por eso debes saber que en esa orilla siempre habrá alguien deseoso de reencontrarse contigo. 

Nada. No hace falta que corras. Hazlo lento y aprende de la travesía. Te espero en la orilla.

No hay comentarios:

Publicar un comentario