jueves, 27 de octubre de 2016

Esqueletos


Al final, acabas llegando al esqueleto. Por el camino, fuiste despojándole de capas: la piel, la grasa, los músculos, los órganos, etc. Solo queda esqueleto. Llegar hasta ahí no fue fácil porque sabías lo que te esperaba. Sabías que todas esas capas ocultaban lo importante. Sin embargo, me gusta pensar que aquello que proyectamos en los demás, lo que creemos que son, realmente es una parte de nosotros, de lo que somos, de nuestro propio esqueleto. Y la verdad, aunque no tenga remedio y al principio nos dio miedo, es el único consuelo.

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