martes, 29 de noviembre de 2016

La culpa fue del cha-cha-cha

Mañana se cumplirá una semana de la muerte de Rita Barberá, exalcaldesa de Valencia y una de las fundadoras del Partido Popular. Tras conocerse la noticia, varios dirigentes de dicho partido señalaron a la opinión pública -los tuiters, según Celia Villalobos- y, sobre todo, a los periodistas que investigaron e informaron sobre los casos de corrupción que se cometieron, supuestamente, en Valencia durante el largo mandato de Barberá. Rafael Hernando, portavoz del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso de los Diputados, aseguró que se la había sometido a un "linchamiento público" y que los periodistas habían actuado como "hienas".

Los diferentes políticos del PP que afirmaron que los periodistas tuvieron la culpa del trágico final de la exalcaldesa no mostraron ningún tipo de escrúpulo al hacerlo, aunque cierto es que algunos políticos ya nos tienen acostumbrados a ello. Fue entonces cuando se produjo la situación más surrealista: los periodistas, para defenderse -como si tuvieran necesidad de hacerlo-, no tardaron en recordarles a sus acusadores que ellos habían apartado del partido a Barberá a causa del Caso Taula el pasado mes de septiembre, pese a que siguió como aforada en el Senado. Así pues, los periodistas se defendían diciendo que si alguien le había causado el supuesto estrés que la llevó hasta la muerte habían sido sus propios compañeros.

Según publica la Asociación Española del Corazón en su página web, un infarto se produce, principalmente, por los siguientes motivos:


¿Por qué se produce el infarto agudo de miocardio?

Las arterias coronarías se pueden estrechar por distintas causas. Las más comunes son un coágulo de sangre y la aterosclerosis (depósito e infiltración de grasas en las paredes de las arterias) que se va produciendo progresivamente facilitado por los factores de riesgo que señalamos a continuación.

Factores de riesgo que pueden ocasionar la obstrucción de las arterias coronarias
  • Hipertensión
  • Colesterol alto
  • Tabaco
  • Obesidad
  • Sedentarismo
  • Edad avanzada

Es decir, que como concluyó la autopsia y dejando de lado las conspiraciones -ese es otro tema-, Rita Barberá murió de un infarto. La culpa no fue ni de los periodistas, ni de la opinión pública, ni de sus compañeros, ni siquiera fue del cha-cha-cha. Así que, por favor, dejen de tirarse la pelota. Los periodistas hicieron su trabajo y los dirigentes del PP hicieron bien en apartarla hasta que el juez dictara sentencia, pues es lo mínimo que exigimos los ciudadanos cuando un caso así sale a la luz. Es más, desearíamos que ni siquiera pudieran seguir aforados en en el Senado; ningún ladrón debería representarnos. La Justicia, aunque lenta, será quien dictamine si Barberá y los suyos metieron la mano en la caja pública. Pero recodemos que morir, ya que al fin y al cabo es el destino de todos, no libra de culpa ni hace santo a nadie.

No hay comentarios:

Publicar un comentario