martes, 3 de enero de 2017

Reflejos de vidas

También somos aquello que nunca fuimos, aquello que soñamos ser, y no es malo que así sea, que recojamos parte de los reflejos que imaginamos. Eduardo Galeano decía: "La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar". Por este motivo es importante soñar con aquello que, a priori, parece inalcanzable. Porque los sueños, como las utopías, a veces se convierten en realidad. 

Imagina y sueña para vivir porque la vida no solo está ahí fuera esperándote, la vida, tu vida, está en ti. Deja de preguntarte lo que los demás esperan de ti. Sé como el lector que devora los libros y vive mil vidas, desde el niño que juega con las cometas hasta el anciano que hace memoria en el lecho de muerte. Deja que la vida te llene de arañazos, que te rompa las costuras, que te dé tal vuelta que entiendas que cambiar es una opción más y no un imposible. Mira de frente a tus errores, cógelos con fuerza, estrújalos hasta que bebas la última gota. Entonces, camina sabiendo lo que ya no quieres volver a ser. Arráncate esa piel, que hay otras muchas más. Vuelve al niño con costras en las rodillas y disfruta de la inocencia que ofrece una nueva vida. Vive y mira tu reflejo. ¿Te gusta lo que ves? ¿Te gusta lo que podrías ser?

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